Trotar con una enfermedad de viejos (IV)

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher /  Ilustración Jade Macedo@pounamuart

La depresión no es una enfermedad exclusiva de la gente mayor. Pero sí es cierto que en este segmento de la población tiene una incidencia notable. No es para menos, pues muchas personas en la tercera edad se sienten solas, decepcionadas, poco útiles, abandonadas… y todo eso conduce a estados depresivos.

Entonces, te hablaré de lo bueno que puede ser para un adulto mayor deprimido el asumir la actividad del trote, pero sospecho que la reflexión servirá también a personas de otras edades en las mismas circunstancias.

Hay una razón por la que trotar puede ayudar a un adulto mayor deprimido a ir saliendo del atolladero, y es que le devuelve la fe en que su salud puede dejar de deteriorarse e, incluso, comenzar a mejorar. En buena medida, la depresión de los viejos es producto de sentir que ya no están sanos, que cada día le aparecen nuevas dolencias y achaques.

La sensación de “ya no puedo” es muy corrosiva psicológicamente y tiene un efecto bucle: no puedo hacer esto que antes hacía, y como creo que no puedo, menos puedo. El ejercicio físico, con gradualidad, ayuda a romper ese círculo vicioso. Si puedo trotar cien metros, empiezo a creer que puedo llegar a 200… Un bucle también, pero positivo.

El trote tiene un efecto recargado en este sentido porque el adulto mayor que sale a buscar su redención mental con este deporte va a encontrar ejemplos vivientes a cada paso: mujeres y hombres de su misma edad o mayores, muy contentos de ese estilo de vida.

También favorece la interacción social. Mucha de la tristeza de la ancianidad viene dada por la falta de amistades y el trote resulta un excelente remedio porque aparecen nuevas relaciones. Y no son los típicos amigos para hablar de malestares y dolores, sino gente que anda en otro tono, buscando sentirse mejor, batir sus propias marcas y pasarla bien.

Desde que el trote se hizo popular, psicólogos, psiquiatras y pacientes han reportado sus impactantes resultados como paliativo de los terribles síntomas de la depresión. Parece suficiente evidencia como para recomendarlo.

ÉPALE 456