19/06/26. ¿Cuántas historias se cruzan cada mañana en las faldas del Waraira Repano? Mientras la ciudad apenas bosteza y el frío de la montaña corta el aliento, un ejército de voluntades sube para desafiar la gravedad. No es solo ejercitarse, es un ritual de pertenencia.
...nos olvidamos el cronómetro para conversar con los protagonistas desde nuestro pulmón vegetal.
Hoy damos apertura a este espacio en la revista Épale CCS para ir más allá de los tiempos de llegada o las medallas colgadas. Esta columna se titula Altitud CCS por una razón: no busco medir los metros sobre el nivel del mar, sino el nivel de compromiso y la altura de los sueños de quienes sudan esta montaña. Queremos saber qué pasa por la mente de un citadino cuando el aire disminuye, la respiración cambia, el pecho arde y la ciudad se aleja para observarla desde arriba.
En estas líneas, nos olvidamos el cronómetro para conversar con los protagonistas desde nuestro pulmón vegetal. Buscamos que, al leer, sientas la neblina en el rostro, las pisadas ascendiendo, y que percibas la calma de las seis de la mañana que encuentras en el sendero. Serán entrevistas a pulso, buscando la fibra humana de quienes eligen la montaña como su mejor aliada para conectar con la naturaleza y escapar un rato del ruido caraqueño.
Para mí este viaje también representa un terreno nuevo. Con esta columna me estreno en el arte de escribir, probando un formato digital que busca ser tan genuino como el propio sendero. No vengo aquí como redactor experimentado, sino como alguien que empieza a plasmar historias y que se dispone a escuchar para conectar con quienes protagonizan esta ciudad.

POR GABRIEL APONTE •
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta