¿Quién tiene dólares para zapatos?

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Hace cuatro años, en plena guerra económica y guarimbera, como muchos otros trotadores y corredores, tuve que parir para comprar un par de zapatos deportivos.

No era solo el problema de reunir el dinero para adquirirlo. Es que tampoco se conseguían las marcas que uno –sifrinamente, tal vez- se había acostumbrado a usar. En mi caso eran los japoneses (en realidad, hechos en Vietnam o en cualquier maquila asiática) Asics, especiales para pisada altamente pronadora.

Le pregunté a un excompañero de trabajo que ha corrido un montón de maratones y me respondió con un lacónico: “Hermano, cada quien está corriendo con lo que hay”.

Y lo que había era las marcas nacionales, que no por eso eran nada baratas, por cierto. En diciembre, haciendo acopio de utilidades y ahorros, compré unos de estos “criollos” y me lancé a trotar con la esperanza de que mis pies (que han destruido muchos guachicones en la vida) entendieran que se había acabado (o al menos suspendido) la etapa del calzado fino. En 2019, gracias a un “tigre” que maté para una editorial panameña, logré comprar, a través de un amigo de mi esposa, unos Asics que han durado hasta el sol de hoy, debido a la baja de actividad de 2020, por el confinamiento.

Pues bien, aunque la situación económica de la mayoría no ha mejorado (por el contrario, se ha puesto más oscura), basta darse un paseo por Instagram para encontrar el zapato que tú quieras; de la marca que te guste; para pronadores, supinadores o neutros; para correr en plano o de trail… en fin, una variedad que hacen pensar en que hemos sido teletransportados a Nueva York, París o a Tokio.

Entonces, uno se pregunta, medio ingenuamente, ¿cómo florecen esas ventas virtuales de zapatos para correr con tal cantidad de opciones en este país apaleado por el imperio y sus secuaces? ¿Hay tanta gente con dólares para comprar estos zapatos, bastante costosos en medio de lo que se presenta al mundo como una emergencia humanitaria? Son preguntas para reflexionar la próxima vez que trote, eso sí, cuidando mucho mis Asics, porque, al menos en mi caso (no sé en el tuyo), todavía la masa no está pa’ bollo.

ÉPALE 433