Y los muchachos del barrio la llamaban “loca”

Por María Eugenia Acero  • @mariacolomine / Ilustración Erasmo Sánchez

“No es sano estar adaptado a una sociedad fundamentalmente enferma”
Jiddu Krishnamurti

I remember when i lost my mind

Hace poco viví un episodio personal con un amigo al cual estimo mucho. Él se encuentra en un proceso familiar fuerte, y emocionalmente bastante afectado. Cuando le sugerí que buscara ayuda profesional, su reacción fue a la defensiva.

Este incidente me llevó a reflexionar en torno al tema. Aún existe mucho tabú y prejuicios respecto a la salud mental. La locura es un estigma que anula a cualquier ser humano de la sociedad, desechándolo a una categoría inferior a ser persona. Tal vez por eso todos en el fondo tengamos miedo de que nos tilden de locos.

¿Normalitos?

El aparente opuesto de la locura es la normalidad. Ahora bien, ¿Qué es ser normal? Pudiera interpretarse como una serie de parámetros permitidos dentro del rango de las relaciones sociales. Ahora bien, vale la pena ver más al fondo y respondernos con el corazón, ¿Quién es normal?

Todas las personas que nacemos con una condición distinta, o quienes vienen arrastrando procesos internos de depresión, ansiedad, paranoia, desequilibrios emocionales, desamor, abandono, crisis económica y un largo etcétera, somos candidatos entonces para que nos saquen de ese selecto grupo de ser parte de los estándares sociales de parecerse a los otros.

Pero si leemos entre líneas el conglomerado de situaciones que estamos sobreviviendo en este planeta tan enfermo, víctima de pandemia, crisis, guerras, contaminación y absurdo, lo más probable es que entonces todos estemos locos.

La loca de la casa

En el imaginario de la locura es frecuente recurrir a referentes de personas que han perdido la razón y se comportan de manera errática. Sin embargo, personas con historial de enfermedad mental no necesariamente se comportaron de esa manera. A Reverón le decían “El loco de Macuto”, por ejemplo. David Bowie huyó junto con Iggy Pop de un psiquiátrico y se fueron juntos a Berlín. Ambos se salvaron la vida a través del arte. Miguel James es un tierno y entrañable médium del mundo del éter y creó en vida los poemas más sabrosos de la mezcla de Trinidad y Tobago y Caracas.

La mente es una caja negra de pandora. Descubrir qué misterios contiene nuestra base de datos genera pavor. Tal vez por eso las fragilidades del espíritu sean vistas por el común de los mortales con tanto rechazo. Fíjense que en la literatura a la imaginación la llaman “la loca de la casa”.

ÉPALE 436