23/04//26. El proceso emancipatorio de la comunicación popular en Venezuela nace de una realidad histórica que hoy un sector niega. Ese sector, cómplice del mutismo comunicacional durante el golpe de 2002, hoy se victimiza y se adjudica la lucha por la libertad de expresión.
...la comunicación popular no es solo un medio: es la conciencia de que informar es organizar, y organizar es resistir.
Corrían los primeros años del siglo XXI. Bajo la presidencia de Hugo Chávez, el pueblo encontraba su camino hacia la independencia. Las empresas de la comunicación conservaban el monopolio informativo, pero eso estaba por cambiar cuando la derecha declaró la guerra al Estado y a la Constitución.
Los hechos del 11, 12 y 13 de abril de 2002 dieron un giro aquel 11 de abril, tras desviar una marcha opositora hacia Miraflores, los grandes medios tejieron un plan mediático que dibujaba un gobierno "opresor". Mientras se consumaba el secuestro del presidente Chávez, las voces del pueblo fueron silenciadas.
Pero algo sucedió. En las calles nació la necesidad de quebrar el cerco. El poder de la comunicación popular emergió: entre la gente, en la radio bemba, navegaba la lealtad y la verdad. Habían secuestrado al presidente, y el pueblo lo quería de vuelta.
Las guerrillas comunicacionales
Carlos Duri, trabajador de Radio Arsenal (Fundación "Alexis Vive", en la Comuna El Panal, 23 de enero), tenía diez años en 2002. Criado en un hogar politizado, vivió aquellos días con intensidad. "Comprendí con claridad el problema de la desinformación como un arma contra el pueblo", recuerda.
Acompañó desde muy joven las guerrillas comunicacionales y luego la consolidación de los medios comunitarios. Para Carlos, la comunicación popular va de la mano con la organización territorial: mesas técnicas, consejos comunales, regularización de tierras. "El pueblo comunica lo que él mismo está haciendo", afirma.
Gramsci y la batalla cultural
Carlos tiene dos referentes fundamentales: Gramsci y la comunicación como organizadora de la clase. "Gramsci decía que comunicar las luchas permite organizar el esfuerzo, organizar la clase. Esto es una batalla cultural".
Para él, el triunfo de una revolución depende de su capacidad de generar cambios culturales desde el territorio, con intelectuales orgánicos que transformen la realidad desde lo micro. "La construcción de ese tejido permite generar brechas para construir una nueva hegemonía cultural, un nuevo sentido común en torno a lo colectivo y emancipatorio".
El muralismo mexicano como espejo
Carlos Duri traza una analogía poderosa: "Como el muralismo permitió al pueblo mexicano reconocerse en su revolución, los medios comunitarios hicieron lo propio con la revolución bolivariana". El pueblo venezolano dejó de ser espectador para convertirse en protagonista. La comunicación popular creó identidad, conciencia y pertenencia.
El cerco desde Guarenas
Hugo, vecino de Guarenas que hace vida en la "esquina caliente" de la plaza Bolívar de Caracas, no estaba en la capital esos días. Pero recuerda que los grandes medios transmitían sólo comiquitas, películas y series, manteniendo al pueblo en letargo. Sin embargo, la gente comenzó a buscar autobuses para ir a Caracas a reclamar a su presidente y restituir el hilo constitucional. Su testimonio muestra que el cerco mediático fue nacional, y la respuesta popular también.
Desafíos en la era digital
Sin triunfalismos, Carlos advierte: "En la comunicación 2.0 (redes sociales, medios digitales) estamos rezagados. Tenemos una desventaja asimétrica". Las grandes plataformas digitales, propiedad de corporaciones globales, han replicado el viejo cerco mediático con nuevos ropajes. Sus algoritmos fragmentan, desinforman y desmovilizan. La comunicación popular no puede quedarse anclada en la radio y el papel. Urge apropiarse del lenguaje digital, formar creadores de contenido comunitario, disputar cada pantalla. De lo contrario, la batalla cultural se perderá antes de empezar. No se trata de imitar al enemigo, sino de reinventar la trinchera con armas propias. La reversión ideológica en el mundo y en Venezuela tiene que ver con no haber confrontado efectivamente en esos espacios. "Hoy el desafío sigue siendo el mismo: los medios comunitarios son trincheras. Así los pensó Chávez: generar espacios donde la batalla cultural fuera posible".
Reflexión final
La comunicación popular venezolana nació de una herida: el golpe y el silencio cómplice de los grandes medios. Pero de esa herida brotó una roja tejida con hilos de barrio, de consejo comunal, de radio bemba. Esa red permitió que en abril de 2002 el pueblo no se quedara en su sala viendo películas mientras secuestraban a su presidente. Esa red llenó autobuses en Guarenas y trincheras informativas en la 23 de Enero.
Hoy, con nuevos cercos digitales, el espíritu de aquella roja sigue vigente. Porque la comunicación popular no es solo un medio: es la conciencia de que informar es organizar, y organizar es resistir.
POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph
FOTOGRAFÍAS YARITZA CANTO • @yariyama