Valentina Aguirre / Mujer: arte natural y salvaje

Todo lo que se hace tiene alma y un sentido de coherencia relacionado a la espiritualidad y a lo que implica ser mujer

Por María Alejandra Martín • @maylaroja / Fotografía Michael Mata • @realmonto

Caracas es un pañuelo dice alguien todos los días, con calles, escuelas, bares y eventos. Existe un gremio de artistas plásticos contemporáneos que los reconoces porque en sus técnicas expresan su arraigo por la ciudad, esos panas que se beben contigo una birra y siempre llevan consigo un montón de libretas y materiales para la creación, que andan con la mente inquieta elucubrando algún proyecto, que viven y respiran la ciudad. A Valentina Aguirre la he visto desde hace años. Y escuchar su experiencia mujer, en las artes plásticas, la sensibilidad de quien encuentra espiritualidad y conciencia en lo que plasma, es inspirador. Movilizada por las voces de muchas en su quehacer, es pensamiento y acción en una década que amerita multiplicar la narrativa de las mujeres y su vivencia con el amor, el placer, el erotismo, las tristezas y los demonios.

—Descripción de la entrevistada.

—Valentina Aguirre, nacida en 1993 en Los Teques, estado Miranda. Llevo en la sangre una parte colombiana, cosa que me alegra inclusive por parte de mi abuela materna, uno de sus abuelos fue caquetie y otro trinitario. Disfruto mucho además del área creativa, investigando sobre los arquetipos femeninos, el desarrollo de la mente humana y su relación con el cuerpo, la cerámica prehispánica y la participación de las mujeres en los rituales ancestrales. Me gusta también el descanso, siento que lo onírico me ayuda a crear tanto piezas como dibujos, ya que es importante para mí la simbología que se me presenta en el momento del descanso, una protección propia, sanar a través del oficio.

—¿Qué te llevó a las artes plásticas?

—La infancia, esa conexión que yo tenía con los primeros contactos táctiles en el juego. Recuerdo que cuando era niña con mi hermana construíamos conejos gigantes con papelitos. También proviene de mi familia, valoro la herencia intelectual y creo en esa herencia cultural que tuvieron mis abuelos. Mi abuela materna cosía, además de eso tenía una conciencia muy amplia del tema de la espiritualidad dentro del hacer las cosas. Ella fue mi primera inspiración y por otro lado mis abuelos paternos tienen relación con el arte, mi abuela era pintora y mi abuelo escritor ambos de Medellín, Colombia.

—¿Cómo fue tu formación? ¿académica y autodidacta?

—He tenido una conciencia del tema ilustrativo a nivel digital gracias a la escuela de la cual formé parte y me pareció estupenda, Engrapo, escuela autogestionada nacional de gráfica popular. Yo pertenecí a la segunda cohorte y me pareció increíble. Eso fue lo que desató todas esas ganas de irme por la línea ilustrativa, el tema de la ilustración editorial. Más adelante cuando culminé esa parte de mi vida que duró un año, me inscribí en la UNEARTE por pura suerte y un amigo que me ayudó postulando mi portafolio para llegar hasta allí. Realmente yo no tenía notas destacadas en el sistema OPSU como para poder conseguir el cupo.

—¿Cómo describes tu técnica plástica?

—Desemboca de esa sensibilidad que se puede tener ante una imagen que refleja lo que uno siente como persona. Vendría siendo ese afán por yo misma mostrarme, lo contenta que me siento de ser mujer y lo identificada que estoy con mi cuerpo y también con el hecho de que otras mujeres puedan identificarse con eso, ya no lo veo como un tema de técnica, lo veo más como ¿qué es lo que se quiere narrar?

En relación a la técnica refiriéndonos específicamente a mis ilustraciones tengo varias: unas que son vectoriales, otras de trazo libre, otras de brush, de photoshop. Lo que las une es el tema. En relación a la cerámica que es algo completamente distinto a la ilustración, siento que se pueden compaginar la una a la otra porque lo que destaca en mi trabajo de cerámica es el dibujo que yo represento en la pieza, cómo yo llevo la imagen gráfica a la cerámica. Me encuentro en un proceso de ilustración de baldosas que realmente me gusta porque lleva la ilustración a la cerámica, en un elemento que puede estar en la ciudad, una sala o un patio, entre muchas otras superficies.

Ilustrativa: me enfoco en utilizar líneas y colores planos, aunque he tenido algunas exploraciones en relación al realismo dentro de la pintura digital.

En la cerámica me gusta el tema de las baldosas, y uso una técnica llamada mayólica que es esmalte blanco sobre base y sobre ella esmaltes de colores que puedan hacer la forma de dibujos.

—¿Cuáles son tus inspiraciones y tu estilo personal?

—Dentro de la ilustración la palabra escrita a través de la poesía. La verdad es que hay textos que han hecho que ciertos trabajos que realizo tengan coherencia entre lo que siento y la palabra, muchas de las veces esos poemas son de mujeres. Antonia Palacios, escritora venezolana me encanta.

Me tomo como referencia a mí misma, parece narcisismo decir esto, pero creo que la experiencia personal, lo que una siente, determina el trabajo que se realiza. Todo lo que se hace tiene alma y un sentido de coherencia relacionado a la espiritualidad y sobre todo al hecho que implica ser mujer. En este siglo ser mujer es muy complicado, sentirse bella es complicado, siempre alguien está saboteando para que seas incompleta o insegura. En el trabajo ilustrativo represento cómo me veo yo cómo mujer, có mo me siento con mi cuerpo, lo sensual y fértil que puedo ser, y cómo lo son las otras mujeres que conozco. Sé que hay otredades, representaciones sexuales distintas en lo que se refiere a ser mujer en este momento. Pero para mí, Valentina, lo represento desde la fertilidad, la menstruación, los ciclos que las mujeres tenemos de forma natural y salvaje.

—¿De qué van tus proyectos actuales?

—Creo mucho en los equipos que se determinan en el tiempo y además en donde no se explota a quien trabaja, es conciencia de clase. Eso siento en Utopix, una plataforma de comunicación visual y alternativa, me siento orgullosa de decir que soy cofundadora del proyecto, actualmente soy ilustradora del portal Web y se viene algo bueno en relación a mi trabajo gráfico y de investigación. También formo parte de Dmentesvnzla un proyecto donde varios artistas gráficos hacemos una colaboración que se llama “A la práctica”.

Además estoy terminando mi proyecto de investigación de grado en la Unearte relacionado a las baldosas, estoy haciendo murales de baldosas. Tengo varios que quisiera colocarlos por allí en un determinado momento, algún día saldrán a la calle.

—¿Cuál es la importancia del artista plástico para la ciudad?

—Es quien intenta rescatar todas las cosas que han sido tachadas precisamente por ser tradicionales ya que estamos en un momento de la historia venezolana donde a la gente le da vergüenza mostrar la identidad de su nacionalidad, casi siempre eso sucede en Caracas. Pero lo que he visto es que la mirada de quienes vienen del interior del país ha ido incidiendo en Caracas en torno a lo plástico, la pintura y los murales. Tienen la visión de quien viene de otros estados del país. El arte debe tener una conciencia política muy clara y marcada donde se defienda al más vulnerado, del capitalismo salvaje o de la imposición de los hombres sobre el cuerpo de las mujeres, de ella, de su reproducción, de sus hijos y de si los tiene o no. Es importante que el artista lo muestre, de manera transgresora o bella, cuestionarse lo que pasa a través del arte visual.

ÉPALE CCS N°477