Trotar como remedio a las adicciones: Fumadores que corren (V)

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @jadegeas

Los problemas pulmonares no son los únicos que afronta una persona que tenga adicción a la nicotina y se haya propuesto enfrentarla empezando a trotar o volviendo a hacerlo.

Muy asociadas a las dificultades respiratorias, aparecen las de tipo cardíaco. Los fumadores, especialmente los que registran un alto consumo diario, y los que tienen mucho tiempo cautivos del hábito, suelen presentar problemas de frecuencia cardíaca, incluso en reposo. Y, claro, esta irregularidad tiene grandes posibilidades de agravarse durante el ejercicio, pues el corazón es exigido a desarrollar una mayor intensidad de bombeo.

No es un juego: si tienes una larga historia como fumador o si eres de los que se baja una o dos cajetillas diarias y vas a probar con el remedio de correr, tienes que empezar por un cuidadoso examen médico y, en cualquier caso, avanzar de una manera muy paulatina, pues puedes estar comprando demasiados boletos en la rifa de una trombosis, un accidente cerebro-vascular o, en el peor de los casos, lo que se conoce como una muerte súbita. Todos estos riesgos se incrementan si aparte de fumador, eres una persona con sobrepeso o si padeces diabetes.

Contra todas esas malas opciones funciona la paciencia. Si tienes diez años o más fumando como chimenea y rendido al sedentarismo, no pretendas que en dos meses vas a estar corriendo un maratón. Esa podría ser una conducta suicida. Debes darle a tu organismo el tiempo necesario para adaptarse y limpiarse, aunque debo advertirte que los médicos aseguran que los daños sufridos por los pulmones debido a la exposición prolongada al humo, no se superan nunca por completo.

Lo importante, una vez más, es que la actividad de trotar, realizada con la debida cautela, constancia y disciplina, te puede ayudar a dejar el hábito, pues tan pronto como empieces a tomarle el gusto y a estar en forma, sentirás el impulso de hacerlo cada vez mejor y sin tanto sufrimiento, y para ello irás reduciendo el consumo de tabaco. Si persistes adecuadamente, podría ocurrir que lo dejes por completo. ¿Por qué no intentarlo?