23/04/26. Entre los muchos y comprensibles reparos que se realizó al fútbol que ponía en práctica la selección Vinotinto femenina, desde los tiempos del nefasto panameño Kennet Zsermeta hasta los días de la conflictiva italiana Pamela Conti en el banquillo, uno de los más censurados era las pocas luces del equipo a la hora de pisar el campo contrario. Todo se reducía a la simplificación de mandar pelotazos para intentar avanzar en jugadas divididas, con la ilusión de que en algún yerro de la defensa rival Ysaura Viso, Joemar Guarecuco y especialmente Deyna Castellanos encontraran el sendero al gol en un rapto de genialidad individual.
Con ese fútbol posicional están encaminadas a obtener el inédito cupo a la repesca mundialista...
Con el brasileño Ricardo Belli al mando de la selección se viene trabajando en inculcar las complejidades del fútbol posicional, la búsqueda del espacio y la jugadora libre, mediante la posesión del balón con el propósito de adelantar el bloque de manera armónica, mediante toques cortos y precisos hasta llegar al arco rival como consecuencia de un juego combinativo. Este estilo, por su puesto, requiere tiempo de trabajo, paciencia y un esfuerzo táctico más exigente de las intérpretes.
Porque no se trata sólo de salir jugando desde el fondo de la cancha con el balón dominado, sino que hace falta comprender el juego para saber cómo superar la presión del rival atrayendo la marca a través de la conducción, buscando un pase de seguridad con la mediocentro que se ofrece como alternativa o lateralizando para ampliar la cancha y profundizar el ataque a través de la proyección por los carriles externos. Ese fútbol exige correr riesgos. Uno de ellos perder el balón en salida, tal como ocurrió en el primer gol anotado por Argentina en el revés 1-2 en Cabudare.
Pero sin importar los errores que se puedan incurrir en esas acciones, muy pocos en verdad a lo largo de esta eliminatoria al Mundial de Brasil 2027, la propuesta de Belli tiene la ventaja de aportar un desarrollo conceptual del que la Vinotinto femenina carecía por completo.
El brasileño está sentando las bases de una manera de practicar el juego acorde con el biotipo de nuestras futbolistas, que carecen de altura para dominar el juego aéreo o la fuerza para imponer el físico en las pelotas divididas.
La técnica para controlar el balón es uno de los mayores patrimonios de las venezolanas, con Deyna como estandarte, y lo más conveniente es sacar el máximo partido de esa característica que las singulariza en Suramérica. Con ese fútbol posicional están encaminadas a obtener el inédito cupo a la repesca mundialista, un logro que la selección masculina no alcanzó pese a contar con todo a su favor.

POR GERARDO BLANCO • gerarblanco65@gmail.com
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoru