Del 27 al 30 de abril se realizó en Caracas la octava edición de la Escuela de pensamiento Crítico Descolonial, bajo el lema “Descolonizar la historia”, a ella asistieron como ponentes nombres conocidos y otros no tanto, llegaron de México, de puerto rico y de nuestro propio país.
La cita fue en el celarg, institución que ha venido repuntando como un auténtico centro de investigaciones donde el estudio crítico de la historia, la literatura y la cultura en general de nuestra américa y el caribe convergen bajo perspectivas creadoras y al mismo tiempo interpeladoras de nuestros pueblos.
Leímos el programa apenas fue publicado por la mencionada institución, nos registramos, deseábamos escuchar las inquietudes que vienen abordando estas autoras y autores.
No pudimos escuchar todas las ponencias, pero sí logramos tener una idea de lo sustantivo, conversando con quienes así pudieron hacerlo y escuchando directamente a las y los expositores.
Una de las primeras impresiones-declaraciones fue la del ex rector de la universidad bolivariana de Venezuela y también ex ministro de educación universitaria que hoy forma parte del equipo del celarg, Andrés Eloy Ruiz, con la cordialidad que lo caracteriza nos remitió a Nelson hurtado, docente de unearte pues a juicio del primero “somos un equipo” y “me gustaría que fuera él quien te diera más detalles”. Más adelante comprendería que Hurtado era uno de los principales organizadores.
Subimos, en el pequeño hall que antecede a la salas, entre café y café, en el intermedio de la próxima ponencia que sería transmitida en línea, nos encontramos con José romero-Losacco, antropólogo que ha estado pregonando la necesidad, en principio de una “decolonización” y más reciente, de una “descolonización”, seguidor, en parte, del filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel, fundó con este y otros más, lo que actualmente se denomina “escuela de pensamiento crítico descolonial” que se viene reuniendo en Caracas para hacer de esta ciudad uno de sus epicentros.
“El primer encuentro fue en unearte en el 2016”, me dirá cuando le preciso que me acuerdo que uno de los encuentros lo realizaron en la Biblioteca Nacional “ese fue el segundo”, añade.
Lo escucho e inmediatamente le pregunto dónde se pueden encontrar las memorias de todos esos encuentros, e inmediatamente su respuesta es que no existen como tal un sitio web, pero que él ha venido registrando en YouTube algunas intervenciones. Lo agradezco, no sin antes una pregunta más: ¿quiénes forman o más bien, cómo funciona esta escuela?, y otra respuesta: la escuela funciona como una sumatoria de los esfuerzos que realizan cada una de las personas que se encuentran adscritas a una institución particular, en mi caso, por ejemplo, yo estoy en el centro de transformaciones sociales del ivic, agrega.
Agradecido por la puntualización, voy reforzando la idea que ya manejaba: la escuela parece ser fiel a una estrategia de sinergia institucional sin la cual no pudiera pensarse, precisamente porque si de “descolonizar se trata” sólo podemos empezar deconstruyendo las lógicas que dominan los centros de saber-poder, es decir, los diversos centros de investigación que soportan a su vez, y en gran medida, la estructura educativa del Estado-nación, como por ejemplo, las universidades e instituciones de posgrado que le dan, en cierta forma, soporte intelectual y por extensión, crematístico.
Con esto en mente, giro a mi izquierda, me encuentro a Nelson hurtado y le pregunto: ¿cuál es la finalidad de este encuentro?, “descolonizar la historia, desmontar las categorías que tenemos para pensarla y estudiarla”, me dice otras cosas, pero básicamente lo sintetizo en estas palabras que siguen retumbando más allá de mi propio pensar…
y es que esto va mucho más allá, lo sé, lo he venido indagando y promoviendo desde hace más de un cuarto de siglo, desde mis primeros años como estudiante de antropología en la Universidad central de Venezuela, allí, debo recordarlo, aprendí con grandes maestras y maestros que interpelar las lógicas de dominación y su consecuente deconstrucción/descolonización atraviesan algo mucho más allá de lo que nos permiten rastrear las categorías del análisis histórico-social, del desmontaje de los imaginarios, de los afectos, de las memorias, de la vida.
Y en esto último debo necesariamente realizar un énfasis ineludible: desde hace más de cinco décadas desde nuestro país, como en muchos otros de América Latina y el Caribe, nuestros pueblos y los intelectuales que de ellos han surgido, han venido cuestionando las diversas formas de colonialidad.
Debemos recordar, por citar un ejemplo, las dos primeras declaraciones del grupo de barbados –al que pertenecieron reconocidos maestros como darcy Ribeiro (Brasil), Guillermo Bonfil batalla (México), Esteban Emilio Mosonyi (Venezuela), Nelly Arvelo-Jiménez (Venezuela) entre otros... en la década de los años 70 cuando investigadores de las ciencias sociales especialmente antropólogos como los mencionados y de otras áreas de varias latitudes se reunieron para debatir la situación del indígena en américa latina, rimero en 1971 y luego en 1977 y más adelante, en Río de Janeiro, en 1993 –inmediatamente después de la cumbre de la tierra de 1992- en pos de “la liberación del indígena” y sobre todo el reconocimiento del valor, el mantenimiento y la defensa de sus respectivas culturas, historias y espiritualidades.
Las repercusiones de estas reuniones-declaraciones, fueron más allá, llegando a establecer alianzas con líderes indígenas e intelectuales de Australia… siendo uno de los temas principales era la liberación, es decir, la descolonización, la misma que fortaleció el eco de solidaridad con otros intelectuales franceses e ingleses… un acontecimiento que debemos comprenderlo en relación con los procesos de independencia de naciones africanas como Argelia y la solidaridad de los pueblos e intelectuales del caribe, del cual Fanon es un caso emblemático.
Si esto no lo vemos de manera geocultural y geopolíticamente relacionado, difícilmente podremos reconocer que la lucha por la descolonización es tan histórica como también política, académica, afectiva y ético-moral.
en este mismo sentido debemos destacar que la receptividad, al principio, de la “decolonialidad” tiene dos cauces que no debemos soslayar: el auge de cierta tendencia “deconstructivista” que viene de uno de los principales teóricos de dicha corriente, el francés Jacques derrida, quien, como otro francés Michel Foucault, nos invitó ver más allá del discurso, el primero, sin embargo, no pocas veces percibido como mucho más abstracto y por ende, no tan fácil de captar, especialmente como metodología-hacia-la-praxis transformadora de nuestras realidades cotidianas del sur.
La otra vertiente es la absurda seudo transliteración frecuentemente adoptada por los hispanohablantes: “descolonización” en inglés es “decolonization”, de allí que en la convergencia entre “deconstrucción” y “decolonization” se llegue al término “decolonial”. Los que se adscriben en esta última corriente suelen autodefinirse como aquellas y aquellos que buscan “desmantelar el discurso eurocentrado” de la ciencia, olvidándose no pocas veces de que provienen de una tradición académica a la que paradójicamente, le deben su propia forma de pensar críticamente.
Es cierto, debemos ir más allá, pero revisando críticamente los cimientos mismos que hemos y seguimos heredando, ¿o acaso el gran dussel no lo vio así?, este pensador sólo pudo plantear su conocido texto “filosofía de la liberación” desde el examen crítico de una tradición “occidental” para poder ir más allá de la Modernidad, hacia una “transmodernidad”.
Dussel no sólo realizó esa examen y consecuente propuesta, también revisó, entre muchas otros aspectos de nuestra historia, la influencia del pensamiento-doctrina católica en nuestra forma de ser-estar en el mundo como hacedores de esta América Latina que somos, y consecuentemente, planteó, entre otras cosas, su “erótica latinoamericana” y su 1492: el encubrimiento del otro… así como una vasta exégesis del legado de Marx, lo que lo convirtió en uno de los fundadores del pensamiento descolonizador contemporáneo junto a fanon y otros más.
El aporte de dussel se presenta como una cantera de múltiples lecturas, siendo la del boliviano juan José bautista segales una de las más emblemática, autor entre otras obras de “¿Qué significa pensar desde América latina?, lo que le valió a este como a su maestro Dussel, el premio libertador al pensamiento crítico, el cual recibió dando en el teatro teresa Carreño una de las más hermosas muestras de honestidad intelectual. Y como un homenaje a Juan José, lamentablemente fallecido cuando todavía le quedaba mucho por aportar, la escuela de pensamiento crítico descolonial que acaba de celebrar un nuevo encuentro en Caracas, lleva su nombre.
Otro aspecto que tampoco podemos obviar fue la crítica al desarrollismo que permeó toda la década de los años 80 y 90, y nuestras universidades fueron y han sido el escenario de un fructífero debate, especialmente en la universidad central de Venezuela, una de esas voces que se hicieron escuchar, fue la del conocido antropólogo colombiano Arturo escobar, junto a nombres más conocidos para algunos, como la de la historiadora venezolana Margarita López maya y el sociólogo venezolano con doctorado en Harvard, Edgardo Lander, fueron ellos junto a otros, quienes protagonizaron intensos debates en nuestro país y más allá, sobre la crisis de nuestras sociedades, las políticas desarrollistas neoliberales y las consecuentes problemáticas ambientales y sus inherentes protestas sociales.
Aunque no enmarcadas en la “decolonialidad” en un primer momento, son parte del desmontaje de las lógicas que operan la “colonialidad”. Debemos recordar en consecuencia, que en nuestro país, y concretamente en el doctorado en ciencias sociales de la Universidad Central de Venezuela, el profesor Edgardo Lander trajo el debate de las “colonialidades”, a través de sus seminarios y publicando en el año 2000, con apoyó de la unesco y de la facultad de ciencias económicas y sociales de la mencionada universidad, un compendio de los textos tal vez más significativos sobre el tema ara ese momento, allí están reunidos, además del mismo Lander que fungió como editor, Dussel, Escobar, Walter Mignolo, el antropólogo venezolano Fernando coronil, Santiago Castro Gómez, el reconocido sociólogo peruano Aníbal Quijano, Alejandro Moreno y Francisco López Segrera. una publiación que nació del diálogo iniciado en 1997 entre Immanuel Wallerstein –para ese entonces presidente de la Asociación Mundial de Sociología y el mismo Lander, y fortalecido finalmente con la realización del simposio Alternativas al eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social latinoamericano contemporáneo, en la edición del congreso mundial de sociología realizado en Montreal, del 24 de julio al 2 de agosto del año 1998.
Autores que ya venían realizando aportes sustantivos sobre la materia, Quijano venía abordando, por ejemplo, las relaciones entre el racismo y la colonialidad, Escobar ya había publicado en inglés y en español “La invención del tercer mundo”, vinculando la interrelación de los discursos “desarrollistas” con sus respectivas puestas en práctica a este lado del orbe, por su parte, coronil había publicado en inglés “El estado mágico” un exhaustivo análisis crítico a las diversas formas en ha incidido el petróleo en la política y la cultura venezolana, inspirándose en la metáfora del reconocido dramaturgo José Ignacio Cabrujas del “Estado” como un gran mago, así como en las indagaciones de su colega antropólogo Rodolfo Quintero sobre la antropología y la cultura del petróleo en Venezuela. Por su parte, el argentino Walter mignolo venía de formarse en Francia bajo la orientación semiótica, siendo discípulo entre otros de roland barthes y quien más tarde nos ofrecerá su obra La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial.
Cabe destacar que dos años antes de la realización del mencionado simposio se da el encuentro Quijano-wallerstein en la Universidad Binghamton o universidad del estado de Nueva York (cuna del pensamiento decolonial) donde ambos laboraban, a esta dupla se le unirán más tarde, Lander y los que participan en el mencionado libro, junto a otros como el activista afrodescendiente puertorriqueño y doctor en sociología histórica por la mencionada universidad, Agustín lao-Montes quien, junto a Grosfoguel, coordinará en esa misma universidad por cierto, en el mismo año de 1998, el congreso transmodernidad, capitalismo histórico y colonialidad.
Pero volvamos a la escuela de pensamiento crítico descolonial en Caracas, antes de los diversos capítulos de esta escuela y posterior a la compilación realizada por Lander, el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez y el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel, uno de los fundadores de dicha escuela, editan en Colombia en el año 2007 otro de los textos más sonados y que sin duda, constituye una referencia obligada para quien desee conocer los antecedentes de la actual tendencia “descolonial”, se trata del libro: “el giro descolonial: reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global”, donde encontraremos estimulantes aportes además de los editores, de Mignolo, Catherine Walsh, Quijano, Nelson Maldonado Torres, entre otros.
De los aspectos más relevantes de esta publicación precisaré los que siento deben ser más debatidos:
- El racismo, el racismo-clasismo como factores de la instauración de una mentalidad-forma de ser colonia, de esto nos dejó una perspectiva clave Aníbal Quijano.
- La colonialidad en todas sus formas: del ser, del saber, de la naturaleza, del poder, e incluso más allá, de la memoria, del afecto, del cuerpo, del género y la sexualidad, de la ética, de la moral…
Y valga el espacio para recordar que hace más de diez años, invitado por el entonces viceministro Humberto González –que moderó una de las sesiones de este nuevo encuentro la escuela de pensamiento crítico descolonial-, actual director del Instituto para la descolonización de aquí, de Venezuela, quien suscribe, llevó las propuestas de programas y proyectos que había desarrollado para la educación intercultural para todos los niveles y modalidades del subsistema de educación básica, a estudios de cuarto nivel, siendo la descolonización de saberes y haceres uno de los ejes transversales del debate formativo, una propuesta en diálogo permanente en aquél momento con misión cultural, conadecafro, la red de organización afrovenezolanas, el instituto contra la discriminación racial, el Ministerio del Poder Popular para la Mujer e Igualdad de Género, representantes de pueblos indígenas, comunidades migrantes y paremos de contar… lo cual dio pie a un primer diseño de la especialización en “pedagogía cultural e interculturalidad”
Afortunadamente, dicha especialización, no sin dificultades, se mantiene actualmente en varios estados del país, afrontando como pueden, las lógicas coloniales que siguen imperando, reafirmando críticamente, de múltiples maneras, la riqueza cultural que los diferencian pero también que les permite tender puentes dialógico-práctico sin menoscabo de su propia historia e identidad.
He dicho identidad, y vuelvo a lo expuesto en este encuentro descolonial que nos ha invitado a recordar la vasta lucha descolonial que no se remite exclusivamente a la instauración de la mencionada escuela, como bien lo ha recordado una de las máximas ideólogas del alba, sí, de la Alternativa Bolivariana para la américa toda, la que existe como la matria grande que somos todas y todos los que habitamos este gran continente y más allá, nos referimos a la reconocida Judith valencia, quien nos recordó en una intervención precisa, entre otras cosas, que la fuerza descolonial ha estado desde el mismo momento en que se enfrentaron nuestros ancestros ocupantes originarios de estas tierras con el invasor imperialista etnogenocida.
El cuento es más largo, los testimonios abundan, el ejercicio del pensar crítico trasciende la difícil coyuntura en la que actualmente vivimos los pueblos del sur, así como también las diversas formas de pensar situadamente con un ejercicio permanente de imaginación histórico-narrativo y sobre todo político-moral, la historia y los diversos procesos que le dan forma tanto epistémicas como propiamente culturales, yendo siempre más allá de las categorías que nos permiten pensarnos desde y hacia la praxis transformadora de nuestras realidades, como bien lo advirtió la pedagogía subversiva de simón Rodríguez, Paulo freire, la sociología sentipensante de Orlando Fals Borda, y sobre todo la creatividad incesante de nuestros pueblos y comunidades indígenas, afros, populares campesinas y urbanas en general que día a día enfrentan con una resiliencia impresionante el desafío de ser diferentes ante las más crudas formas de colonialidad, sin menoscabo a sus diversas formas de intercambio intercultural simbólico-material, y volvamos a insistir, de hacer-mantener su propia cultura, su propia historia, y sobre todo, pronunciarse desde sus propias voces, lo que les exige reescribir su historia ante las diversas imposiciones coloniales, una de las invitaciones, por cierto, de la socióloga mexicana Karina ochoa, participante en este nuevo capítulo de la escuela de pensamiento crítico descolonial, una máxima nada nueva ara nosotros, los pueblos del sur.
Sin embargo, no podíamos obviar aquí por lo menos unos antecedentes puntuales que, indudablemente, ampliarán la perspectiva de quienes se adhieren a la descolonización como un acto más que teórico y que así sea.
Cabe destacar que la programación de esta séptima edición de la referida escuela con los respectivos títulos de cada ponencia que ofrecieron por México: Katya Colmenares y Karina Ochoa, por Puerto Rico: Grosfoguel, por Venezuela: Romero-Losacco, Ximena González Broquen, Luis Felipe Pellicer, Lilia Ana Márquez Ugueto y Armando González Segovia puede encontrarse, así como algunos muy breves testimonios, en la cuenta IG del celarg: @fundacioncelarg
Y por esa misma red social y en YouTube se puede conocer un poco más de qué va este indispensable ejercicio del pensar críticamente en medio de la complejidad de este sur nuestro. Muchas gracias, seguimos.
Benjamín Eduardo Martínez Hernández
@pasajero_2