Pablote

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco 

El chasco, que me contó, se llevó un amigo en el centro de Caracas cuando le abrieron el bolso y le sacaron la cartera con los papeles y cierta cantidad de dólares, me hizo recordar la historia de Pablote, un policía que hacía temblar al choro más pintado del centro de la ciudad. Pablo Emilio Pérez, un trigueño de elevada estatura, incorporado al cuartel de Policía Municipal en la esquina de Monjas. Era 1923, tiempos del general Juan Vicente Gómez, cuando hizo su primera guardia en el mercado de San Jacinto con una paga de cuatro cincuenta bolívares. Mas luego le ordenaron rondar por las esquinas de Gradillas, Sociedad, Camejo, Pajaritos, desde donde cogería alto vuelo.

El centro de Caracas, con su andar de carretas, coches, tranvías y su gente de bastón y pajilla, abanico y sombrilla, los contertulios de la plaza y las muchachas engalanadas de piropos, nunca dejó de estar merodeado de pillos. Cuando el agente Pérez comenzó a ganar fama de rudo, sus superiores le encomendaron la limpieza de toda clase de delincuentes: carteristas, estafadores, paqueteros, ladrones en general, y el hampa empezó a temblar.

Cuando los choros sabían que andaba por esas calles no quedaba ni uno porque huían hacia sus escondrijos. Llegó a conocerlos a todos a la hora de ir por ellos a arrestarles, como fiel cumplidor de la ley. De los mismos decía que no se regenerían nunca y que hasta estaban dispuestos a matar. Uno de esos delincuentes lo bautizó Pablote, y así se quedó. A veces le encomendaban el traslado de un lote de ellos hacia los penales de Guasina e Isla del Burro y allá iba.

Fue igualmente terror de chamos tira piedras de San Agustín, San José, La Pastora… templones por las orejas al que agarrara y listo. Ganada la fama de malo llegó a decir: “A los muchachos hay que hacerles saber por su propio bien que hay que respetar”.

Valdría preguntarse: ¿Cuántos “Pablote” le harían falta hoy día al centro de Caracas para acabar con tanta delincuencia? Uno no sabe, diría don Cuto Lamache.