Trotar como remedio a las adicciones: el sexo (x)

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @jadegeas

Mucha gente oye hablar de adicción al sexo y se ríe. Algunas veces es la típica sonrisa nerviosa que provoca todo lo sexual; a otros les hace gracia porque piensan que es una treta de los supuestos “pacientes” para justificar sus descontrolados deseos. Pero los expertos aseguran que la adicción al sexo existe, es una enfermedad muy parecida a las otras dependencias, y como tal, debe ser tratada.

Dicho esto, hablemos de lo que puede hacer el trote por alguien que haya sido catalogado o que se considere adicto o adicta al sexo.

Digamos que es, más o menos, lo mismo que puede hacer esta actividad por todos los demás adictos: darles algo diferente en qué pensar, dirigir energías corporales y mentales hacia un objetivo edificante, y generar un saludable cansancio que deje menos espacio y oportunidad a las “malas mañas”.

Por supuesto que lejos estoy de decir que si eres un sexoadicto bastará con te pongas a correr para que te cures. Nada de eso. Los psiquiatras dicen que es necesaria la terapia para redirigir el comportamiento sexual hacia un ámbito en que no haga daño a la persona ni a terceros.

Pero el trote puede ayudar a que el afectado abandone su obsesiva búsqueda de placer en el sexo. Correr aumenta las secreciones de hormonas relacionadas con el bienestar y la felicidad, lo que puede ser un sustituto parcial de las experiencias de los empedernidos del sexo. Por supuesto, no es lo mismo, pero puede ser un alivio parcial.

Conversando sobre este tema, un amigo (no sé si por experiencia propia) me comentó que los adictos al sexo llevan su “calvario” a cualquier actividad a la que se incorporan.

Y entonces, tiene lógica imaginar que el sujeto (o la sujeta) en cuestión ha de llegar al lugar de entrenamiento o de carrera a “bucearse” a los otros y las otras, o a mostrarse demasiado “sexy” o demasiado baboso. Creo que todos hemos visto casos.

Sea como sea, si eres de los que arden en los fuegos de ese infierno, no está de más que pruebes con un poco de trote. Tal vez te aplaque.

Épale 483