Yo Estoy Desengañado

Por Humberto Márquez / Ilustración Erasmo Sánchez

Si algún investigador propone agregar el “bolero barranco” para denotar a los boleros rocoleros que ruedan por el suelo de los botiquines, por la decepción amorosa y de la vida maleva, habría de clasificar este bolero Yo estoy desengañado de Severino Ramos, compositor y arreglista de la Sonora Matancera, en sociedad con Luis Reyes Bacallao. Sino que lo diga su primera estrofa: “Desengañado de bares y cantinas/ de tanta hipocresía, de tanta falsedad/ de los amigos que dicen ser amigos/ de las mujeres que mienten al besar/ lo que es ser pobre, lo que es tener moneda/ esa experiencia allí se adquiere mucho más”.

Pero lo curioso es que como Luis Marquetti, Severino no era un hombre de parrandas que viviera esas experiencias de bares y cantinas, era tan abstemio que le decían “Refresquito”, porque eso era lo que tomaba en los conciertos. Tanto es así, que cuenta para Telesur Lil Rodríguez, en Buscando a Severino, que “…un buen día de 1944 Severino Ramos le confiesa al director, Rogelio Martínez, que no piensa seguir en la orquesta, pues, no le gustan la vida nocturna ni el ajetreo de las presentaciones… Rogelio comprendió a su pianista, pero no lo soltó. Ya había constatado sus dotes de arreglista, por lo que le plantea entonces que se quede al frente como arreglista, repertorista y director de ensayos”. Y es a partir de entonces, que le sustituye en el piano por recomendación suya a Lino Frías, que había trabajado con Arsenio Rodríguez

Pero si el mismo investigador buscara el cantante de boleros más sufrido de la historia musical del Caribe, sin duda, éste sería Orlando Contreras, porque su vida fue por si sola un bolero, desgarrador, arrabalero, córtame las venas y textualmente “matador”, pero bolero al fin, tango mejor, por las tragedias que trajo consigo. Como por ejemplo, que encontró a su mujer con un amante, los mató a los dos, y que por ese doble crimen habría pagado treinta años de prisión, aunque eso suena más a ficción de letra por más que Daniel Santos se lo confesara a Héctor Mujica, porque si revisamos su biografía, esa cana de treinta años no pudo ser posible.

ÉPALE CCS N°474

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