Una ciudad por descolonizar

Nuestra ciudad capital es el epicentro de lo que acontece en todo el país. Problematizar y desmontar los códigos que la hacen aún colonia es el reto que está afrontando la Revolución Bolivariana

                              Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                    Fotografía Maxwell Briceño@maxwellb_photoss

Empecemos por el nombre. Una matica fue la que designó este valle; pero también el nombre vino acompañado de Santiago de León. De esta manera, la impronta de la colonización se nos hizo duradera. Luego vinieron los códigos sociales, familiares, que transitaban en cada calle mientras Bolívar libraba batallas para conseguir nuestra libertad. A pesar de los sacrificios que vivió el Libertador, se implantaron estilos franceses gracias a Guzmán Blanco, que abiertamente consideraba lo europeo superior. Luego, vinieron Juan Vicente Gómez, Medina Angarita, Pérez Jiménez y muchos otros a dejar su huella de “civilización”. Llegó Hugo Chávez, y empezó a “echar todo a perder”: entonces, los “invisibles” empezaron a aparecer con mayor frecuencia, y nuestro léxico empezó a tornarse más indígena, “tierrúo”, “lumpen”.

El Ávila volvió a llamarse Waraira Repano

Volver al origen

La Revolución Bolivariana ha ido paulatinamente combatiendo algunos aspectos de la colonización a través del arte, la cultura, y la resemantización de sitios emblemáticos. Así, tenemos que nuestra montaña principal, el cerro Ávila, pasó a llamarse Waraira Repano. El Paseo Colón se convirtió en el Paseo de la Resistencia, con Guaicaipuro y Urimare dando el grito de batalla. Por otra parte, el símbolo de Santiago de León fue eliminado, colocando en sustitución a la india Apacuana para recibir a todo el que entre a Caracas. A la autopista Francisco Fajardo la transformaron ahora en autopista Gran Cacique Guaicaipuro. Por otra parte, artistas urbanos invadieron las principales arterias viales de la ciudad y la han llenado de arte originario. Ahora es posible ver símbolos indígenas a lo largo de toda la ciudad, así como imágenes de niños y mujeres Karibes.

Todas estas medidas buscan generar en el inconsciente caraqueño un sentido de pertenencia hacia todo aquello que es indígena y originario. La búsqueda de destruir en nuestra mente los arquetipos que nos convierten en vasallos de conceptos invasores, imperiales o foráneos.

Este análisis profundo a las estructuras culturales, sociales, educativas, políticas y económicas para cuestionar las formas y tradiciones e ir implantando estructuras menos “civilizadas” y más adaptadas a la realidad de nuestros orígenes es mejor conocido como descolonización.

Humberto González exhorta a descolonizar la educación

A fin de analizar nuestra Caracas descolonizada, sus retos y logros, conversamos con los profesores Benjamín Martínez y Humberto González, presidente del Centro Internacional de Estudio para la Descolonización “Luis Antonio Bigott”

La impronta colonial

Benjamín Eduardo Martínez es antropólogo egresado de la UCV. También es psicólogo con doctorado en ciencias sociales y actualmente estudia filosofía. Recientemente ganó la V Bienal de Literatura Rafael Zárraga, con su obra La octava hora (cincuenta días en la niebla).

“Walter Mignolo habla de la ‘Herida colonial’. En principio los procesos de colonización no se han detenido. Arrancan con todo el proceso de invasión, exploración y luego de expansión del mundo colonial que da forma a la instauración y vivencia de los parámetros coloniales. Todo esto arranca con la llegada del hombre europeo. Pero Europa le debe mucho a la expansión ibérica y la avanzada mercantil de Inglaterra y Holanda. Según Eric Wolf, Europa le debe su expansión a América. La invasión mercantil, aunada a prácticas ideológicas trae como consecuencia una realidad muy diferente a Venezuela, de cómo sucedió en América del Norte. En esa realidad está Caracas. Caracas ha sido muy indagada a nivel arqueológico, etnohistórico. La forma de nuestros habitantes originarios en nuestro territorio va a tener una formación por cacicazgos. El proceso de conquista no fue tan sencillo, influyó el sistema de interdependencia del Orinoco. Este sistema es una serie de alianzas y estrategias indígenas ante cualquier invasor.

En Caracas surge la necesidad de borrar del mapa las resignificaciones geoculturales

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Caracas es una región altamente diversa. Luego del proceso de guerra de Independencia, se da una configuración geocultural. En Caracas surge la necesidad de borrar del mapa las resignificaciones geoculturales: la forma en que estaban organizados los habitantes originarios. El proceso de conquista trajo una organización espacial muy europea, producto de la colonización. Vemos la plaza, el cabildo, y más atrás los marginalizados: los indígenas. Con la independencia, Negro Primero gana una resignificación muy especial.

Para mí la descolonización es la aventura necesaria a la lectura crítica de la historia. La resignificación es vital y nos habla de una subjetividad sometida. Cuando vinculamos eso con los estudios de semiótica, semiología, podemos hablar desde la perspectiva lingüística de la necesidad de una nueva gramática del discurso. No se trata simplemente de un proceso emancipatorio, sino que es también la desgramatización”.

La autopista Francisco Fajardo ahora es Cacique Guaicaipuro

El amor como sentimiento descolonizador

El profesor Humberto González nos agrega: “Luis Antonio Bigott es el nombre que lleva nuestro Centro de Estudios Internacionales de Descolonización. Él prefería hablar de descolonización que de decolonialidad, porque la descolonización tiene una trayectoria mayor. Incluso en lo que es nuestro proceso por la independencia, el proceso ha sido de descolonización. En el discurso de Angostura, Bolívar reflexiona que habíamos roto las cadenas, pero aún las teníamos en el alma. Uno sigue arrastrando cadenas por todas partes. No es un proceso fácil, porque desde la independencia para acá son muchas las cadenas y los nexos coloniales que nosotros tenemos.

Todas las clases poseedoras viven de su inserción en el mundo colonizado. Se sienten más de afuera que de aquí. Son el tipo de personas que se expresan en términos de ‘En países como este’. La oligarquía no se expresa con orgullo de nuestro país. Durante el siglo XIX y XX la propuesta de desarrollo era traernos a unos europeos para que blanquearan a Venezuela. El tema es que esta propuesta es la negación de nosotros como pueblo. El corazón de la colonialidad es la negación de nosotros mismos. Esta negación no solo la producen las fuerzas externas. Por ejemplo, Cisneros era testaferro de Rockefeller. Esta negación también circula entre nosotros como pueblo.”

Son muchas las cadenas y los nexos coloniales que nosotros tenemos

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“Una de las cosas que hace el coloniaje donde llega es que trata de dividir a la gente, y de que haya un vasallaje que busque salirse de la opresión mediante parecerse a sus opresores. Esto nos lo enseñaron, y tienen todo un sistema para hacerlo. Nuestro mismo sistema escolar tiene esa impronta, a pesar de que ha habido algunos cambios. Valida a una voz de afuera, y anula nuestras tradiciones. Lo mismo pasa con las universidades. Aquí suelen hablar de universidades reconocidas…en el exterior. No existimos hasta que el otro no nos valida.  Nos validamos hacia afuera. Es una alienación.”

“La Revolución Bolivariana viene librando esa lucha cultural que es muy profunda y no es fácil. La Revolución Bolivariana es en sí descolonizadora. Chávez descolonizó con sus gestos. Sobre todo, hizo del amor un acto político irreverente y descolonizador. Chávez reivindica sus orígenes pobres y campesinos. Un ejemplo de su reivindicación fue cuando le estampó un beso a la reina Isabel. Dando a entender que como nos portamos, somos.”

“Yo veo desde donde estoy la ciudad: veo el Waraira Repano, pero debajo la ciudad está hecha a la medida colonial: una forma de tratar de validarse desde afuera. Pareciera que lo civilizado es lo trasnacional. Hay gente que se alegra porque a su pueblo llegó el Farmatodo, llegó la civilización.

Como descolonizadores, paseos como el de la Resistencia, donde antes estaba Colón, es un triunfo. No solo se trata del paseo, sino del espíritu. Viéndonos desde nosotros mismos podremos hacer un futuro más nuestro.”

El Paseo Colón ahora es el Paseo de la Resistencia

Un trabajo por hacer

Se hace imperante seguir el ejemplo que ha venido haciendo la Revolución Bolivariana con la resemantización de ciertos lugares. Es importante repensarnos como familia, como ciudadanos y comunidad y empezar a cuestionar los valores que inconscientemente venimos reproduciendo para así honrar la resistencia indígena y negra en nuestra cotidianidad.

El arte urbano se apropió de ciudad con símbolos indígenas.

ÉPALE 433