Trotar después de una operación

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Jade Macedo@PounamuArt

Bueno, como tal vez sepas (o hayas intuido) este y los siguientes capítulos van a ser testimoniales directos, es decir, vividos en carne propia. En fecha reciente fui sometido a una cirugía y ahora mi plan es contarte cómo es que trataré de volver a trotar en un plazo que dependerá de cómo me responda el cuerpo.

La operación fue el 31 de marzo y para no entrar en demasiados detalles fue una fotovaporización con láser de tejido obstructivo en la próstata (en este punto, esta entrega conecta con las anteriores, referidas a las enfermedades de la gente mayor). Es una operación sencilla, sin bisturíes ni cicatrices. Estuve de alta el sábado 2 de abril, salí caminando de la clínica, aunque sin mucha libertad de movimiento porque tenía aún una sonda vesical que es una cosa bastante incómoda.

Una semana después, me fue retirada la sonda y yo, en mi empeño de empezar de nuevo a moverme, ya estaba planificando darle una vuelta a una “manzana llanera” de mi vecindario, cuando empecé a presentar fiebre. Al parecer, el retiro de la sonda puede traer consigo alguna infección, así que tuve que tomar de nuevo antibióticos y estar en reposo casi absoluto. A finales de Semana Santa ya la situación estaba bajo control.

El martes 19 de abril salí a dar la ansiada caminata posoperatoria. Me llegué hasta el parque Los Caobos, a paso lento y pendiente de cualquier reacción rara. No la hubo. Volví a mi casa luego de un recorrido de 51 minutos.

Te cuento que hacía mucho tiempo no experimentaba tanta felicidad por un “logro atlético”. Para mí esos 51 minutos de caminata fueron equivalentes a completar una carrera de 10K. El que haya pasado por este tipo de trances debe saber a qué me refiero.

Antes de escribir esto, el miércoles 20, volví a hacer el mismo recorrido en un tiempo casi similar, sin forzar la máquina, con mucha cortesía conmigo mismo. Mi plan es seguir por un tiempo con las caminatas hasta que me sienta en capacidad de trotar aunque sea en segmentos de cien metros. Ya te iré contando.

ÉPALE 458