¿Y la salsa murió?

Algunos afirman que esta música quedó en el pasado y otros sostienen que está más viva que nunca. Más allá de cualquier visión, a favor o en contra, se viene desarrollando una diversidad de propuestas en el mundo

Por Mercedes Sanz • @JazzMercedes / Fotografía Archivo

Los géneros nacen para quedarse, ya esto se ha dicho hasta el cansancio. Los estilos pueden mutar en el tiempo gracias a los nuevos protagonistas, a las circunstancias y al contexto en general. Cada generación es productora de arte. La música, como fenómeno social y cultural, de igual forma sufre cambios. Sólo basta con revisar la historia de cualquier género para darse cuenta de todas las ramificaciones y transformaciones.

La salsa no puede escapar de todos esos procesos naturales de cambios. Evidentemente que lo que sucede actualmente no es lo mismo a lo que pasaba en los años setenta, cuando se dio el boom o la internacionalización de esta música. Esas orquestas, soneros, arreglistas, compositores y más creadores ya no están, en su mayoría, e hicieron lo que tenían que hacer en su momento. Hoy día los protagonistas son otros.

Salsa pa’ rato

Le dijo a la humanidad se puede hacer salsa con calidad

Sí hay artistas con personalidad y una de esas propuestas es la orquesta Akokán. Nacida en Estados Unidos y en sus filas tiene a músicos cubanos. Esta agrupación debutó en el año 2018 con un disco que rememora la usanza de las big bands latinas de los años cincuenta y sesenta en Nueva York, con un repertorio y arreglos propios. Aquello llamó la atención de la crítica musical. El grupo le dijo a la humanidad que sí se puede hacer salsa con calidad y sin imitar. Ya tienen dos álbumes.

El productor y compositor puertorriqueño Eduardo Zayas y su EZ La Banda viene haciendo una notable labor con varios músicos y cantantes de distintas nacionalidades, incluyendo venezolanos.

La lista de proyectos nuevos es infinita y abarca el mundo. El percusionista estadounidense Joe Abba combina ritmos afrocubanos, con funk, blues, hip hop, boogaloo y otros ritmos. La multiinstrumentista canadiense Jane Bunnett tiene tiempo trabajando la música cubana con el jazz latino en un repertorio de temas cantados e instrumentales, y junto a músicos cubanos. Mercadonegro –todo pegado– de Suiza, rememora el viejo sonido de la salsa de los setenta. Sólo por mencionar algunas propuestas.

Por una parte, están los nuevos actores y, por otra, viejos artistas que se renuevan como los casos de la Sonora Ponceña, Gran Combo de Puerto Rico, Rubén Blades, Eddie Palmieri, Dimensión Latina, Jimmy Bosch y muchos más, que ofrecen canciones, discos y conciertos.

Cuba es otro hervidero musical: Issac Delgado y su onda de salsa romántica, Daymé Arocena con su estilo de jazz afrocubano mezclado con diversos ritmos, o Traje Nuevo con su acercamiento al sonido tradicional, entre otros.

Por Colombia, las orquestas La 33 y Siguarajazz experimentan con el jazz latino, mientras que Sonido 70 y La Potente buscan la fuerza del sonido de las viejas orquestas con énfasis en los trombones. Y en la tierra venezolana: Bailatino, Pibo Márquez, Gerardo Rosales, Porfi Baloa, Javier Plaza y pare de contar.

No se trata de enumerar sino de despertar la curiosidad en la búsqueda de todo ese mar de salsa actual que no se apoya o difunde en los medios. Y por eso también es fácil decir “la salsa murió”. Esta música sigue ofreciendo voces, arreglos, narrativas y estilos. Hay artistas que continúan el camino de las escuelas anteriores, y otros optan por experimentar.

Hay buenas páginas digitales dedicadas a recopilar la nueva salsa y una de ellas es Solar Latin Club, del coleccionista, productor y musicalizador colombiano Luis Felipe Valero, conocido como Dj Chino. También están los programas y play list de música afrocaribeña de Radio Gladys Palmera. La invitación es que ustedes descubran más salsa actual.

En los 70´se dio el boom de esta música

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