¿Una especie en extinción?

Por María Eugenia Acero Colomine • @mariacolomine / Ilustración Erasmo Sánchez 

Luis Britto García dijo una vez que los libros eran el testimonio tangible que perpetuaba el diálogo incesante de la humanidad. Gracias a toda la información y contenidos que se han podido registrar a lo largo de la historia, es que las diferentes sociedades del mundo han podido levantarse. De no ser por los libros, no solo no tendríamos idea de quiénes somos, sino que de seguro seguiríamos viviendo como en la era de las cavernas.

Un invento importante

Fueron los sumerios, el antiguo pueblo que vivía en la Mesopotamia meridional, quienes inventaron el primer sistema de escritura documentado: la escritura cuneiforme. Los símbolos se imprimían con una herramienta puntiaguda sobre una tablilla de arcilla que se secaba después. El primer libro se imprimió hacia 1445, la Biblia, de cuarenta y dos líneas por página. El primer libro impreso en España parece que fue el Sinodal de Segovia, libro de actas de aquella catedral hacia 1472, del impresor alemán Juan Parix de Heidelberg, del que se conserva solo un ejemplar.

Junto a la rueda y el fuego, se puede decir con toda certeza que el libro es el invento más importante del mundo. A pesar de que no se sabe a ciencia cierta cuántos libros se han perdido en el olvido con el transitar del tiempo, los documentos que han sobrevivido a guerras, incendios, cacerías de brujas, censura y accidentes son el único vestigio que cuenta nuestra historia.

¿Tecnología amenazante?

Con la evolución de la ciencia y la tecnología, el libro de papel que todos conocemos pasó a convertirse en una especie de archivo electrónico que ahora se puede leer desde cualquier dispositivo. Armando José Sequera, escritor y periodista homenajeado de la 13va Feria del Libro de Caracas, asegura ser muy feliz con los libros electrónicos: “Si normalmente me leo un libro diario, con la era digital me leo ahora siete libros al día”.

El problema que se ha empezado a observar que libros de formato clásico están siendo pasados a PDF y otros formatos de manera incompleta. Lectores han denunciado que los libros electrónicos están siendo cortados, por lo que el contenido final que se lee no es la obra original. A esta alerta hay que sumar que el acceso a Internet sigue siendo exclusivo. El tema ecológico se ha convertido en una especie de excusa que busca desestimular la publicación de libros en papel. No sabemos si la era digital pondrá fin a los libros escritos, pero que los libros digitales no presenten los contenidos completos es una amenaza al derecho que tienen los lectores por adquirir conocimientos libremente.

ÉPALE CCS N°474

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