¿Yo, con mi arte tengo?

Por María Alejandra Martín • @maylaroja / Ilustración Erasmo Sánchez

Convertirnos en Homo sapiens, dio como origen el surgimiento de muchos lenguajes y poderes creadores. La simbología y el mensaje plástico han ido cobrando forma convirtiéndose en pequeños espacios de ensueño expectantes para los observadores y una profesión a quien estudia y ejerce la técnica.

A través de los años las carreras asociadas con el sentir y pensar, las humanísticas, terminan siendo relegadas a la lista de las poco prioritarias para los gabinetes ejecutores de la política pública. Generalmente, quien se siente humanista en la temprana adolescencia, genera escalofríos ante la familia angustiada por el hijo que le salió deseoso de estudiar pintura. Lo que nos lleva a creer que ser artista implica no tener éxito profesional, ni económico.

El arte a través de los siglos ha significado para el hombre una expresión utilitaria y nueva necesidad que se adquiere inicialmente por las clases pudientes, creo que aquí radica la cosa. Sin embargo, cuando contemplas tu actualidad, son pocos los hogares en los que hoy no repose ni un cuadrito en las paredes, así no sea de autor.

La industria ha posicionado una imagen en la que el artista se expresa en dos dimensiones el que surge de abajo y “la pega” con los mecenas del arte, como las grandes casas expositoras, artistas que ya pertenecen a la élite, etc.; y el artista urbano que no ha llegado al éxito, que es dibujado como un vestigio de necesidad. En ambos escenarios el artista surge de un sector no pudiente.

Hablando con una pana artista plástico, para ella la cosa de las clases sociales se ha ido borrando con el tiempo. Si bien, cuando  estudias artes, cumplir con las asignaciones académicas puede tocarle la alcancía, también está el caso de usar materiales reciclables que les permite un ahorro significativo en su presupuesto.

El hecho que las naciones desarrollen instituciones y casas de estudio relacionadas con la formación y comercialización del arte,  refleja la imortancia tanto como para la sociedad  y la economía cultural de un país. Por algo no es juego que las grandes obras plásticas de muchos países figuran en su Producto Interno Bruto.

He visto grandes artistas que sin estudiar en una casa reconocida, viven del arte casi a jornada completa, aprenden por su cuenta y labran su oficio. La aparición del internet y los medios digitales revolucionó el mundo de las artes, y la forma en la que los artistas crean espacios y promueven sus tendencias, por lo que la modernidad, incrementó las potencialidades laborales del gremio. El arte siempre tendrá adeptos que lo ejerzan y quienes lo quieran adquirir.

A pesar de que en Venezuela las políticas públicas enfocadas a los artistas  se han ampliado, siguen existiendo dificultades y necesidad de espacios de difusión.
Ojalá siga siendo importante para la sociedad y se exija inversión que sume a sus creadores, para contrarrestar este tipo de mitos y que más muchachitos y muchachitas puedan desarrollar su vocación de artistas, sin que la mamá crea que este oficio no le dejará en la calle.

ÉPALE 461