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Antonio Arcaño

16/04/26. Antonio Arcaño Betancourt inició sus estudios de solfeo y teoría con Armando Romeu; en el aprendizaje de la flauta estuvo guiado por José Antonio Díaz Betancourt. Su primera actuación en público fue en el cabaret La Bombilla; más tarde se presentó en el cabaret La Panera de Monte Carlo.

 

 

... dentro de sus innovaciones estuvo la introducción de la tumbadora... para completar la base rítmica que requería el danzón de nuevo ritmo... ya fuera como charanga propiamente dicha, como mambo a lo Orestes López o como chachachá...

 

 

Se puede decir, sin lugar a dudas, que Antonio Arcaño Betancourt modificó la música cubana, y no solo eso, que dirigió la orquesta La Maravilla del siglo, luego crearía su propia banda La Maravilla de Arcaño, y para no crear confusiones finalmente se llamó Arcaño y sus Maravillas, sin temor alguno a exageraciones, porque ciertamente sus músicos eran maravillosos. Tanto que en su plantel contó con el creador del mambo Orestes López, y el creador del chachachá Enrique Jorrín.

 

 

A todas estas, Orestes López, hermano de Cachao, crea el danzón mambo, una de sus composiciones más célebres, Danzón con Mambo, creada durante su estancia con Arcaño y sus Maravillas, que había fundado el flautista en 1937. En esta pieza, López introdujo variaciones inspiradas en el son al final de los arreglos, creando un nuevo tipo de danzón, que ya él venía señalando como danzón de nuevo ritmo, resaltado por tresistas del oriente cubano y el afinque de las tumbadoras para darle una identidad percusiva.

 

 

López lo explicaba él mismo: "Creé otro tipo de danzón con el ritmo del mambo. La primera parte del danzón fue para el clarinete, la segunda para el violín y finalmente la sección de mambo. Introduje el ritmo para enriquecer a los grupos musicales, ya que antes la sección final era muy corta, sin dejar espacio para los solos instrumentales ni para el disfrute de los bailarines. Con el mambo, los bailarines comenzaron a sentir una energía diferente. Esperaban con ansias la sección extendida y mostraban sus mejores movimientos".

 

 

 

Mambo, género musical iniciado por la charanga Arcaño y sus Maravillas a fines de la década de los treinta y luego popularizado en el estilo big band por Pérez Prado. Benny también tuvo lo suyo, en Ciudad de México, Benny grabó con Pérez Prado los mambos que lo harían famoso internacionalmente: Bonito y Sabroso, Pachito Eché, La Múcura, Anabacoa. Grabaron 28 canciones juntos.

 

 

El mambo, cuentan los especialistas, se originó como una forma sincopada del danzón, conocida como danzón-mambo, que fue el agregado de Orestes López, con una sección final improvisada, que incorporaba los guajeos típicos del son cubano (también conocidos como montunos). Estos guajeos se convirtieron en la esencia del género cuando era interpretado por big bands, que no interpretaban las secciones tradicionales del danzón y se inclinaban por el swing y el jazz. A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, el mambo se había convertido en una "moda de baile" en México y Estados Unidos cuando su danza asociada se apoderó de la costa este gracias a Pérez Prado, Tito Puente, Tito Rodríguez y otros. A mediados de la década de 1950, un estilo de baile de salón más lento, también derivado del danzón, chachachá, reemplazó al mambo como el género de baile más popular en Norteamérica”. Valga decir que su creador Enrique Jorrín se inició como violinista en “Las maravillas”.

 

 

 

El flautista Antonio Arcaño, por su parte, en Todo lo que usted quiso saber sobre el Mambo. Panorama de la música popular cubana de Giro Radamés describió el mambo de la siguiente manera: "El mambo es una especie de montuno sincopado que posee el encanto rítmico, la informalidad y la elocuencia del pueblo cubano. El pianista ataca el mambo, la flauta lo recoge e improvisa, el violín ejecuta acordes rítmicos en dobles paradas, el contrabajo inserta un tumbao, el timbalero toca el cencerro, el güiro raspa y toca el ritmo de maracas, la indispensable tumba (tambor de conga) reafirma el tumbao del bajo y fortalece el timbal”.

 

 

Como lo decíamos arriba, Arcaño inició sus estudios de teoría y solfeo con Armando Romeu, un verdadero innovador de la música, de hecho le llaman el padre del jazz cubano, y con un maestro de esa altura, no podíamos esperar menos de Arcaño. A título de adelanto, les cuento que este profesor de Arcaño, era hermano de Antonio María Romeu, el más famoso de la dinastía Romeu. Compositor y pianista, fue director de una de las más grandes orquestas de danzón, la que llevaba su nombre, y en la que cantaba desde los años treinta Barbarito Diez. Su hermano, Armando, fue otro célebre pianista, director de la Banda de la Marina, y compositor de danzones, danzas y contradanzas, y abuelo del actual Armandito. También tuvo varios hijos, casi todos músicos. El más conocido fue Armando Romeu II, saxofonista y director de la orquesta del Cabaret Tropicana por más de treinticinco años y de la Orquesta Cubana de Música Moderna, considerada precursora del jazz en Cuba. Gracias a su banda, Tropicana se convirtió en el centro cubano del jazz.

 

 

Volviendo con Arcaño, dentro de sus innovaciones estuvo la introducción de la tumbadora en este tipo de orquesta para completar la base rítmica que requería el danzón de nuevo ritmo que había surgido por esta etapa, ya fuera como charanga propiamente dicha, como mambo a lo Orestes López o como chachachá de la mano de Jorrín.

 

 

La orquesta había cambiado su nombre por el de Arcaño y sus Maravillas en los primeros años de la década del cuarenta. En esta etapa se eliminan a los cantantes de la misma, pues solamente interpretan danzones instrumentales. Los compositores principales fueron Israel López (Cachao), Orestes López, Antonio Sánchez Reyes (Musiquita), Enrique Jorrín, Félix Reina, José Esteban Urfé, Miguel Tachit y Dora Herrera.

 

 

Para sus actuaciones radiales la orquesta se llamó Radiofónica, y estuvo integrada por los músicos: Elio Valdés, Antonio Sánchez, Enrique Jorrín, Salvador Muñoz, Félix Reyna, Fausto Muñoz y Pedro Hernández, violín; Raúl Valdés y Miguel Valdés, viola; Orestes López, Rodolfo O’Farrill y Rodríguez, cello; Gustavo Tamayo y Julio Pedroso, güiro; Jesús López, piano; Israel López, contrabajo, y Eliseo Pozo (El Colorao, pariente de Chano Pozo), tumbadora. También pasaron por la orquesta Nilo Sierra y Silvio Martínez, contrabajista, y Chucho Esquijarrosa, como timbalero.

 

 

 

 


POR HUMBERTO MÁRQUEZ • @rumbertomarquez

 

ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancorui

#AntonioArcaño #Cuba #Música

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