21/08/25. En un mundo fascinado por la idea de una vida más larga y plena, un nuevo debate ha comenzado a tomar forma: ¿Es la longevidad un destino garantizado para las generaciones más jóvenes?
La nueva longevidad es un ideal al que todos aspiramos, pero que sólo se logrará a través de la educación, la conciencia y un cambio real en los hábitos y estilos de vida.
Mientras la generación Baby boomers (1946-1964) la generación X (1965-1980) y la generación millennial (1981-1996) se benefician de avances médicos y una mayor conciencia sobre el bienestar, surge la preocupación de que la generación Z (1997-2010) y la generación Alfa (2010 y 2024) podrían no disfrutar de los mismos beneficios. Esta perspectiva, basada en los hábitos actuales y las tendencias de salud, nos obliga a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del envejecimiento y si el movimiento de la nueva longevidad es realmente universal.
Hábitos y consecuencias: La brecha generacional de la salud
La principal preocupación radica en el estilo de vida de las generaciones más jóvenes. A pesar de crecer en la era de la información, donde la salud y el bienestar están al alcance de un clic, estas generaciones enfrentan desafíos únicos. El sedentarismo, exacerbado por el uso excesivo de pantallas, es un factor de riesgo significativo. Horas frente a computadoras, consolas de videojuegos y teléfonos móviles han reemplazado el juego al aire libre y la actividad física, lo que contribuye al aumento de la obesidad infantil y juvenil, un precursor de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.
Además, los hábitos alimenticios se han inclinado hacia el consumo de alimentos ultra procesados, ricos en azúcares, grasas y sodio, y bajos en nutrientes esenciales. La cultura del "comer rápido" y la disponibilidad constante de bebidas azucaradas están creando una base de salud frágil que podría manifestarse en problemas graves en la edad adulta temprana. Estos factores, combinados con niveles crecientes de estrés y ansiedad, que afectan la salud mental y física, podrían anular los beneficios de los avances médicos. La Organización Mundial de la Salud ha declarado que una persona se considera "mayor" a partir de los 73 años, pero ¿podrán las generaciones más jóvenes llegar a esa edad con la misma calidad de vida que sus predecesores?
Un futuro incierto: Más que un simple número
La longevidad no es sólo una cuestión de años vividos, sino de la calidad de esos años. El movimiento de la nueva longevidad se basa en la premisa de que las personas mayores de hoy están activas, saludables y mentalmente comprometidas. Sin embargo, si la generación Z y la Alfa no logran revertir sus hábitos, podríamos enfrentar una crisis de salud pública en el futuro. Es posible que vivan más años que sus abuelos, pero que lo hagan con una carga de enfermedades crónicas y una calidad de vida disminuida.
Este posible panorama nos obliga a replantear el significado de la longevidad. No se trata sólo de extender la vida, sino de garantizar que cada etapa de esa vida sea saludable y productiva. La nueva longevidad es un ideal al que todos aspiramos, pero que sólo se logrará a través de la educación, la conciencia y un cambio real en los hábitos y estilos de vida. La responsabilidad recae tanto en los individuos como en la sociedad, que debe proporcionar entornos que fomenten la salud y el bienestar, desafiando así la trayectoria actual que podría robarles a las generaciones futuras los beneficios de una vida larga y plena.
La actividad física también puede ser un encuentro intergeneracional. Si eres una persona mayor activa, invita a tu nieto o nieta alguna vez a dar un paseo y vivan esa experiencia.
POR KEYLA RAMÍREZ • @envejecer_siendo
ILUSTRACIÓN JADE MACEDO • @jademusara