Rostros de El Guapo: cacao y sabor

El pueblo se puso bonito con la cayapa fotográfica que impulsó el Centro Nacional de Fotografía

Por María Eugenia Acero Colomine • @mariacolomine | Fotografías Alexis Deniz • @denizfotografia

Agarrar carretera es un placer indescriptible. Rodar mientras divisas el paisaje para algunos representa una terapia de reconexión con la vida. En Venezuela, cuando uno viaja rumbo a oriente, el follaje cambia para convertirse en una especie de selva llena de matas de caoba, plátano y apamate que nos borra la ciudad del imaginario para traernos reminiscencias de las cimarroneras de antaño. Detrás de los matorrales se ocultan verdaderos tesoros. El pueblo de El Guapo, en el estado Miranda, es uno de ellos. El Guapo pertenece al municipio Páez. En los años sesenta fue célebre por representar un bastión de la lucha armada contra el Pacto de Punto Fijo, al albergar a cientos de jóvenes guerrilleros en el cerro El Bachiller. Hoy en día es tierra fértil para la agricultura, donde los guapenses se superan con tesón, al punto de enorgullecerse de ser un pueblo de gente muy formada académicamente. “Yo tengo como doce profesiones”, me recibe el señor Jairo. “Aquí en El Guapo, todo el mundo estudia mucho y saca varias carreras. Al que no estudia, lo sacamos del pueblo”.

El Guapo nos espera con sus casas antiguas y poéticas

Decir con imágenes

En aras de difundir la cultura de nuestro territorio, el Centro Nacional de Fotografía (CENAF) viene desarrollando desde hace cinco años la figura de las cayapas fotográficas: se trata de un encuentro de fotógrafos profesionales y aficionados que visitan un lugar y lo exploran desde la lente en todos los ángulos posibles. A partir de este compartir, se crea un banco de imágenes que dan cuenta de la belleza y valor del sitio y su gente. Orlando Ugueto, director del CENAF, nos cuenta: “Es una experiencia muy agradable y muy provechosa, no solo para el CENAF y sus fotógrafos, sino también para las políticas del Ministerio de Cultura. Esto pone en práctica el acercamiento a zonas populares que están dentro de los objetivos fundacionales del CENAF. A través de la gráfica registramos la cultura e idiosincrasia de los pueblos. Tengo cinco años en el CENAF, y ha sido la política del estado venezolano y el Ministerio de Cultura acercarse a las comunidades”.

En las cayapas fotográficas, los fotógrafos reflexionan sobre el oficio, en especial acerca de la necesidad de transmitir contenido más allá de la forma. Escuchamos las conversaciones de los hacedores de imágenes, quienes disertaban que el ojo debía alimentarse. “Es necesario buscar componer. Muchos buscan la foto bonita, pero no dice nada”.

Además de chocolates, ofrecen pasta de cacao, licor de cacao y polvo de cacao

El fotógrafo del CENAF, William Marrero, agrega: “Las cayapas son experiencias únicas porque todos nos caemos a cayapazos fotográficos. La idea es hacer fotos y divulgar lo que hacemos”.

Compartir dentro del universo del fotógrafo es un viaje hacia el adiestramiento de una curiosidad que nunca se apaga, que captura instantes como si fueran diamantes. En la dimensión del fotógrafo cualquier detalle es una historia rica en vivencias.

La ruta del cacao

La más reciente cayapa fotográfica del CENAF tuvo la misión de recorrer la Ruta del Cacao de El Guapo y transmitir la belleza de este pueblo mirandino. Para llevar a cabo esta actividad, se contó con el apoyo de la Gobernación Bolivariana de Miranda, TransMiranda, El Metro de Los Teques, Afrosalud, Los Papeles de Luis, Cacao Lanaseso, el Concejo Campesino de Productores y Trabajadores del Cacao Zenobio Bermúdez y otras entidades.

José Gregorio Hernández nos recibió en el bar “El Museo”.

Nuestra aventura empezó en los predios de la Hacienda La Ribereña, ubicada a las orillas del río Chuspita. Allí nos recibieron Serafín Álvarez y Nayiber Gómez, una pareja de médicos prestados a la maestría del chocolate, quienes iniciaron el emprendimiento Cacao Lanaseso: un proyecto cacaotero que impulsó la conformación de un concejo campesino que nutre a su comunidad. Nuestros anfitriones no solo son unos chocolateros devotos, sino que decidieron abrirle al público la posibilidad de conocer el mundo del cacao a través de paseos tipo “full day”, en los que muestran todo el proceso de elaboración del chocolate mirandino, hacen trayectos turísticos por el pueblo de El Guapo y exponen las manifestaciones artísticas de la zona. La experiencia cierra con un sancocho hecho a leña.

Este fue un paseo al mejor estilo de Indiana Jones: nos tocó caminar en el barro y cruzar un río que nos invitaba a darnos un chapuzón para matar el calor. De pronto, la selva nos presenta numerosas mazorcas de cacao, matas de níspero y martinicas. Serafín y Nayiber se esmeraron en explicarnos su metodología de trabajo, los tipos de cacao que existen y el espíritu agroecológico de su emprendimiento.

Conocimos también la planta procesadora de cacao, donde producen el chocolate Lanaseso: un producto de alcance local. Además de chocolates, ofrecen pasta de cacao, licor de cacao y polvo de cacao. Este emprendimiento apenas está comenzando, pero arrancó con todos los bríos para ofrecer un producto de calidad y oportunidades laborales al pueblo de El Guapo.

Las cayapas fotográficas del CENAF difunden la cultura de los pueblos

Pueblo de caritas negras

Aunque el cacao fue nuestro primer anfitrión, el pueblo de El Guapo y su gente se erigieron en los protagonistas absolutos de nuestro viaje. A pesar de ser una localidad pequeña, la identidad de este pueblo es fuerte e intensa. Desde el río Chuspita, los jornaleros juegan bolas criollas y los niños se lanzan de cabeza al agua haciendo piruetas, mientras un conjunto musical ameniza el calor de una tarde llena de vivencias.

Athawanadi Sánchez, del CENAF, nos habla de la experiencia: “Esta es una iniciativa que surgió al fuego de una cayapa anterior celebrada en El Jarillo hace un mes. La idea es impulsar el pueblo para convertirlo en un atractivo turístico. Es difundir las bondades del pueblo y la Ruta del Cacao”.

Conversamos con Jorge Velázquez, músico de la agrupación La Guapeña, quien nos habló de la riqueza cultural de El Guapo: “En El Guapo tocamos parranda todo el año.

No solo tocamos parranda en diciembre, sino que disfrutamos de este ritmo en cada momento. También tenemos el joropo guapense, que nace en río Chico. En el pasado, si había una fiesta, se amenizaba con bandola. Tenemos una pieza llamada Rompeluto. Lleva este nombre, porque si se tocaba en un velorio, la bandola acababa con el duelo y la gente se ponía a bailar”.

Deberás cruzar el río Chuspita para recorrer la Ruta del Cacao

Los estudiantes de comunicación social de la aldea universitaria de El Guapo, perteneciente a la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), hicieron acto de presencia en el encuentro y nos compartieron parte de su experiencia académica. “Mi nombre es Michael Hernández, estudiante de segundo semestre de Comunicación Social en la UBV. Estamos trabajando para crecer en la comunidad, y ha crecido la cantidad de estudiantes en la aldea universitaria”.

Leonel Lorenzo Aguilar habitante de El Guapo, agrega: “Somos gente de campo: unida, identificada con lo nuestro. Tenemos río, cultura, religiones, principios, valores y estamos prestos a la visita de los turistas”.

La visita al pueblo de El Guapo empezó con la escuela San Felipe Neri (santo patrono de la localidad). Caminamos a lo largo de sus amplias calles mientras el conjunto La Guapeña nos acompañaba con una amena serenata. Nos abrieron las puertas de la iglesia, donde se resguardan los restos de San Felipe Neri y el limonero de San Jacinto.

También descubrimos un bar llamado El Museo: refugio de objetos antiguos atendido por un señor llamado José Gregorio Hernández. Vimos una casa construida en la época de la colonia, la gallera del pueblo, una casa ecológica y artística y el refugio del Niño Jesús de El Guapo (cuya fiesta se celebra el 5 de enero). Cerramos nuestro recorrido en el taller de un lutier que inventa instrumentos insólitos como la marímbola y la maringuitarra.

El Cacao Lanaseso nos ofrece un producto agroecológico

Rumbo al turismo sustentable

La cayapa fotográfica del CENAF en el pueblo de El Guapo no solo sirvió de taller para disparar fotos de gran calidad: en cada imagen capturada se pudo recolectar la riqueza cultural de un pueblo que tiene gran potencial para el turismo. Esta experiencia demuestra que en Venezuela estamos repletos de tesoros culturales esperando ser descubiertos.

ÉPALE CCS N° 482