Yva Las Vegas: Remembranza Criolla, Voz de Asfalto y Terciopelo

Su ciudad Puerto La Cruz. Exponente del sonido oriental, persona no binaria fuera de serie que levanta la voz de los marginados, que canta directo al corazón con todo el sentir ancestral del venezolano

Por María Alejandra Martín • @maylaroja

La conocí hace diez años por un video de YouTube: Yva Las Vegas, ¡qué descubrimiento! Hay música que al escucharla mueve las células más profundas de esa identidad que nos arropa y que poco recordamos, eso sentí la primera vez que la escuché. Entre el polo margariteño, el charrasqueo endemoniado de su cuatro y una voz a la que las palabras no le harían justicia, Yva referente cultural que manifiesta las emociones de nuestro suelo aun con sus años fuera del país. Fue doble la impresión al tener que entrevistarla una década después. Contribuyendo a las necesarias narrativas, esta historia en particular da cuenta de la rica diversidad cultural que somos. Increíble, talentosa y arrecha, esta es una entrevista con Yva Las Vegas.

—¿Cómo inició tu interés por la música?

—Mi interés por la música lo puedo ligar con el hecho de que nací en Puerto La Cruz. Soy oriental, mi familia es oriental, mi papá era español ¡pero era más oriental que el carajo! Había mucha música en la familia, mi tío tocaba todos los instrumentos que habían en el mundo, mi mamá cantaba con mi papá, y cuando mi mamá me vio cantando me metió en clases de cuatro y en coro, me inculcó la música y desde ese momento quedé fascinada, era el tipo de chama que llegaba de la calle en bicicleta y se ponía a tocar cuatro.

—Yva y su sonar: La libertad de tocar en la calle, del grunge y Seattle.

—Yo me vine a Estados Unidos muy joven, nunca fui adulta en Venezuela. Llegué en bachillerato y me llamaba la atención la libertad extrema de los músicos de calle, sin tener mánager. El punk estaba en su apogeo, pude tocar música en Seattle donde terminé viviendo 25 años, tuve un encuentro con el grunge. En ese entonces fue la oportunidad en la que toqué con Krist Novoselic (bajista de Nirvana), después del suicidio de Kurt Cobain. Yo era muy fan de Nina Hagen y Yoko Ono, ese tipo de intérpretes que eran más marginales que el resto del punk, que siempre fue centrado en los hombres, la industria musical es muy falocéntrica.

—Y las canciones de tu memoria, ¿cuáles fueron tus primeras canciones?

—Canto lo que yo recuerdo, porque no soy una compositora prolífica, soy más que todo una intérprete de la música, toda mi misión es tener esa relación de emociones con la audiencia, que nos convirtamos en la misma cosa, porque yo también soy una parte de la audiencia. Hablo de mi identidad como venezolana, aunque no viví en Venezuela sino hasta los 18 años yo llevo ese venezolano por dentro rajado, siempre he sido folklorista. Una canción que es muy significativa en mi vida, es el polo margariteño. La tengo cantando desde los ocho años y es con los años que voy descubriendo los significados de las palabras, que son para mí referentes de mi propia vida, que son versos del dominio público, y hablan en general de la manera en que la gente se siente. La primera canción que aprendí tocando cuatro, fue Noches larenses; El gusto que es como un Tamunangue. Me encanta Cecilia Todd y Soledad Bravo que fue mi primera ídolo, la trova cubana o Gualberto Ibarreto, estas las aprendí muy jovencita, ese tipo de ritmos que son tan truncados y las letras que tienen tanta pasión.

Rodeada por una gran familia musical empezó a fascinarse por la música

–Habiendo nacido mujer, una crítica a la desigualdad

—Es imposible que yo separe mi género de mi vida porque en todo lo que yo he hecho siempre hay un güevón que le paran más bolas que a mí. Yo vengo de Venezuela y me traje todas esas creencias increíblemente misóginas, uno lo ve primero en su familia, luego en la calle, la misoginia en Latinoamérica es horrible. Aún se oye feminazi y vainas así. No se entiende lo que es el feminismo, lo rechazan inmediatamente porque es de mujeres, es inferior, tú lo entiendes, tú también tienes vagina. Cuando estaba empezando a cantar, me gustaba Jesús Sevillano pero siempre me llamó la atención la voz de las mujeres, la emoción que tienen las mujeres cuando cantaban eran más referente para mí, hay más pasión, más compromiso.

—Luchas e inconformidad

—Yo estoy inconforme con la manera en la que el mundo me trata, y yo sé que tengo toda la razón. Como nací mujer tengo todas las restricciones que experimentan las mujeres en esa cultura y en esta también. Aquí he tenido que lidiar con la xenofobia, el racismo y los estereotipos contra los inmigrantes entonces por eso estoy inconforme. No debería ser así. La experiencia me ha demostrado que si tú no cabes en la cajita que te han asignado como mujer en la profesión que escogiste, entonces la cuestión es más difícil, y si no das tu brazo a torcer será más difícil aún. Eso incluye desigualdad de pago, respeto y apreciación. Con todas esas cosas estoy inconforme, con esas vainas.

Soy una persona que ha sufrido de traumas y ha estado en terapia por muchos años, he aprendido las cosas que me hacen daño, considero que culturalmente nosotros somos un poco abusivos con el chalequeo, eso para mí ya no es apropiado, no es que aquí no exista. Es la forma en la que jodes a alguien y el chiste nunca se acaba, más el contenido de los chistes. No hay muchas barreras en términos de hablar de cómo luce alguien físicamente, su edad, su peso, si la ropa es nueva o vieja eso hace que la vida sea difícil para los individuos sin necesidad alguna. Llegué a este país sin identidad propia, cuando crecí en la Venezuela de los setenta el ideal era ser blanco o europeo, se hablaba de la sangre española, no había mucha investigación de los antepasados. Con mi larga ausencia física, yo espero que haya habido una pequeña evolución y quizá las nuevas generaciones abracen estás inquietudes y comiencen a llenar esos vacíos históricos de identidad étnica.

—¿Tus proyectos actuales y tu podcast? Cuéntanos de los Otros desastres

—Mi programa se llama Otros desastres. Inicialmente empecé con un pana venezolano que tiene una estación de radio de rock, le dije que me encantaría tener un segmento hablando con la gente de lo que sea. Yo no quería hablar con roqueros viejos como yo, quería hablar con todo el mundo. Invito gente al azar, he tenido músicos de toda clase, psicólogos, chef. Me gusta hablar sobre la experiencia migratoria, la lucha contra la violencia, el racismo, la xenofobia y el acceso a los derechos. Lo hago los miércoles y los domingos, he invitado a Rafa Pino, Blanca Haddad, Susan Applewhite, Delvalle Machado, hice un homenaje a los Últimos Indocumentados, Yatu, Coromotto, Alí Morales, un montón de gente. Me interesa también ¿cuál es el punto de vista de lo que está pasando en Caracas y el mundo en relación a la movida artística?

Hay también un disco que he tenido que parar por problemas de salud pero se llamará Insostenible: canciones de amor, despecho e idolatría las canciones que aprendí con papá y mamá cuando empecé a cantar, canciones cortavenas. El subtexto de ese disco es que yo aprendí acerca del amor romántico con canciones burda de tóxicas. En los últimos años he participado en teatro musical en Nueva York, en la pre producción con lectura de libretos. Es un trabajo que me gusta, conoces a todo el mundo y paga bien.

—Importancia del artista para el mundo

—Yo creo que ser artista es un trabajo como cualquier otro, pero al mismo tiempo es muy importante porque es una manera de comunicación en la que cualquiera puede participar. Es participación guiada, tú haces algo sin práctica e instrucción y todos estamos allí disfrutando de ese momento. Mientras las artes sean una vaina secundaria al capitalismo, mercantilismo y la política, vamos a estar jodidos. Los artistas tienen una manera de ver al mundo muy arrecha porque usualmente lo que uno hace es valorar. Ser servicial y sentir empatía y bondad para la gente es lo más importante en mi vida ahorita y por eso es que paso tanta arrechera porque la gente no quiere ser así.

Estamos en un momento muy difícil en este país, con la gente de ultra derecha controlando las cortes, el retroceso de derechos como el aborto o el matrimonio igualitario. Mi interés es netamente humanista, ni socialista ni capitalista, mi interés es con la humanidad y en el bienestar de las personas, ¿cómo podemos comunicarnos mejor?, mientras no haya diálogo no habrá mejoras en el mundo, mientras que haya capitalismo que lo único que le importa es hacer dinero a base de la explotación de los seres humanos, los migrantes estaremos peor, ahorita hay más esclavitud en Estados Unidos que antes. La gente prefiere ver al comediante éste, George Harris, haciendo chistes sobre los estrenos en diciembre, que reflexionar sobre lo importante. Quizás peco yo de aguafiestas, estoy descoñetando la rumba, todos podemos tener una mejor rumba si nos respetamos más los unos a los otros y tenemos más valor por la vida humana.

Épale 485