Te cuento quién fue el tal Filípides

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Esto de correr grandes distancias no es algo nuevo, aunque a veces parezca una moda. El ser humano ha tenido que andar rápido siempre. Primero fue por mera supervivencia animal: detrás de alguna presa suculenta… o delante de algún depredador empeñado en convertirlo en presa suculenta.

También, por supuesto, ha tenido que mover las piernas debido a ese afán histórico de hacer la guerra. Y es allí donde se ubica la génesis de lo que hoy llamamos maratón, la carrera de resistencia por antonomasia.

Seguramente ya has oído este relato, pero siempre cabe la posibilidad de que no. Entonces, te cuento que 490 antes de nuestra era, hubo una batalla entre persas y atenienses en la llanura de Maratón. La refriega la ganaron los griegos. Como no había redes sociales ni correo electrónico (ni siquiera teléfono o telégrafo), mandaron a un hemeródromo… ¿Qué era eso? Pues un mensajero capacitado para recorrer enormes trayectos rápidamente y, como suele decirse, a pedal y bomba.

Un atlético lleva-y-trae llamado Filípides recibió la encomienda de ir lo más rápido posible hasta Atenas para informar de la victoria y a alertar sobre la inminente llegada a esa ciudad de la flota de los persas, recién derrotados y, por tanto, muy resentidos y furiosos.

La distancia entre Maratón y Atenas es de aproximadamente 42 kilómetros actuales. El relato, escrito nada menos que por Heródoto (el padre de la historia) indica que Filípides llegó a Atenas, dijo “¡Vencimos!” y se murió. Queda la duda sobre si pudo entregar el resto del mensaje.

Como suele ocurrir, hay quien dice que no fue Filípides, sino un tal Tersipo el que realizó ese recorrido. Según esta hipótesis alterna, Filípides se quedó con el mérito de la hazaña porque días antes, lo enviaron a un lugar mucho más lejano (a unos 246 kilómetros), a pedirle ayuda al ejército de Esparta para resistir el ataque persa. Por cierto, los espartanos no prestaron el apoyo.

En todo caso, el nombre de Maratón y la distancia hasta Atenas quedaron registradas en los anales de la historia y del deporte. De algo sirvió su titánico esfuerzo.

ÉPALE 415