Unas son de humor

Por Rodolfo Porras / Ilustración Erasmo Sánchez

Una de las características del humor en la que coinciden los estudiosos es el contraste: cuando lo habitual aparece desde una perspectiva distinta, casi siempre incompatible. Por ejemplo, un personaje simula algo que no es. Sus gestos y palabras entran en oposición con lo que simula, marcando un contraste entre el deber ser y el ser. Un recurso muy usual en la comedia política. Igualmente se genera con palabras que contradicen los hechos o las circunstancias, por ejemplo, alguien cuyo nombre es “Sansón” “Hércules” o “Fortachón” y resulta ser un enclenque.

El espectador juega un papel imprescindible, porque la comedia apela a su comprensión, sobre todo a su valoración de la situación. Un enclenque, un desnutrido, en un contexto en donde la fuerza es un valor positivo, es evidente que sufre por su carencia. Eso lo sabe el espectador, el malestar del personaje es lo que lo hace cómico. Así como la caída de alguien es cómica porque avizora un golpe y porque lo normal es no caerse. En el caso del enclenque es como si el personaje estuviese en caída permanentemente. La complicidad en la crueldad con el comediógrafo por parte del público es la que permite el hecho cómico.

El contraste también se expresa en la comedia por “lo alto” y  “lo bajo”, esto no solamente en lo físico, sino en lo moral, lo social, el poder. El gigante contra el enano, (aunque el combate entre David y Goliat le otorgó a esta dicotomía cierto aire religioso que echó a perder el asunto) el de baja moral como Shylock o Falstaff de Shakespeare, o Pulcinella de la comedia del arte que siempre salen perdiendo ante el personaje que representa la moral, que es “lo alto”. La comedia universal está llena de personajes pobres (el criado, el busca vidas, el desamparado) en contraste con los pudientes. El pobre es el que está clásicamente abajo, puede ser un truhan, o un personaje humilde que necesita ser reivindicado, bien por su acción o por la acción del héroe. Si es por la acción del otro el humilde no varía su condición sino su circunstancia. El truhan busca y a veces alcanza la estatura del estafado.

El contraste es una característica clave, aunque no la única, que permite que se dispare el mecanismo del humor. Aunque sería un disparate afirmar que el contraste siempre desencadena la comicidad.

Como por ejemplo el nombre Waraira Repano, para nuestra montaña caraqueña, simboliza que la invasión occidental y la dueñidad de los oligarcas han perdido espacios en nuestro país. Lo paradójico es que sólo los ricos y los venidos de los países conquistadores pueden disfrutar de las instalaciones del parque y de su hotel. El pobre, el zambo, el negro o el indio, que son los protagonistas del cambio de nombre,  que se olviden. Una paradoja, un contraste que tal vez puede mutar en chiste o tal vez no.

ÉPALE 438

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