06/08/26. El doblete sísmico del 24 de junio de 2026 dejó además de escombros y dolor por las pérdidas, una nube de desinformación que aún no termina de disiparse. En las redes sociales, en los grupos de WhatsApp, en la calle, todavía circulan afirmaciones que suenan a verdades pero que generan tanto pánico en la población como caos.
Frente a tanta información no comprobada o no sustentada en fuentes científicas, que ha sido difundida de forma irresponsable, es sumamente importante que prestemos atención a las organizaciones autorizadas para emitir este tipo de noticias.
Por eso, nos basamos en la ciencia para desmontar cuatro de los mitos más peligrosos que sobreviven al doblete.
Alerta de tsunami en La Guaira
Falso. Rotundamente falso.
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), el único organismo autorizado para emitir este tipo de alertas en el país, señaló en un comunicado oficial: “no hay alerta de tsunami”. Esto después de que emitiera una falsa alarma en redes sociales durante la madrugada del 25 de julio.
Posteriormemte, debido a la sucesión de réplicas tras el doblete, el rumor siguió regándose. El organismo científico detalló que estos sismos, al tener una magnitud inferior a 7.0 Mw, no tienen capacidad para generar un evento marítimo como el difundido.
Asimismo, explicó que para que se genere un tsunami, el fondo marino debe desplazarse verticalmente. En el caso de La Guaira y el Litoral Central, el sistema de fallas es de movimiento horizontal, sin levantamiento ni hundimiento significativo del lecho marino.
Sin embargo, el rumor hizo daño. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reveló que la falsa alarma de tsunami provocó que rescatistas y familiares de personas tapeadas bajo los escombros, abandonaran las labores de búsqueda y huyeran hacia las montañas. El evento congestionó las vías de acceso a las zonas de rescate e hizo que se perdieran valiosos minutos para las vidas de los afectados.
Además, se constató que el video que circuló en redes sociales mostrando un tsunami en La Guaira se trataba, en realidad, de imágenes de la tormenta tropical Jangmi en Japón, ocurrida el 3 de junio de 2026.
El sol y el calor provocaron los terremotos
Una de las teorías que más se repiten es que ese día “hacía mucho calor”, “el sol estaba muy fuerte”, “el cielo estaba raro”. No es casualidad que uno de los mitos asociados con terremotos sea la existencia de un “clima sísmico”, donde se definen que ciertas condiciones climáticas suelen preceder a los terremotos, como calor y sequedad, o sequedad y nubosidad.
Según la revista científica de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el mito se remonta a la época del filósofo griego Aristóteles, quien propuso en el siglo IV a . C. que los sismos eran causados por vientos atrapados que escapaban de cuevas subterráneas. El pensador creía que la gran cantidad de aire atrapado bajo la tierra provocaba que el clima en la superficie terrestre antes de un terremoto fuera cálido y tranquilo.
Ahora tenemos la certeza de que la mayoría de los sismos son causas tectónicas; es decir, por el movimientos de las placas que conforman el gran rompecabezas que es la Tierra. Visto de otro modo, por las fuerzas internas en lo profundo de la corteza terrestre que provocan cambios en su propia estructura. Lo que traduce en rupturas de masas rocosas subterráneas a lo largo de las fallas. Además, la NASA señala que “la mayoría de los terremotos ocurren muy por debajo de la superficie terrestre, fuera del alcance de las temperaturas y condiciones superficiales”.
Funvisis indica que Venezuela se encuentra en el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. La primera se desplaza hacia el este aproximadamente dos centímetros al año con respecto a la segunda. Ese movimiento constante acumula esfuerzos en las fallas. Cuando la resistencia de las rocas se supera, la energía acumulada se libera de forma brusca en forma de ondas sísmicas.
El ciclo de los 60 años
Ya que hablamos de desmentir mitos, agregamos uno de los más peligrosos. Circula la idea de que Venezuela tiene terremotos cada 60 años, como si el planeta tuviera incorporado un calendario.
Sin embargo, la doctora y especialista en historia sismológica, Alejandra Leal Guzmán advierte que “los terremotos no siguen una periodicidad fija que nos permita anticipar cuándo ocurrirá el siguiente”.
El Dr. Óscar Andrés López, ingeniero civil y profesor titular de la Universidad Central de Venezuela, indicó que los grandes terremotos en la región centro-norte ocurrieron en 1812, 1900, 1967 y 2026. Es decir, en intervalos de 88, 67 y 59 años. La estadística da un promedio de 71 años, pero ese dígito no representa una regla.
El Dr. López agregó que “los ciclos de retorno no son exactos”. Eso quiere decir que no se puede tener precisión de cuándo habrá otro terremoto. Esto se debe a que cada falla acumula energía a su ritmo y la libera cuando puede. No cuando nosotros creemos que debe hacerlo.
Las réplicas son señal de que ocurrirá otro terremoto
No, según López las réplicas representan “el ajuste natural de la falla geológica”. Además, el Instituto Volcanológico de Canarias completa esta información añadiendo que “tras un gran terremoto es normal que se produzcan numerosas réplicas, generalmente de menor magnitud”.
En consecuencia, la organización aclara en su informe Los terremotos de Venezuela: preguntas frecuentes, que no es posible predecir cuándo se volverá a generar un terremoto. “La probabilidad de que se produzca otro sismo fuerte en los próximos días es baja, aunque no es nula. Según las estimaciones del Servicio Geológico de los Estados Unidos, es inferior al 2 %”, concluye.
Frente a tanta información no comprobada o no sustentada en fuentes científicas, que ha sido difundida de forma irresponsable, es sumamente importante que prestemos atención a las organizaciones autorizadas para emitir este tipo de noticias. Asimismo, verificar y constratar los datos con entes como Funvisis antes de replicar temas que pueden generar pánico en la población.

POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta