Vuelta a la patria

Por María Eugenia Acero Colomine@mariacolomine / Ilustración Erasmo Sánchez

Para algunos, la idea de partir es un sueño por realizar. Llegar a tierras lejanas y establecerse entre foráneos es la meta máxima que persiguen muchos venezolanos. Estando lejos, serían capaces de enviar dinero a sus familiares en Venezuela, y así ayudarles a tener una mejor calidad de vida. Mientras tanto, la nueva etapa de su existencia estaría llena de experiencias nunca antes vividas: trabajos forzados, jornadas extenuantes y mucho sacrificio. De los que deciden emprender viaje a otros destinos está claro en que empezar de nuevo en otro país debe ser una etapa dura, pero que “vale la pena”.

Así, tenemos que nuestros connacionales arriban a Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, empezando de cero. A pesar de tener título universitario, les toca trabajar de mensajeros, delivery, mesoneros, personal de limpieza, conserjes y otras ocupaciones similares. Empezar de nuevo es un esfuerzo que les cuesta a muchos un gran sacrificio. Algunos logran superar la primera etapa de adaptación y empiezan a tener éxito. Otros deben conformarse con subsistir y vivir al día.

En medio del grupo de migrantes venezolanos, hay quienes no desean volver a Venezuela ni por error: prefieren comerse las verdes antes de regresar a la casa. Sin embargo, gracias al gobierno bolivariano, nuestros connacionales están teniendo la opción de recapacitar sobre sus pasos y empezar de nuevo en la patria que los vio nacer. Así, cientos de venezolanos han tenido la oportunidad de poder salirse de la opción que tomaron de marcharse de casa. Cuando llega el avión de Conviasa, las familias se abrazan llorando. Los testimonios son aterradores: la mayoría sufrió abusos y explotaciones, pasaron, hambre, frío, penurias y desprecios.

El plan Vuelta a la Patria es único en el mundo. Ningún país recoge a sus connacionales en ninguna parte: tenemos a todos los migrantes que tratan de entrar a Estados Unidos por el Río Bravo, que encuentran en muchas ocasiones la muerte. Los refugiados africanos arriesgan el pellejo en el mar para ingresar a Europa con el peligro de ser rechazados. Venezuela les da mas bien a los venezolanos la opción de recapacitar: a los hijos pródigos los pasa buscando y los recibe con amor, dándoles la oportunidad de construir una nueva vida en su patria sin los maltratos del extranjero. Ciertamente es una razón más para querer y valorar a nuestro país.

ÉPALE 456

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