10/06/26. El hombre que nos impuso más de mil sanciones, que asesinó a más de cien venezolanos en el bombardeo criminal del pasado 3 de enero de 2026, y que ahora “administra” el país para supuestamente “salvar nuestra economía”, dice que quiere convertirnos en el estado 51 de Estados Unidos.
...mientras algunas personas sueñan con green cards, se pierde de vista que el verdadero debate es recuperar nuestra autonomía económica y política sin la coacción imperial.
En fechas pasadas, el presidente Donald Trump publicó un mapa incompleto (sin la Guayana Esequiba) de Venezuela con los colores de la bandera estadounidense. Ese meme lo acompañó con la frase “Estado 51”. Aunque parezca un chiste de mal gusto, es una ofensa y un ataque más a nuestra soberanía que merece ser desmontada.
Lo peor de todo, es lo que sucede a dicha acción. Hay un grupo de venezolanos y venezolanas que, manipulados por la propaganda yanqui, creen que es una dicha que el magnate estadounidense haya mencionado que nuestro país podría convertirse en un estado del imperio gringo. Ese mismo que está involucrado en los archivos de Epstein, que tiene acusaciones de abuso sexual a niñas, de genocidio contra las infancias en Palestina e Irán, entre otros crímenes.
El delirio y la ilegalidad
Hay quienes ya empezaron a soñar con green cards, el pasaporte estadounidense, con viajes constantes a Disney World y no sé qué otros delirios se sumen. Sin embargo, aclaremos algo: la Constitución venezolana, la estadounidense y las normas internacionales impiden la posibilidad de una anexión.
Según nuestra Carta Magna, la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce de manera directa y a través del sufragio. Además, el texto refiere que “el territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional. El espacio geográfico venezolano es una zona de paz”.
Pero el daño ya está hecho: la simple repetición de un delirio (falso o no) siembra cizaña en sectores desinformados, buscando debilitar el principio más sagrado que tenemos: nuestra soberanía nacional.
Las leyes estadounidenses también son clave para desmontar el meme de Trump. La Cláusula de Admisión (Admissions Clause), que forma parte del Artículo IV, Sección 3, Cláusula 1 de la Constitución de Estados Unidos refiere que “el Congreso podrá admitir nuevos Estados en esta Unión; pero no podrá formarse ni erigirse ningún Estado nuevo dentro de la jurisdicción de otro Estado, ni formarse ningún Estado por la unión de dos o más Estados o partes de Estados, sin el consentimiento de las legislaturas de los Estados interesados, así como del Congreso”.
En otras palabras, es el Congreso quien decide. Por otro lado, existe el principio de “igualdad de condiciones” (Equal Footing Doctrine) que establece que todo nuevo estado debe ser admitido en igualdad de condiciones con los estados originales. Esto significa que el Congreso no puede imponer condiciones que limiten la soberanía del nuevo estado después de su admisión.
Respecto a la adhesión de territorios extranjeros, la doctrina constitucional establece que la única forma de anexarlo es mediante un tratado para lo cual se necesita 2/3 del congreso o, peor aún, la conquista a través de la guerra.
La lección: Puerto Rico
Tomemos a Puerto Rico como un espejo en el que no queremos vernos reflejados. Lleva más de un siglo, específicamente, 128 años bajo dominio estadounidense siendo un “Estado Libre Asociado” que es un eufemismo para decir colonia. Dicha terminología se traduce como: “ciudadanos americanos de segunda categoría”; en ese sentido, sus decisiones políticas pasan por el filtro del Congreso en Washington.
Aquí es donde llegamos a la trampa de los “territorios no incorporados”, lo que ocurrió, precisamente, con la isla caribeña hace más de una centuria. En 1901, la Corte Suprema gringa creó una distinción en los llamados Casos Insulares (Insular Cases), que aún hoy determina el estatus de Puerto Rico.
Bajo esa doctrina, existen los territorios incorporados (incorporated territories) que están destinados a convertirse eventualmente en estados, y los no incorporados (unincorporated territories) que son posesiones de Estados Unidos, pero no se consideran parte integral del país.
En Puerto Rico, aunque con algunos derechos como el voto, y obligaciones como el pago de impuestos, continúan siendo una colonia estadounidense sin beneficios. Si bien han realizado múltiples plebiscitos a favor de la estadidad, el Congreso estadounidense siempre ha bloqueado su admisión.
Lo que esto significa para Venezuela
“Venezuela no es ni será una colonia de nadie. Somos un país libre e independiente”, sentenció Delcy Rodríguez desde La Haya en respuesta a Trump. “Venezuela nunca ha considerado convertirse en el estado número 51”, afirmó al ser consultada sobre las declaraciones del mandatario estadounidense.
La verdad en todo este show de Trump es que sirve para distraernos de lo que necesita toda la atención: Nuestra soberanía. Defender nuestra Constitución, nuestras leyes, nuestra moneda, nuestra cultura, nuestra identidad, nuestras tierras, nuestras montañas, mares y lagos, nuestra alegría.
Todo quedaría en manos de Washington si mediante una guerra nos convierten en colonia estadounidense sin capacidad para tomar decisiones en torno al desarrollo de nuestra economía y otros asuntos. Las medidas coercitivas unilaterales y la presión económica que ya sufre Venezuela, serían sólo un ensayo.
Las declaraciones de Trump son una muestra del desprecio que siente el imperialismo yanqui por el derecho internacional y por la soberanía de los pueblos. Además, es una estrategia peligrosa de distracción: mientras algunas personas sueñan con green cards, se pierde de vista que el verdadero debate es recuperar nuestra autonomía económica y política sin la coacción imperial.
Así que, ya saben: si alguien vuelve a mencionar lo del “estado 51”, recuérdenle que Venezuela tiene 24 estados (Incluyendo el estado de Guayana Esequiba), un Distrito Capital, las Dependencias Federales, y una historia de lucha independentista que viene desde El Libertador, héroes y heroínas.

POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta