¿Qué cosa es esa?

“Aunque muchos hombres me han lisonjeado, nunca hubo uno con tal osadía; pero en sus palabras no salían sino fragancias de una caja de música. ¡Yo acepté encantada! y descubrí desde ese mismo momento que (…) traía consigo felicidad, esa que yo no conocía hasta ahora.”

(Manuela Sáenz, diario de Quito)

Por Leorana González • Equipo De Investigación / Ilustración Archivo Histórico

El Libertador despierta en mí sentimientos sublimes de felicidad y añoranza. Con un breve vistazo en sus hazañas o semblanzas, uno llega a tener la sensación y el frenesí de alguna vez haberlo conocido personalmente.

En estos días me encontré este retrato de cuerpo entero, que en lo particular y como para demostrar abiertamente mi ignorancia, yo no había visto antes. En un primer escaneo visual, resaltan signos de elegancia pero con ciertos aires de humildad. Dice en el pie de foto: “Simón Bolívar. Retrato anónimo que data de la primera campaña, año 1816: desembarque en Ocumare de La Costa”.

Imagen tomada de: López Contreras, Eleazar, El pensamiento de Bolívar Libertador. Biblioteca de autores y temas tachirenses, Caracas, 1963.

El retrato muestra a un Bolívar con las extremidades un tanto desproporcionadas. Algunos detalles se observan difusos o desdibujados por el deterioro del material original, aunque el estilo del sombrero y los objetos que porta en las manos, son elementos llamativos cargados de códigos seguramente reveladores.

En su mano derecha se observan unos papeles enrollados, quizás como representación de un importante documento. Mientras que en la mano izquierda, lleva un objeto extraño que no logro identificar pero que se extiende unos centímetros arriba de su entrepierna, desde donde cuelga y desciende con forma de bulto, dibujando extravagante y sensual lo que pare-ciera ser su machete.

Más allá de las perversiones y el morbo que uno pueda tener al fijarse en este tipo de detalles, si alguien sabe qué es eso, por favor sáqueme de dudas.

Dato: 1816 fue un año de quiebre y gran trascendencia para Bolívar. Recién regresaba de Haití y tenía apenas algunos meses de haber redactado la Carta de Jamaica, documento que pudiera estar representado en esta imagen: ya era un Bolívar maduro, con una energía avasa- llante, con gran claridad política en lo geográfico, en lo estratégico y con la firme determinación de confrontar al imperio español hasta sus últimas consecuencias con tal de conseguir la libertad de nuestro pueblo para la consolidación del proyecto de la Patria Grande.

ÉPALE 401