Sonia Vasconcelos: Mi canción es una canción necesaria

La cantora advierte que las mujeres cantoras deberían ser más visibilizadas

                                    Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                           Fotografía Alexis Deniz@denizfotografia

Sonia Vasconcelos es una artista que tiene la particularidad de darle vida y color a la ciudad con su voz. Ella pudiera considerarse una artista urbana, no porque interprete temas de hip hop y reguetón, sino por ser una cantora que ha recorrido las parroquias de la ciudad con una música que eleva el alma e invita a la reflexión.

Conozcamos un poco más de la voz poética de Sonia Vasconcelos.

—¿Cómo te definirías?

—Como una cantora. Llevo ya sesenta años cantando. Mi canción es una canción necesaria, con letra. No lo hago por considerarme una gran artista o por ser famosa. Canto para dejar siempre un mensaje, para dejar una reflexión y porque siempre me ha gustado hacerlo.

Normalmente no vivo del canto, porque yo soy enfermera. Trabajo para el sector salud. Me gusta hacer lo que hago. Amo la música venezolana. Soy una guaireña que ama mucho mi terruño, pero también he aprendido a querer a Caracas. Llevo muchos años en la parroquia Altagracia. Mis trabajos siempre han sido aquí en Caracas. No me siento una gran artista, pero me gusta lo que hago. Soy una contralto. Me identifico primero con mi música venezolana, y luego con el jazz, flamenco, los sones, los boleros, los tangos. Siempre que las letras me digan algo.

—¿A qué sitios has llegado con tu música?

—Aquí en Venezuela he cantado en todas las parroquias, en las comunidades, las plazas, los teatros y cuanto evento nos inviten. Fuera, viví una temporada en España. Hacía mis canciones, pero aprendía de allá. Sin embargo, también llevaba mi música venezolana. Estuve en el oriente y en el occidente de nuestro país con mi música y luego con el grupo Contraverso, nos dedicamos al canto y a la poesía. Nos faltan por recorrer Los Llanos.

—Te defines como cantora. ¿Compones canciones?

—No soy una cantautora. Soy una cantora. Pienso que otros escriben muy bien, y que yo interpreto lo que otros escriben. Me identifico mucho con las canciones de la trova y con muchos cantautores y cantores, especialmente con Mercedes Sosa, con Víctor Jara, Violeta Parra. Ese sinfín de cantores que hay, son mi mundo. Yo no compongo, interpreto nada más.

—¿Cómo ves el desempeño de las mujeres en el canto en Venezuela?

–Excelente. Parto de que tenemos a dos grandes maestras, que son Gloria Martín y Lilia Vera, ellas son ejemplo para nosotras. Somos muchas cantoras, pero hace mucha falta que nos visibilicen más porque estamos muy escondidas. Podemos entender el paréntesis por la pandemia, pero en Caracas y todas partes del país tenemos a cantoras muy buenas, y nos hace falta un empujoncito. Que nos visibilicen más. Muchas hemos hecho cosas en el centro de Caracas con otras cantoras, como Daisy Gutiérrez, Martha Doudiers, Tamara Lías, Leorana, hemos coincidido en alguna actuación y a mí siempre me gusta invitar a mis compañeros para que interpreten con nosotros, porque no tenemos ese tipo de egoísmo ni ese ego tan exaltado. Nos hace falta el apoyo por parte de los entes gubernamentales para las grabaciones. A nosotros se nos ha hecho bastante difícil hacer un disco. Hemos logrado hacer algunas cosas, pero realmente no se nos ha tomado en cuenta. Sería lindo si los entes gubernamentales propiciaran un gran evento entre cantoras con la canción necesaria. En estos momentos, bien vale la pena. Yo no estoy dispuesta, como dice Iván Pérez Rossi, a continuar la música comercial, un reguetón, y ese tipo de cosas. Somos más, somos buenas, somos muchas, estamos comprometidas. Deberían visibilizarnos más.

—¿Cómo vives tu vocación como enfermera?

—Pienso que la música también va muy ligada a la salud: la música, la poesía, la literatura. Hay canciones y hay letras que son sanadoras. Eso va muy de la mano con la parte humana, soy del tipo de enfermeras de la vieja generación para quien el paciente debe verse integralmente. Lo veo desde el punto de vista desde que llega, cómo llega, cómo se siente. Todas estas cosas se han ido perdiendo un poco, para mí ha sido una lucha muy fuerte. En parte, porque tengo secuelas de polio, y esto pudiera considerarse una discapacidad. Sin embargo, a mí no me ha detenido en lo absoluto. Esto me costó mucho para estudiar la enfermería y trabajar, pero ahí estoy. A mí me gusta mi trabajo, siempre me ha gustado mi trabajo y lo he hecho con mucho cariño, con mucho desempeño. Siempre voy a ser una enfermera aunque me jubile, trataré desde mi casa, a mis vecinos y a quien necesite de mi ayuda.

—¿Qué es lo más satisfactorio que has experimentado como enfermera y como cantora?

—En la vocación de enfermera, a ti te llena mucho cuando llega un paciente que tiene un problema muy grave, y lo ves recuperarse. La salvación de vida es como un premio para uno, la alegría de darle una buena noticia al paciente, llena mucho. Eso es para mí muy importante. He trabajado tanto para el sector privado como el público, y para mí cada paciente es igual. La satisfacción es ver la sanación.

Como cantora, la satisfacción es cuando a la gente le ha gustado el mensaje que tú le has dejado. Cuando te aplauden. El abrazo, el beso. A mí me gusta cantar para el pueblo: en las plazas, en la calle. Sentir ese calor humano: el aplauso y el cariño. Que te recuerden, y digan “tal canción me hizo llorar, me hizo recordar cosas bonitas”.

—¿Te sientes realizada?

—Sí (rotundo). Yo me siento realizada. Lo digo en mi aspecto personal, porque he hecho lo que he querido. Las dos cosas que más me han gustado en la vida, que son ser enfermera y cantar, creo que las he hecho bien y me han dado grandes satisfacciones y el cariño de mucho de mucha gente. No me refiero a la parte económica, sino la espiritual.

—¿Qué recomendación les das a las mujeres más jóvenes?

—Ser  más humildes, investigar, sentir empatía por el otro, hacer su trabajo de verdad porque les gusta y no porque te estás ganando un dinero o porque es obligado. También, luchar por los derechos de nosotras las mujeres. Nos falta mucho para ser libres. Mirar más hacia nosotros: hacia Venezuela y Latinoamérica. Rescatemos los valores que se han perdido y seamos más humanos, más empáticos. Dejemos a un lado esos egos.

—¿Qué mensaje te gustaría darle a la comunidad de Épale CCS?

—Con gran agradecimiento, y que continúen así. Sigan haciendo ese trabajo tan lindo que hacen de visibilizar a los muchos creadores y creadoras que tenemos. Hay un derroche de grandes personas haciendo grandes cosas, y nadie los conoce. Si buscan bien, encontrarán tesoros.

ÉPALE 433