Si me comprendieras

Por Humberto Márquez / Ilustración Erasmo Sánchez

A pesar de ‘La Gloria eres tú’, quizás su bolero emblemático, ‘Si me comprendieras’, es también esencial en la obra de José Antonio Méndez, El King, como le decían. Vale contar, de la mano de Laura Gutman, que en 1947 compuso ‘La gloria eres tú’, que grabó en México Toña la Negra, y por mediación de Miguelito Valdés, en Nueva York Olga Guillot lo grabó para el sello Coda, e interpretado en la película ‘Dos tipos de cuidado’ por Pedro Infante. El cuento es que siendo ya conocido, en 1949 viajó a México, por invitación del cantante Pepe Reyes, y allí trabajó con Mario Ruíz Armengol, Agustín Lara (en su programa La Hora Azul), Gonzalo Curiel, Luis Demetrio, Álvaro Carrillo, Vicente Garrido, María Luisa Landín, José Sabre Marroquín y otros. Al fragor de la fama, estuvo en Guatemala, y en 1957, de regreso a México, compuso ‘Si me comprendieras’, que grabó Lucho Gatica con la orquesta de Sabre Marroquín.

Pero el chisme de este bolero, lo cuenta René Espí: “Una de aquellas madrugadas que hicieron tan intensa la travesía mexicana del King, finalizando los años 50, permitió que llegara a este mundo: ‘Si me comprendieras’. Contaba el compositor que ante el urgente reclamo de un buen amigo que atravesaba una seria crisis amorosa, accedió a descargarle a la dama en cuestión una buena dosis de su repertorio. Como buen sicoanalista del alma, entre chistes, tragos y boleros, consiguió ir atenuando las diferencias de la pareja, pero, bien avanzada la madrugada, fue el cantor quien tuvo la certeza de que ahora se invertían los papeles: el protagonista de la “bronca” con la “jebita” iba a ser él….Me gusta imaginar al “King”, hechicero y sabio, acercándose al apartamento y sintiendo la fuerte presencia esa madrugada, lo que Sindo Garay gustaba llamar el “hilo conductor”. Dándole vueltas a la letra, la melodía se iba dibujando en su imaginación.

Apenas llegar a la puerta y comprobar que su ninfa había pasado varios cerrojos….. Oh….sabiduría de los grandes, en vez de comenzar a golpear insistentemente, desenfundó su guitarra para que esta joya del “filin” naciera”.

ÉPALE 411

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