Tesoros bajo el puente

Desde hace más de 35 años, el puente de la avenida Fuerzas Armadas ha trabajado incansablemente en la labor de suministrar saberes. Hoy en día es un bastión cultural de la ciudad

Por María Eugenia Acero Colomine • @mariacolomine / Fotografías Michael Mata • @realmonto

Cada vez que uno se moviliza a través de la avenida Urdaneta, toca atravesar un puente que desde hace más de 35 años viene desarrollando una vida aparte de la cotidianidad diaria caraqueña. El puente de la avenida Fuerzas Armadas es una feria permanente de libros, música y otros servicios que se mantiene abierta prácticamente los 365 días del año.

Este espacio de 2774 metros de longitud y 30/40 metros de ancho es actualmente el hogar de ochenta locales comerciales sin contar con la decena de puestos de papelería, unas seis barberías, una peluquería, una estación de mototaxis, ventas varias de alimentos, chucherías y hortalizas, una floristería y un área de ajedrez.

Puedes comprar libros desde un bolívar

Algo de historia

El elevado de la avenida de Las Fuerzas Armadas fue construido como parte del “Sistema de La Nacionalidad” ejecutado en tiempo récord por el Ministerio de Obras Públicas e inaugurado el 5 de diciembre de 1956. Estaba diseñado para aliviar el ya congestionado tráfico para la época en la ciudad capital.

El 3 noviembre de 1955 el gobernador de Caracas Guillermo Paccanins (padre de la diseñadora Carolina Herrera) por orden expresa de la presidencia del ciudadano General Marcos Pérez Jiménez emite un decreto donde anuncia la necesidad de facilitar la comunicación entre los sectores norte-sur de la ciudad. Decreta que se proceda la construcción de una avenida de 2774 metros de longitud y 30/40 metros de ancho, aceras de tres metros de ancho.

La construcción de esta imponente obra llevó a demoler 300 edificaciones y la fachada de la iglesia, con un costo de 75 millones de bolívares. Su construcción contaba además de la avenida con 2770 metros de largo, un puente sobre la avenida Urdaneta de 273 metros de paso subterráneo y puente Sucre con dos pistas este y oeste de 270 metros.

Bajo el puente hay una atmósfera distinta de solidaridad

En el pasado, el puente no tenía otra finalidad que de estacionamiento, hasta que los libreros de Padre Sierra fueron desalojados en 1983 y reubicados en el elevado. El señor Rodrigo Lamo fue uno de los pioneros del puente, y rememora: “Al principio éramos unos nueve libreros y ofrecíamos nuestros libros en mesitas y cajones. Este espacio estaba tomado por gente de la mala vida, y paulatinamente fuimos ocupando el espacio y dándole vida con nuestro esfuerzo y tras una ardua lucha. Originalmente el objetivo de este espacio era ofrecer una alternativa para el intercambio de libro y saberes a través de la venta y trueque de libro usados. El Comandante Chávez se la pasaba viniendo para acá a comprar libros. Por eso fue que en 2011 decidió crear los quioscos que actualmente están activos con la finalidad de humanizar el puente.

En aquel entonces se celebraban actividades culturales todos los viernes: poesía, recitales de música. Pero todo eso se perdió”. El señor Lamo ostenta unos dos mil libros en su local, y nos recomienda el Humor y Amor de Aquiles Nazoa y los Cuentos Grotescos de José Rafael Pocaterra. Ofrece libros desde uno a cinco bolívares y posee una nutrida colección con todo tipo de títulos. “Aquí piden mucho Cuatro crímenes, cuatro poderes, de Fermín Mármol León. Hemos graduado a muchas generaciones que se benefician de nuestros servicios. Yo compro los libros de mi local, pero muchas veces vienen y nos donan. La gente que emigra suele traernos sus bibliotecas. Por aquí han pasado políticos importantes, abogados, jueces, periodistas. Entre los escritores reconocidos que han venido a visitarnos están Luis Brito García, Manuel Caballero y Rafael Poleo, entre otros. Para poder disfrutar de los libros que tengo aquí tienes que pasar un día entero.

Actualmente piden muchos libros de autoayuda, derecho, literatura, novelas de ciencia ficción, policiales y juveniles. Aquí encuentras libros desde preescolar hasta nivel universitario, así como revistas, discos, CD’s y películas. Con la llegada del Internet muchos creían que el libro de papel iba a desaparecer, pero que va. A la gente le gusta su libro en físico. Actualmente no está viniendo tanta gente como antes, porque hay muchos piedreros, y la inseguridad espanta a la clientela”.

Existen libros de diversos autores y temas en distintos precios y encuadernaciones

Saberes para todos

La rutina arranca bien temprano en el universo secreto del puente de las Fuerzas Armadas. Los libreros son unos expertos en todo tipo de obras y asesoran a quienes se acercan en busca de conocimientos a precios solidarios. Conversamos con el señor Franklin, quien tiene apenas dos años vendiendo libros. “Ofrezco libros a partir de 2$. Me piden mucho La culpa es de la vaca y Cuatro crímenes, cuatro poderes. Como tenemos la sede del CICPC cerca, los policías suelen venir a buscar libros relacionados con su área. Ahorita estamos bastante activos con el regreso a clase, y nos piden de todo. A pesar de que siempre estamos activos, Internet es nuestra competencia. Hace unos días, una señora me iba a comprar un libro, y el hijo ofreció descargárselo gratis por Internet. Al final no compró nada, y perdí la venta”.

Ochenta locales comerciales ofrecen toda clase de títulos, música y películas

Más que libros

A pesar de que el puente es una referencia obligada en materia de libros, el mercado se ha ampliado al punto de que hay diversos servicios y actividades. El señor Manuel Cedeño tiene dos años vendiendo y reparando cargadores, pilas y controles de TV. “El señor Honorio es fundador del puente, y fue quien me ayudó a venir para acá. Tengo dos años aquí, y con este negocio levanto a mis tres hijos”.

El señor Frank Vigil tiene en su local unos ocho mil discos de acetato en perfecto estado. Gracias a su local, suena una música muy distinta a Bad Bunny y Carol G. “Tengo 27 años aquí, luego de más de once años de lucha. Me trajeron aquí desde Padre Sierra. Aquí tengo de todo: rock, salsa, jazz. De rock te tengo Led Zeppelin, Génesis, heavy metal, trash, punk, new wave, rock sinfónico, progresivo. De la música que tengo, te recomiendo algo de jazz: George Benson. A pesar de los pesares, el acetato no puede morir. Es el alma de la música. Búscame en Youtube, para que veas un documental que hicieron sobre mí, escribe: ‘Vendedor de discos de vinil’”.

Los ajedrecistas le dan alegría al puente

La señora Jenny García ofrece flores desde hace siete años, y nos afirma que lo que más vende son los girasoles y las rosas. Johny Castillo fue el único que quiso hablar en nombre de la parada de Mototaxis Mi punto 2021 que opera desde hace veinte años “Todos éramos malandros y nos apropiamos del espacio. Ahora estamos regenerados”, bromea. Los señores Darwin, Guido y Yurima ofrecen verduras y caramelos, pero no quisieron hablar mucho, “más bien ven a jugar carga la burra con nosotros”. Felipe es un joven que corta cabello en el puente a 3$ y asegura que le ha ido muy bien en cinco años y medio. Solo le corta el cabello a caballeros.

Yirza Durán atiende un puesto de papelería desde hace siete años. Asegura que ha habido mucha vida tras la pandemia y que la gente le compra de todo. Yirza trabaja con su familia, que también atiende otros locales en el puente. “Aquí todos somos compañeros”.

Finalmente llegamos al espacio de esparcimiento del puente: el área de ajedrez. Unas diez mesas están dispuestas para que los aficionados maten la fiebre. Guillermo es un jugador asiduo y nos comparte: “De aquí han salido maestros ajedrecistas. Aquí puedes venir a jugar de 1:00 pm a 7:00 pm. Pagas 2 Bs. la hora. Incluso hay quienes dan clases particulares de ajedrez. Esta es una pasión hermosísima. Una buena jugada, es como meter un gol. Antes teníamos un espacio solo para nosotros, hasta que llegaron los peluqueros. Ahora compartimos el área”.

Encontrarás estilos de música variados en diferentes formatos

Bastión cultural

En casi tres mil metros de largo, la ciudad puede adentrarse en el fascinante mundo del puente de la avenida Fuerzas Armadas, donde el amor al conocimiento ha dado pie a una dinámica comercial solidaria a beneficio de todas y todos. La energía del puente es de camaradería y solidaridad, y quienes hacen vida allí han creado una atmósfera distinta del resto del centro de la ciudad. Este espacio merece ser reconocido como patrimonio cultural de la ciudad al ser uno de los rincones más emblemáticos de Caracas y con más alma.

ÉPALE CCS N°475