Ritos paganos

Por Marlon Zambrano@marlonzambrano / Ilustración Erasmo Sánchez

Amparado en su remotísimo origen pagano, de hace más de cinco mil años según algunas hipótesis, los ritos por San Juan se pueden asociar a la eclosión del solsticio de verano, ese instante mágico en que el día se acorta, arrecian las lluvias, brotan las cosechas y aparecen las brujas en frenético aquelarre.

Estas fiestas elogian al sol, al poder renovador de las hogueras y al sortilegio apaciguador de las aguas, una sincronía de elementos a los que juntos y revueltos se les han atribuido poderes desde tiempos inmemoriales, ceremonias que también se han hecho populares en Caracas y el resto del país.

Se dice, por ejemplo, que a la media noche en punto del 23 al 24 de junio, hay que romper un huevo en un vaso con agua y alejar ese contubernio de las miradas ajenas. Luego observar, el propio 24 día de San Juan a las 12 del mediodía, la figura que surja en el interior del vaso para divisar cómo será el porvenir: amarillo baboso, transparente velado, blanco cielo o negro infierno. Es muy importante botar el contenido del vaso para que no quede una peste.

Si de atraer el amor se trata, se dice que basta un sencillo ritual que consiste en encender dos velas rojas, escribir el nombre de la persona que le gusta o desea (o las dos) sobre un papel, y guardarlo debajo de la almohada junto a la cera fría de las velas una vez consumidas y con todo el dolor del alma, porque están carísimas.

Si tiene pareja y quiere saber si habrá matrimonio durante el año, debe llenar un recipiente con agua corriente, lanzarle una aguja grande a la que bautizará con el nombre de su eventual pareja, agregarle otra más pequeña con el nombre propio, y proceder a formular la aterradora pregunta. Si las agujas se juntan, habrá beso frente al altar, si no se acercan no pasa nada, y si se pincha es que esa relación terminará muy feo.

Otra es saltar siete veces sobre las llamas de una hoguera, y si es a orillas de la playa mejor. Es un ritual de buenos augurios, que le dotará a usted de cierta protección que no lo envestirá de Superman, menos en estos días de virus y pandemia, pero al menos puede que pase un fin de semana completo con agua y luz en casa, un milagro de los que parecen imposibles.

Hay un deseo que nos puede llenar de desesperación pero que puede fluir en San Juan: procurar dinero. Es un rito elemental que consiste en colocar nueve hojas de hierbabuena en un envase y un trébol de cuatro puntas, junto a una vela blanca a la cual debemos pedirle con fervor. Si se consume la cera sin dejar residuos el deseo se cumplirá, si no, debe invocar nuevamente un bono de la plataforma Patria, que nunca falla.

ÉPALE 420