Óscar Acosta: Las artes son el mejor espejo que tenemos de la realidad

El investigador afirma que hay una insospechada información histórica teatral por interpretar y divulgar

                             Por María Eugenia Acero Colomine  • @mariacolomine                                     Fotografía Freddy Hernández • @Herblaf

Uno de los mayores estudiosos que tenemos en el país sobre la historia del teatro venezolano es el profesor y dramaturgo Óscar Acosta. Este investigador ha escrito importantes postulados que nos revelan tesoros invaluables sobre las tablas en Venezuela: las puestas en escena, los escenarios, los dramaturgos y mucho más. Su afán por develar la historia teatral de Venezuela es indetenible, dando aportes sumamente importantes a la identidad y pasado teatral de nuestro país.

Conozcamos parte de los universos creativos del investigador Óscar Acosta.

—¿Cómo llega el teatro a su vida?

—Por accidente, quizá. Un compañero de luchas liceísta, teatrista de siempre, me motivó a que entrara en el IFAD, una escuela de teatro que dependía del CONAC, y funcionó hasta finales de los años ochenta. Fui de curioso y pues…me enganché hasta el día de hoy.

Luego entré en la escuela César Rengifo, alternando en las dos escuelas: una durante el día, y otra en la noche. Tuve excelentes profesores que me supieron despertar la vocación.

La verdad, no siento una pasión especial por el teatro como otros colegas. Soy un apasionado más bien de todas las facetas humanas. Y es que si te pones a ver, el teatro tiene que ver con muchas profesiones y quizás con todas las artes. Quizá eso es lo que más me gusta del trabajo en el escenario, y por lo que me dediqué a la dirección: debes abarcar muchas disciplinas y saberes para poder ejercer tu función.

—¿Qué balance puede darnos de su trayectoria?

—No sabría hacer un balance, quizás en unos veinte años o más, cuando use bastón. No sé. Debieran hacerlo los demás. He tratado durante años de sintonizar el teatro con el día a día de los espectadores. He ejercido la docencia en varias instituciones teatrales, a la vez de que me dedicaba a la dirección teatral. Por un lado, ejercí la crítica, pero no es algo que me guste, me cuesta mucho valorar en público el trabajo de los colegas. Por unos quince años me dediqué a hacer teatro callejero, y puedo decir que es la experiencia más satisfactoria que he tenido en la profesión: en las plazas pude escenificar tanto a los autores del Siglo de Oro español, como también obras de denuncia social. Últimamente, además de dirigir de cuando en cuando, me he esforzado bastante en indagar en los archivos históricos de nuestro pasado teatral. En los archivos hay una insospechada e ingente información por interpretar y divulgar.

—¿Cuáles son los hallazgos más importantes que ha tenido del teatro venezolano?

—Desde hace unos años, me he dedicado a la investigación de teatro venezolano en la época colonial y los inicios republicanos. Hay mucho por conocer. Por ejemplo, a pesar de lo que se ha escrito sobre el Coliseo del Conde de Caracas, creado en 1784, y de que fue el primer edificio teatral construido en el país, todavía queda bastante por indagar. Apenas sabemos de unas pocas decenas de obras de las montadas en ese sitio durante casi treinta años. Tuve la suerte de dar con el inventario de las diecinueve piezas que se representaron el año de su inauguración; todas, a excepción de una, fueron escritas por europeos, siendo Calderón de la Barca el autor más escenificado.

—Poco sabemos del segundo Coliseo, abierto en 1818 o 19, que fue levantado en la hoy esquina del mismo nombre, donde está la estación del Metro La Hoyada. Fue ahí donde nació el teatro profesional, y se representaron nuestros primeros dramaturgos. Y digo profesional, para diferenciarlo del teatro que se hacía en las calles, barrios y pueblos de Venezuela, que también lo hubo desde la llegada de los españoles, una vez que estos acabaron con las manifestaciones indígenas originarias, de las que existe constancia documental. Poco se ha investigado y divulgado, existiendo muy buenos autores, directores y agrupaciones. No sé qué tan importantes sean estos temas, pero en eso ando…

—¿Qué está haciendo actualmente?

—Ahora mismo, con miras a un ensayo, investigo sobre el teatro de los pueblos originarios. También preparo un par de piezas para dirigir. Una de ellas se relaciona con la represión al pueblo palestino.

—¿Qué opina de la movida teatral en Venezuela?

—Se ha avanzado en algunas áreas, como la formalización de la educación teatral con la creación de UNEARTE, así como la apertura y rescate de nuevas salas. Pero aún falta mucho por recorrer. La gerencia oficial, considera como grandes logros la creación de grandes eventos, olvidando que el teatro es una labor permanente, cuyo avance se mide por la existencia y condiciones creativas de grupos y escuelas independientes, que trabajan todo el año.

—Si no se dedicara al teatro, ¿qué haría?

—Eh… me agarraste fuera de base. Nunca me he planteado la pregunta, ni dudado de que hago lo que más me gusta. Hago muchas cosas además de teatro: crío animales, leo mucho, veo mucho cine… pero no sé a qué me dedicaría fuera del teatro.

—¿Qué les recomienda a quienes deseen incursionar en las tablas?

—Constancia, esfuerzo, paciencia y estudio. Que no olviden que en el arte todo logro es limitado. Siempre se podrá hacer algo mejor.

—¿Cómo es su método de trabajo al investigar?

—Primero que nada, me intereso obsesivamente en los temas a indagar, que considero es lo principal. Luego, me dedico a buscar información denodadamente, guiándome, aunque sin confiar plenamente, en lo ya escrito; no pocas veces, debes guiarte por la intuición. La incorporación de las nuevas tecnologías informáticas, que permiten disponer en lo inmediato de millones de textos y documentos históricos, son de mucha ayuda, pero en el caso del teatro, son las fuentes de primer orden que, por ahora, solo están en los archivos históricos. Luego, ordeno la información para, por último, valiéndome de la metodología que ya existe, escribir sobre lo investigado. La tarea del acopio documental es lo que me lleva más trabajo, y lo que más me gusta.

—¿Qué mensaje desea darle a la comunidad de Épale CCS?

—Es importante cultivar el arte en general, como creadores o público que lo disfruta. El teatro, las artes en general, nos ayudan a ser libres o a buscar la libertad cuando no la disfrutamos. Las artes son el mejor espejo que tenemos de la realidad.

ÉPALE 460