Omar Cruz: con el pincel como fusil

El artista plástico homenajea a los héroes de nuestra independencia con rostro infantil, para sembrar valores jugando y pintando en el museo Cruz Diez

Por Marlon Zambrano@marlonzambrano / Fotografía cortesía Anabel Fajardo

Artista plástico y militante, a Omar Cruz lo identifica su trazo y su causa. Son dos dimensiones indisolubles que pesan sobre un creador sutil, que observa con intuición de niño antes de fabular, pero que luego agudiza la mirada para analizar con ojo crítico. No son solo colores, pinceladas, matices. Es todo lo que está detrás, por lo que su cruzada en favor de una ojeada mestiza al concepto del héroe pop, atraviesa el simple consumo cultural y propone nuestra identidad como motivo de orgullo.

Hace algunos años presentó a El Patriota, un superhéroe criollo de cómic, en contraste con figurines de pasquín como el Capitán América, símbolo de la colonización más contundente que tiene los Estados Unidos para llegarle a grandes y chicos, creado en 1941 para comercializar la Segunda Guerra Mundial y fomentar historietas donde los soldados gringos siempre ganaban las batallas.

Con motivo de la conmemoración de los 200 años de la Batalla de Carabobo, el ministerio de la Cultura le abrió las puertas del museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, en la avenida Bolívar, para que exhibiera a los personajes heroicos de nuestra lucha emancipadora, pero con acento infantil: desde el Negro Primero hasta Manuela Sáenz, pasando por Sucre, Bolívar, Miranda, etcétera.

La exposición, impulsada con mucho énfasis por el propio mandatario nacional Nicolás Maduro en el marco de los eventos conmemorativos del bicentenario, se denomina Campo de Libertad y tiene como objetivo lanzar una colección de cuadernos para colorear que se vuelve interminable, afirma Cruz, “por la gran cantidad de personalidades históricas y actuales que tenemos. Es un proyecto hermoso y necesario para el futuro del país que resumimos en figuras para colorear, pero con la finalidad de sembrar valores y principios en esas niñas y niños tan sedientos siempre de cultura”.

El recorrido consta de ilustraciones de los héroes y heroínas de la patria más destacados de la cruzada independentista, para que los chamos y chamas coloreen, paseen, disfruten de un día distinto en familia ejerciendo actividades didácticas y divertidas, y aprendiendo de la historia.

—¿Qué pueden aprender nuestros niños de los héroes de la independencia?

—Esas cosas que a nosotros cuando éramos niños nos escondieron y que jamás nos mostraron. Las niñas y los niños tienen la sabiduría de preguntar y cuando los adultos les respondemos con coherencia ellos lo captan, lo procesan, almacenan y finalmente lo agradecen. La finalidad de mis dibujos es netamente eso: crear ese gusanito de la curiosidad que los impulse a investigar qué personajes están coloreando. Eso crea un vínculo importante y necesario en el hogar ya que cuando le pregunten a sus padres quién es Tinjaca, Miranda o Matea, saldrá a flote la historia de nuestra patria.

—¿Crees que las figuras de la historia han sido fosilizadas por los historiadores?

—Fueron totalmente sepultadas por quienes pretendieron borrar la historia. Esto con el conocido propósito de formar una población mediocre a la cual las élites pudieran manejar como rebaños de bestias. Pero la justicia, la verdad y el poder de los hechos surgieron de las propias cenizas de cada uno de esos próceres que hoy recorren nuestras calles despertando nuestra conciencia.

—¿Qué crees que deben entender los chamos de la guerra?

–Tienen que entender que la guerra es mala. Que el mejor camino siempre será la paz, el estudio, el trabajo y la constancia. Que la guerra existe cuando hay un pueblo dominado, ciego, sordo y mudo. Aprender que sin valores ni principios viviremos una constante guerra. Por lo tanto, la preparación como seres humanos es fundamental para evitar la guerra.

—Tienes tiempo intentando sustituir a los héroes foráneos, impuestos por el imperialismo cultural, por héroes criollos. ¿Has logrado algo?

—Mi personaje El Patriota, creado en 1993, es un superhéroe más, con la salvedad de ser netamente venezolano. La finalidad es motivar al talento nacional para que creen y le den vida a sus personajes como lo hacen en el resto del mundo. No pretendo desmontar a Batman, Superman o a los Simpson; simplemente quiero demostrarle al mundo que en Venezuela hay talento de sobra y que nada tiene que envidiarle a nadie. En ese sentido creo que sí he logrado algo importante.

—Dibujar, pintar, colorear. ¿Qué más necesitan nuestros niños y niñas para reconocerse en su identidad y valorar su historia?

—Necesitan más programas culturales, necesitan más espacios para la formación. Los parques de recreación están bien, pero cada museo, cada plaza, cada centro cultural debe contar con espacios, talleres, clases o propuestas donde dejemos a las niñas y niños poner en práctica su formación para el futuro. Y eso lo lograremos con efectivos métodos que estén totalmente alejados de las redes sociales y demás aparatos que han creado para la dominación silenciosa. Aquí pudiéramos preguntar: ¿cuáles serían esos aparatos de dominación? Los software TikTok, filtros, videojuegos, las nuevas comiquitas que muestran el libertinaje, la vulgaridad, homosexualismo, la prostitución, la maldad y demás programas que la población considera de entretenimiento y no lo ven como embrutecimiento y atraso.

—¿Tu héroe favorito?

—¡Bolívar! Por lo que fue, por lo que dijo e hizo.

—Nos arropa el consumo cultural extranjero. ¿Qué podemos hacer para revertirlo?

—Lamentablemente seguimos arropados y hasta aplastados por lo que venga de afuera. Hablamos de independencia y soberanía pero seguimos dominados por Batman, Superman y Bad Bonny… porque aunque se hagan algunos intentos por apoyar el talento nacional, siempre serán pocos esos paños de agüita tibia que recibimos quienes queremos llenar las calles de Venezuela con nuestro talento y creatividad.

—Después del 24 de junio, ¿se acabó Carabobo o ahora es cuando?

—Aquí teníamos la mala costumbre de pasar la escoba y arreglar la mesa solo cuando se cumple años o se aproxima alguna fecha. Pienso que Carabobo hay que celebrarlo y mantenerlo vivo siempre. Igual pasa con las fechas de natalicios. La historia debe ser para siempre porque el presente así lo exige. Para finalizar me gustaría reiterar que un país que no valora ni fortalece su cultura está destinado a su propia destrucción.

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