Sofía Saavedra: El arte es un espacio político de lucha

La artista plástico aspira poder construir más espacios políticos para la creación artística de reflexión y denuncia

                                       Por María Eugenia Acero Colomine@mariacolomine                                                                              Fotografía Centro Cultural de Tijuana México (Cecut)

Este año tan desafiante ha traído consigo también buenas noticias. No solo obtuvimos a pulso un récord Guiness ejemplar, ganamos oro olímpico y le demostramos al mundo que nuestro sistema electoral es el más moderno y transparente, sino que también hemos recibido reconocimientos en el arte.

Una de las protagonistas de las grandes alegrías de nuestro país es la artista plástico Sofía Saavedra, quien recibió mención honorífica en la Trienal de Tijuana por su obra Línea Fronteriza.

Línea Fronteriza es una instalación pictórica que consiste en un tendedero de ropa de setenta piezas, haciendo alusión a la ropa que se cuelga al sol para secarse; las ropas que simbólicamente son cuerpos y son intimidades que se exponen. Es una propuesta que juega con el concepto de frontera desde el aspecto humano: devela y expone -como un juego-, las etiquetas discriminatorias que ejercen las fronteras y de cómo esos límites saltan a la vida cotidiana, irrumpiendo en lo más profundo y sensible como en los modos de sentir: miedo, rechazo, exclusión, xenofobia, etcétera.

Así mismo, el tendedero trae al debate la fuerte presencia femenina, siendo que la mujer madre es quien (en un mayor porcentaje) cuida y atiende las labores del hogar, sosteniendo con ello a sus hijes. Y es la figura sobre quien recae un sistema normativo que naturaliza el rechazo, la duda sobre la propia identidad, el racismo y, en conclusión, la discriminación y endeudamiento de los cuerpos que transitan.

El tendedero hace un juego simbólico contrastante con la palabra ‘línea’ y ‘frontera’ con lo que visualmente se presenta que es, un entramado de ropas intervenidas pictóricamente, que de forma aleatoria y desordenada muestran una diversidad de subjetividades nómadas que como personajes comunes resisten y existen.

Conozcamos más sobre la voz poética de la artista Sofía Saavedra.

—¿Cómo se define Sofía Saavedra?

—Creo que soy una mujer madre artista en permanente reflexión y construcción. Me pienso nómada, en cambio permanente.

—¿Qué es para ti el arte?

—Es otra forma de contarnos, de expresar sin filtros: no solo emociones, sino reflexiones sobre el mundo, la vida y la muerte. El arte es un lugar, un espacio-tiempo de la acción y el pensamiento sensible. Por eso el arte es también un espacio político de lucha.

—¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional?

—He expuesto en mi país e internacionalmente, en Argentina, Francia, España y México donde gané el premio Mención honorífica de la Trienal de Tijuana, 1a Internacional Pictórica 2021.

Trabajo la investigación, me gusta generar proyectos como acciones culturales, muralismo y todo lo que pueda relacionar con lo humano. He trabajado desde lo comunitario hasta lo académico. Me interesa generar encuentros entre esos mundos.

—¿Cómo definiste tu vocación?

—Siempre he estado relacionada con el arte, pero al tener mi hija, decidí que también debía parirme a mí misma para poder decir lo que necesitaba. Allí fue que definí con mayor fuerza mi vida como artista.

—¿Cuál consideras que es el principal aporte de tu trabajo?

Creo que puede haber la posibilidad de reflexión sobre la mujer y nuestras libertades creadoras, sobre las identidades como construcciones permanentes. Creo en la capacidad de resiliencia y autogestión de mi trabajo desde Venezuela. Aún no lo sé, la verdad mi aporte quizás está apenas en construcción.

—¿Cómo ves la participación de las mujeres en las artes plásticas en Venezuela?

—Creo que hace falta equidad de género y transgénero. Hay mucho que impulsar y debatir en Venezuela sobre la mujer con toda la complejidad que significa serlo, y nuestro derecho a tener espacios creativos, reflexivos, políticos, entre otros dentro del arte venezolano. Muy pocas mujeres podemos lograr espacios para crear, menos aún para participar de otras acciones. Somos por lo general explotadas y nuestro tiempo creativo y de placer es inexistente.

—¿Qué temáticas abordas en tu trabajo?

—Hablo como mujer, madre, latinoamericana, venezolana. Desde allí me enuncio. Toco temas como las identidades y las subjetividades, la migración, la intimidad como espacio político.

—Cuéntanos de tu experiencia en México.

—A México vine porque fui seleccionada para la Trienal de Tijuana, 1a Internacional Pictórica. Me seleccionaron por mi obra Línea Fronteriza: un tendedero de ropa, setenta piezas intervenidas con pintura, esténcil y bordados. Una instalación pictórica de 7×4 metros. Participé en la Trienal y tuve el honor de recibir el premio de Mención Honorífica. Un gran logro, porque fue una exposición con más de 140 artistas del mundo, y allí quedé entre los tres únicos premios. Fue un reto. Recibí apoyo de mucha gente en Venezuela.

Línea Fronteriza es una obra que habla de la mujer madre tendiendo su intimidad. Las ropas son cuerpos y son resistencias a un sistema violento y discriminador como son las políticas migratorias.

—¿Qué te falta por hacer?

—Todo falta: mucho. Falta transformar, seguir creando. Quisiera activar más en espacios más políticos. El reto es seguir.

—¿Tu hija Camila también quiere ser artista como tú?

—No. Camila quiere ser cirujana, médica cirujana. Aunque es una artista.

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Un tendedero de ropa de 70 piezas conforma la obra de Saavedra

ÉPALE 439