No me toquen ese vals

Por Humberto Márquez / Ilustración Erasmo Sánchez

Ya es un lugar común en la jerga popular, cuando las cosas no van bien en los romances y cualquiera otra circunstancia de la vida cotidiana, por eso no es extraño escuchar esa sentencia cuando el transcurrir de los acontecimientos se nubla, escuchar o escucharnos decir… ¡No me toquen ese vals, porque me matas!

Es el bolero más falso, primero porque no es bolero, y en cualquier caso vals, como dice la letra desde el titular hasta su desarrollo, pero tiene su aire de tango por su ubicación en Buenos Aires: “Si paso por Florida te recuerdo/ Si paso por Lavalle me es igual/ Que si estoy en Corrientes que si estoy en Palermo/ Por todo Buenos Aires conmigo siempre estás”, no en vano, la legendaria revista Billboard, en reseña del dueto rapero de los gemelos Ajax y Prok, españoles de Granada, señala en el disco Fresas con nata, el sample No me toquen ese vals, un tango de Julio Jaramillo, que ciertamente es escrito por José del Refugio Sánchez Saldaña, conocido como Cuco Sánchez, compositor y cantante mexicano de la época de oro del cine mexicano.

El autor de la letra y música lanzada en el año 1951, el famoso Cuco Sánchez, visitó Buenos Aires y le encantó, donde debió enamorarse y despecharse por la década del sesenta. Lo que debió ser rudo para escribir desde el propio desgarre del alma: “Me estoy acostumbrando a no mirarte/ Me estoy acostumbrando a estar sin ti/ Ya no te necesito/ Tú ya no me haces falta/ Qué bien se está solito/ Qué bien se vive así/… otra de las falsedades del tema, porque nadie se puede sentir bien de estar solito, después de estar bien acompañado.

Eso como que dolió, y no tuvo que hacer mucho afán para que ella se enterara porque llegó Jaramillo y la puso a vibrar hasta llegar a convertirla en un dolor mundial, tanto por la letra como por la pegajosa melodía, incluyendo el atrevimiento de utilizar el participio del verbo maldecir: “Que labios maldecidos/ Porque quieren dañarme/ Si yo sin ti me muero/ Mi vida dónde estás/ No me toquen ese vals porque me matan/ Ella me lo cantaba/ Como ella nadie más”.

¡Llevátela apocalipsis!… Jajaja.

ÉPALE 444

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