Vivir en Alegranza

Por Aracelis García Reyes • @aragar1 / Fotografía Bernardo Suárez • @bsuarezfoto

Desde que escuché la palabra alegranza, por primera vez, me imaginé gritarla dentro de un espacio con eco, un retorno de mi voz y de la voz de quien me enseñó a nombrarla. Alegranza, alegraaaaaaza, anza, anza, anza, anza, za. Esta palabra que hace referencia a la acción de alegrarse de forma contagiosa, de celebración, proviene de un verbo activo transitivo «alegrar» y del sufijo «anza» que indica efecto y acción de. O sea, me alegro y lo celebro. Si bien no fue inventada por el poeta Efraín Valenzuela, fue adoptada por él. Con ella se identificó y proclamó públicamente su alegría. Para Efraín la Alegranza, era la alegría de estar vivo y junto a sus amigos celebrar este paso por la tierra.

Pocas personas he conocido con tanta pasión por la existencia humana, por vivirla toda de una sola vez, por gastársela, como si de un crédito con intereses se tratara.

Profundamente cristiano, solidario y antimperialista. Fue Monaguillo, casi médico, pues cursó 4 años de medicina en la UCV, abogado, profesor de la Misión Sucre, guionista de radio y tv, condujo los programas Palabra Viva en el canal de la Asamblea Nacional, así como los programas de radio Verso a Verso en el canal clásico de RNV, La Propia Gente y Resistencia Cultural en la emisora comunitaria Radio Perola.

Fue la poesía como elemento conductor de su discurso de vida, la que con Furia se adueñó de él, sin compartirlo, sin dejar espacio para otra amante. Quizás porque ella no aceptaba exclusiones ni pedía permisos y como filigrana fue tejiéndose junto a él, hasta que no le quedó otra que entregarse a ella y dejarla hablar con voz propia. Con furia vivió para ella y por ella y con ella. Sus poemarios: Letras de asfalto, Antología del desorden, Alegranzas, B-Ebriedad y Ecos breves, dan cuenta de ello. Los cientos de textos regados, virtuales , en cuadernos, contratapas de otros libros, forman parte de ese romance. Es Efraín un poeta fundamental para entender la poesía urbana, comprometida, honesta, profunda, sin concesiones, poderosa original y hermosa. .

El poetario Efraín nos deja “Por ahora”, dice que va un ratico a un Tíbiri Tábara, bien cabilla donde su madre lo espera para cantar boleros, junto a los poetas Jorge Nunez, El chino Valera Mora y Oscar Rodríguez, quienes lo acompañarán a beber hasta que se les olvide el nombre. Dejó dicho, que va a leerle letras de asfalto a la parca, que no le esperemos despiertos.

ÉPALE CCS N°476

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