Préstamo Circulante: Derrotas La Reina

                                              Por Esmeralda Torres@esmetorresoficial                                                Fotografía Mairelys González@mairelyscg27

Hay un cuento que corre de boca en boca por los pueblos de la península y que yo escuché un día, contado por el hijo de su protagonista. Estaría demente si dejara que se lo tragara la desmemoria de estos pueblos donde la sal y el viento erosionan el recuerdo de las cosas. El muchacho refería que su mamá había leído que en las tierras desérticas de Araya se daban muy bien los árboles de macadamia y que este fruto era muy bien pagado en el mercado europeo. Que además de tener el suelo de la región las condiciones ideales para que las plantas pudieran crecer y desarrollarse, la cercanía con la isla de Margarita hacía que de allí a Europa, fuera un saltico. Que su mamá se haría rica en un santiamén y que Araya sería, al fin, el lugar donde regiría El Dorado. Pero nada resultaría fácil, porque mientras Rosaura soñaba con la fortuna y lo cerca que la tenía de la mano, barría la casa de nada más y nada menos que de un conocido magnate venezolano, dueño de un canal de televisión. Me imagino que los hechos se desarrollaron así: Rosaura barría la terraza y el don, pongamos que Ricardo, echado en su hamaca, campaneaba su segundo whisky del sábado. La terraza estaba impecable, pero al hombre le gustaba la compañía de la mujer para que espantara el silencio de la tarde. En esta ocasión había venido a pasar el fin de semana sin el resto de su familia, pues su mujer y sus hijos preferían otros destinos en el Caribe. Rosaura se sintió en confianza y se puso a contarle a su patrón sus sueños de mujer emprendedora. Alcanzaron un grado tal de confianza que le contó los detalles de cómo invertiría su fortuna una vez que alcanzara a posicionarse del mercado europeo como la reina de la macadamia, pues así llamaría a su empresa: Macadamias La Reina.

Nada de eso ocurrió como lo soñaba mi madre, dijo el muchacho mientras hacíamos la travesía Cumaná-Manicuare en uno de los botes de Chicho Tamaca. En menos de un mes el hombre había sembrado toda la extensión de su terreno, que era inmenso, y planeaba comprar los que se extendían hacia el norte, hacia el castillo de Araya. Los arbolitos los hacía traer directamente en barco desde Costa Rica, donde se ubica la oficina principal de Productores de nogal La Reina. Eso sí, Rosaura sigue trabajando en la casa de don Ricardo, viendo cómo se cumplen sus sueños.

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