No bebo más: remedios pa’l ratón

Por María Alejandra Martín@maylaroja / Ilustración Erasmo Sánchez

Para los mil novecientos y tanto, Job Pim, Francisco Pimentel Agostini, escritor y humorista venezolano describe al ratón como una: “Violenta jaqueca, constantes náuseas, aliento ofensivo, angustia nerviosa y sed devoradora”. La resaca, el canguro que suele presentarse cuando entras a los treinta, caracterizado porque se te pone la boca más seca que un desierto, padeces delirios, tembleques, y largas visitas al baño, es un mal conocido que  tiene más de un remedio supersticioso. Al investigar encontramos el Alcohol Hangover Research Group que se dedica fundamentalmente a comprender el colmo de la curdita sabrosa, el ratón infernal. Una compañera de trabajo me dijo que chupando una servilleta podría ocultar o extraer de mí el tufo característico de una noche en compañía del cartujo.

Este ha sido el remedio más extraño que me han comentado para disipar el síntoma del alientico característico tras una noche de palos. Es de uso popular: las sopitas de al día siguiente y los caldos, estos te dan la certeza de recomponer el estómago y el alma, la lechosa también refresca la panza, hay quien se activará con café, jugo de tomate, bebidas energizantes en cantidades industriales.

En lo personal yo le pongo mi fe a la malta, elixir rico en azúcar que me ha reavivado más de una vez. Lo que sí es bien sabido es que comer antes de la rumba, hidratarse (tomar agua) entre tragos, hacen la pea más llevadera. También son muchos los factores que pueden incrementar una semerenda rasca. La edad, condición física, situación psicológica, la mezcla y la calidad de la bebida son algunos de ellos, lo cual es un peligro en esta Venezuela que ha ampliado su gama de rones baratos.

Sorprendentemente existen pocas investigaciones para la cura de este mal, y todas estas antes anunciadas son desestimadas por los estudiosos del tema, que indican que no existe un remedio exacto y que muchos de ellos están dominados por la fe que le pone la o el usuario. Shaughnessy Bishop-Stall escritor de Resacas, la búsqueda de un hombre por una cura dice haber estudiado diez años la cura para la resaca y haber encontrado que no existe. Esto es para los queridos empedernidos del agua, los come lechosa y los que nos tomamos una birra para que se nos quite el ratón. Tristemente los expertos concluyen que si no se quiere el ratón, lo mejor es no beber. Y muchos nos hemos despertados vueltos verga diciendo, “no bebo más”. Lo cual termina siendo un completo embuste. Disfruta la curda y que ella no te disfrute.

ÉPALE 452