Sur (II)

Por Humberto Márquez / Ilustración Julietnys Rodríguez

Todo parece indicar que Homero Nicolás Manzioni Prestera, mejor conocido como Manzi por apócope de su apellido, se mandó en un solo texto el viaje desde el entorno urbano de su adolescencia a días antes de su muerte. “Cuando ya su cáncer lo había sentenciado a muerte, Homero hizo con esa muerte lo que siempre había hecho con su vida; no lloró, no gritó, no dijo palabras tremendas. Fue a su casa, se miró en el espejo y murmuró: “Pensar que te vas a morir, gordo”. Reseñan Horacio Ferrer y Alejandro Saenz, en Revista Gente.

Edmundo Rivero recordaba también, aquellos momentos con la emoción a flor de labios, en “Tangos al bardo”, José María Otero: “El año 47 lo tenía todo en plenitud, polémico, ya jugado políticamente. Pero ese mismo año trajo también tristezas: había partido otro grande, Celedonio Flores, el letrista más admirado por mí hasta entonces. Uno de los que despidió sus restos fue Homero, ya herido de muerte. Poco después él me iba a dar a cantar su verdadera despedida, ese milagro suyo y del Gordo Troilo que se llama Sur”.

Nelly Omar recordaba la noche en que Manzi llegó  a su casa con  el bandoneonista Félix Lipesker. Traía los versos de Sur y le pidió que, acompañada por Lipesker, le tarareara por teléfono el nuevo tango a Edmundo Rivero. Y ella lo hizo lagrimeando, emocionada con esos versos que luego cantaría en público, pocos días antes que lo estrenase Pichuco con Rivero, en la discoteca Tibidabo.

La Nelly se las traía, no conforme con decir que Malena era ella, en entrevista en Café Las palabras, cuenta que cuando el abogado de Manzi, le dijo que si era cierto que llevaba 4 meses separado de su esposa pero que no se iba a divorciar, lo confrontó y le dijo: “me tenés engañada, así que no ponés un pie más acá”, en el apartamento que él pagaba.  Y confiesa que en el tango Sur cuando dice “y mi amor en tu ventana, todo ha muerto ya lo sé”, él estaba diciendo sin decir, que algo se estaba muriendo, él mismo, y con su muerte el amor por ella!

ÉPALE 370

Previous article

Sur (I)