Renovación promisoria en el baloncesto

Por Gerardo Blanco@GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

Los ciclos deportivos, por más exitosos que hayan sido sus intérpretes, tienen fecha de caducidad. Es lo que ocurre con la selección de baloncesto a la que le llegó el tiempo de rejuvenecimiento. Después de una década de jornadas victoriosas, la más prolífica para cualquier selección adulta de conjunto en esta época, el quinteto nacional iniciará un cambio generacional con vista a la clasificación del Mundial de 2023 que compartirán Japón, Indonesia y Filipinas.

Bajo la conducción de Néstor “Che” García, Venezuela inició un proceso de transformación de su estilo de juego. Se adaptó al sistema de los torneos de FIBA, donde el triunfo pasa por el desempeño colectivo, la capacidad defensiva para cerrar el aro y la distribución de las responsabilidades ofensivas entre todos.

Comandados por los hermanos Gregory y José Vargas, Jesús Marriaga, Néstor Colmenares, Luis Bethelmy, Windy Graterol, Jhon Cox, Heissler Guillent y Gregory Echenique, entre otros nombres destacados, Venezuela consiguió hitos memorables. La selección se coronó en el Suramericano de Margarita 2014, obtuvo por primera vez el título de campeón del torneo de FIBA América de 2015, clasificó por segunda vez en la historia a unos Juegos Olímpicos, en Río 2016; y esta brillante generación, dirigida por el también coach argentino Fernando Duró, cumplió otra hazaña al llevar a Venezuela a su cuarta cita mundial en la Copa de China, donde eliminó al gigante y poderoso país anfitrión y pasó a la siguiente ronda.

La reciente lista de 24 jugadores elegibles para las próximas ventanas clasificatorias a la Copa del Mundo, a disputarse el 26 y 27 de noviembre en Buenos Aires ante Panamá, está repleta de nuevos valores como Arian Amundaray, José Ascanio, Luis Carrillo, Anyelo Cisneros, José Materán y Garly Sojo, la más valiosa joya de este grupo. Un alero con una verticalidad intimidadora para penetrar al aro y volcarla; tomar rebotes en ambos costados de la pista; y dueño de un eficaz lanzamiento de media y larga distancia.

También llama la atención la incorporación a esta lista de los juveniles Fabrizio Pugliatti y Enrique Medina (17 años) dos de las mayores promesas en esta fase de renovación, en la que se busca no solo calidad sino estatura para poder competir con más opciones en el concierto mundial de la FIBA. Pugliatti es un piloto de 2.01 metros que tras competir en las selecciones menores de Venezuela se unió al Stella Azurra de Italia. Medina es un centro de 2,20 metros que desde hace tres años está completando su formación en Argentina. Ambos son promesas que se deben llevar con calma, sin cargarlos de excesivas responsabilidades. Si llegan a consolidar su juego, el futuro de la selección será más promisorio.

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