¿Qué hay de entrenar en pareja?

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Ya te he hablado de la posibilidad de anotarse con un entrenador profesional o de autoentrenarse, opciones que tienen sus pros y sus contras. Pero hay una intermedia: entrenarse en pareja. Aclaro que no me refiero a la pareja sentimental, sexual o lo que sea que fuere, sino a formar un dúo con otro trotador, trotadora, corredor o corredora y, entreayudarse (como diría Simón Rodríguez) a entrenarse.

Bueno, aquí ando casi a ciegas porque la única vez que intenté algo así fue hace ya como treinta años, con mi amigo José Cohen, un gran reportero gráfico. Comenzamos a encontrarnos en las mañanas, muy temprano, en Los Caobos, y entonces corríamos juntos. Sucedió que José, que estaba en mucha mejor forma, empezó a darme consejos y a proponer determinados ejercicios y actividades. Para no quedarme atrás, busqué material en una colección de revistas Runners World que tenía en la casa. Sin embargo, la experiencia fracasó, tal vez por la diferencia de nivel entre nosotros. Me refiero –desde luego– al nivel de acondicionamiento físico, no a lo económico porque este pana es de los Cohen pobres.

De esa lejana experiencia me quedó la convicción de que algo así solo puede funcionar si los dos integrantes de la pareja están más o menos en el mismo estatus y apuntan hacia un objetivo parecido: por ejemplo, correr 20 kilómetros seguidos dentro de tres meses o participar en un maratón el año que viene.

Si tienes a alguien de nivel similar al tuyo y que quiera compartir experiencias de autoentrenamiento, te recomiendo que hagas el ensayo a ver cómo te va. Es posible que se ayuden a resolver problemas, encarar lesiones y superar esos baches más que nada psicológicos que surgen tantas veces en la vida de un trotador o corredor.

Eso sí, en caso de que no funcione, corta por lo sano y di como en aquella canción de Naty, ¿tú no crees que es mejor cada uno por su lao?

ÉPALE 413