Trujillo en Carabobo: 200 años después. Independencia, soberanía y revolución

Por Yherdyn Peña • Red de Historia De Trujillo / Ilustración Erasmo Sánchez

La Batalla de Carabobo vista desde las tierras trujillanas como síntesis de las acciones que por más de una década acometieron los venezolanos en procura de su libertad e independencia y que, 200 años después, el espíritu de combate se mantiene incólume para conservar dicha independencia y con ello garantizar la soberanía popular en nuestro territorio y sobre nuestras riquezas.

Por esta razón debe recordarse que para el año de 1810 desde Trujillo, la causa

independentista encontró su más firme aliado no solo en la pléyade de hombres protagonistas de este proceso, quienes difundieron, organizaron al pueblo, y por supuesto, combatieron en valles, sabanas, montes y cordilleras del territorio nacional y nuestroamericano. No en vano, emergen y retumban en el eco patrio los nombres de Cristóbal Mendoza, primer Presidente de la naciente República, Antonio Nicolás Briceño, principal promotor y víctima a la vez de la terrible y también necesaria guerra a muerte.

Pero recordemos que estos hombres estaban soportados en los hombros de un pueblo que apostaba por su soberanía.

Trujillo exhibió su inextinguible espíritu revolucionario durante la Campaña Admirable, en ese momento grabó con letras doradas y teñidas con la sangre del pueblo guerrero los nombres de Ponemesa, Agua de Obispos y Niquitao, campos de batalla donde el imperio español conoció la derrota; eran tierras de los cuicas que se habían resistido siglos a la conquista española y que en esa campaña independentista lanzaron el anuncio al porvenir, que esas tierras y esos hombres estaban para expulsar imperios, y su vida consagrada a la libertad.

Pero también, en Trujillo se conjugaron los esfuerzos por la paz y la consolidación de una acción geopolítica que permitiera el afianzamiento definitivo del sueño republicano. Desde Trujillo y Santa Ana a través de los Tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, se inauguró una tradición que consolidó la diplomacia bolivariana de paz; preámbulo de la gesta protagonizada en Carabobo aquel 24 de junio de 1821. En ese contexto, la hoy llamada “distracción Carrillo” que tenía por objeto estratégico amenazar Puerto Cabello y que resultó de vital importancia para la batalla de Carabobo y Colombia (la grande, el proyecto, el sueño) fue dirigida por un trujillano: José de la Cruz Carrillo Terán, quien ya era un curtido combatiente con experiencias en Mata de la Miel, el Yagual, Mucuritas, Calabozo, El Sombrero, Ortiz, Cojedes y la Campaña de Nueva Granada.

Hoy, 200 años después, los restos del general Cruz Carrillo reposan en el Panteón Nacional, los trujillanos no vemos esto como un hecho fatuo, sino como un compromiso impostergable para no dar reposo a nuestras almas, mantener viva la flama revolucionaria y activa la lucha por nuestra soberanía nacional; si hace doscientos años los trujillanos dijeron presente por la emancipación nacional, hoy de nuevo, los herederos de los cuicas estaremos en pie de lucha para resistir y combatir la injerencia extranjera y defender nuestras riquezas nacionales.

ÉPALE 414