Trotar después de una operación (IV)

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @pounamuart

Cierro esta serie dedicada al trote después de una operación hablando de los pacientes que han pasado por una cirugía oncológica, las cuales suelen ser bastante duras e invasivas, aunque ha habido muchos progresos en la tecnología de laparoscopia.

Las recomendaciones generales dependen de qué parte del cuerpo ha sido la afectada por el cáncer y atendida por el trabajo quirúrgico. Sin embargo parecen coincidir en un aspecto sorprendente: mientras más pronto el paciente se levante de la cama y camine, mejor.

En ese mismo orden, los médicos aconsejan que se vaya regresando paulatinamente a la actividad física, siempre con las precauciones del caso y muy pendientes de las señales que emite el cuerpo.

Para las mujeres trotadoras o corredoras intervenidas por cáncer de mama, la precaución inicial se refiere a los movimientos propios del braceo. Sin embargo, la mayoría de quienes escriben al respecto no tienen ninguna duda de que este tipo de ejercicio aeróbico no solo es excelente para la recuperación física, sino también para enfrentar las secuelas psicológicas que dejan estas operaciones.

Aunque resulte sorprendente, también prescriben ejercicios moderados para los que se recuperan de operaciones de colon. En este caso, el trote se aconseja solo cuando ya el paciente no requiere de la bolsa de colostomía. Esto, por lo general, es después de una segunda operación.

En general, volver a trotar o correr luego de la experiencia del cáncer (haya o no cirugía) suele ser un punto de apoyo en la rehabilitación física y espiritual, un binomio clave ante este terrible y temible mal.

Diez minutos de goce. Afortunadamente, mi reciente cirugía no se acerca ni por asomo a los graves casos que mencioné arriba. Pero te había prometido contarte de mi recuperación. Pues te digo que el domingo 8 de mayo, en medio de una larga caminata matutina, troté por breves diez minutos. No puedo describir a cabalidad el goce de hacer esto de nuevo. Solo quienes lo hayan experimentado me entenderán.

ÉPALE 461