15/10/26. Especialistas alrededor del mundo nos están advirtiendo que la Inteligencia Artificial (IA) podría destruir a gran parte de la humanidad antes que finalice esta década. Sí, antes de 2030. Bill Gates publicó un ensayo en el que dijo que la transición hacia la era de la IA será “uno de los períodos más turbulentos de la historia”. El magnate fundador de Microsoft comparó a la inteligencia artificial con HAL, la computadora asesina de 2001: Odisea del espacio.
...Venezuela tiene una oportunidad si se guía por las bases ideológicas que ha construido durante los últimos veinticinco años... “Yo creo que sí se podría crear una industria más humana y más sostenible en el tiempo...
Jacob Coxon, uno de los investigadores más prometedores en preentrenamiento de modelos de IA, trabajó en OpenAI y Anthropic. Hace unas semanas renunció a la segunda y publicó una carta en la que advierte que “ninguna de las dos compañías está actuando de manera responsable”. Entretanto, Evan Hubinger, responsable de ciencia de alineación en Anthropic, respaldó públicamente a su excolega. “Considero que la probabilidad es superior al 10% durante la próxima década”, escribió refiriéndose a la posibilidad de que la IA nos mate.
La propia Anthropic admitió en su prospecto regulatorio para su salida a bolsa que sus modelos pueden “resistirse al apagado”, exhibir “comportamientos de autopreservación”, ocultar o manipular información y tener conductas “similares al chantaje”. A pesar de eso, planea gastar 518.000 millones de dólares en servicios en la nube. Mientras que sus ventas se multiplicaron por 12 hasta unos 4.600 millones de dólares en 2025.
La élite que decide por todos
El especialista en ciberseguridad Jeisson Rauseo señaló que no es solo un problema técnico, es un problema de poder. “En el mundo apenas hay alrededor de ocho o diez países que están produciendo inteligencia artificial y que albergan la mayor cantidad de centros de datos y de procesamiento. Y de esos diez países, el 90% del control de las empresas que producen inteligencia artificial está prácticamente en Estados Unidos (EE.UU.) y China”.
Rauseo precisó que Donald Trump nombró a Jay Clayton director nacional de inteligencia de Estados Unidos y “zar” de esta tecnología de la Casa Blanca. El especialista indicó que se trata de un interés político asociado al poder. “EE.UU. lo está tomando como una bandera de soberanía, de mantener siempre el control de esta tecnología”, detalló.
Trump también creó la “fuerza de superinteligencia (SAI)”, una comisión dentro de la fuerza armada que se encargará de desarrollar IA con fines militares. Además, firmó un pacto de autorregulación con los CEOs de Meta, Anthropic, NVIDIA y otras grandes tecnológicas, con el objetivo de evitar que la Organización de Naciones Unidas (ONU) o cualquier organismo internacional imponga regulaciones.
“Eso ha generado una preocupación mundial sobre si en realidad se tiene control o no de la forma en que la IA está funcionando”, acotó Rauseo. En septiembre de 2024, en la Cumbre del Futuro de la ONU, se emitió un documento llamado Pacto Digital Mundial que planteaba la preocupación de todos los países miembros. Ese pacto proponía que las regulaciones vinieran de las propias desarrolladoras, no de los Estados. Es decir, que los que apuestan con nuestras vidas se deben autorregular.
La pugna por la gobernanza global
El 90% de la tecnología de IA está en manos de EE.UU. y China, siendo los estadounidenses quienes llevan la delantera y, por supuesto, no tienen intención de soltar ese control. Existe una pugna entre ambos países por la gobernanza global de la IA; mientras el uno apuesta por desarrollar masivamente sin tantos controles, los chinos quieren que dicha tecnología esté en manos y al servicio de la humanidad.
Pero, China está detrás en esa pelea y enfrenta un obstáculo: NVIDIA, la fábrica que produce el 90% de los procesadores que se usan en el mundo, está ubicada en Taiwán y tiene un veto contra el país asiático. Ninguna empresa china puede comprar procesadores de ese tipo. Han intentado desarrollar los suyos con Huawei, pero “todavía no hay pruebas palpables de que lo hayan logrado”, dijo Rauseo.
Otro factor que citó Rauseo y que agrava la pugna es la computación cuántica. El especialista advirtió que EE.UU. y China ya han mostrado avances, y se espera que en los próximos dos años se comience a utilizar en el procesamiento de IA. “Esto haría que los algoritmos que actualmente tenemos se queden en pañales”, aseguró. La computación cuántica va a permitir que el procesamiento de datos aumente en un mil por ciento. De manera que lo que hoy procesa la inteligencia artificial en una hora los nuevos algoritmos lo podrán lograr hasta en un segundo.
La utopía de la independencia tecnológica
En todo ese meollo, se ven atrapados aquellos países que no figuran en la carrera tecnológica. Para Venezuela, el contexto global referente al desarrollo de la SAI parece estar muy lejos. Rauseo indicó que Venezuela queda “en el medio de esa pugna internacional”, agregando que debido a las más de mil medidas coercitivas unilaterales no hemos podido avanzar en la creación de plataformas propias. “No hay manera de que tengamos herramientas soberanas en ese ámbito porque no tenemos las capacidades técnicas, logísticas y las capacidades que se necesitan para desarrollar herramientas que compitan con Gemini, con Claude, con ChatGPT”, indicó.
En ese sentido, catalogó como una “utopía” que los países que no tienen la capacidad tecnológica de esas grandes potencias, puedan construir sin depender de infraestructuras extranjeras. “No es viable actualmente para ningún país en vías de desarrollo como es el caso de Venezuela”, sentenció Rauseo.
A esta preocupación se suma la computación cuántica que expande la brecha de la desigualdad. “Va a ser mucho más difícil que en países en vías de desarrollo logremos alcanzar esos niveles”, acotó.
Los pasos que Venezuela intenta dar
A pesar de que el panorama geopolítico y tecnológico no pinta nada bien, el gobierno de Venezuela comenzó a dar los primeros pasos en torno a la IA. Rauseo reconoce que “estamos muy, muy atrás del resto del mundo”, pero destacó la creación, por parte del presidente Nicolás Maduro, de la Universidad de la Ciencia, Humberto Fernández Morán. Institución en la que, por primera vez en la historia, se incluyen carreras orientadas al área tecnológica como ciberseguridad, inteligencia artificial, robótica, domótica y medicina avanzada.
Sin embargo, producto de las sanciones económicas Venezuela se convirtió en “una de las víctimas de esa nueva forma de discriminación que planteó la ONU en el Pacto Digital Mundial”, relacionada con el desarrollo acelerado de la IA controlado por pocos países generando que “muchos países como Venezuela se quedaran atrás”.
No basta con tener los conocimientos técnicos si no se tiene acceso a los procesadores, a los GPUs, controlados por EE.UU. a través de NVIDIA, lo que impide el acceso de países como Venezuela a la carrera tecnológica.
No obstante, mencionó Rauseo, en nuestro país se avanza en el área legislativa con la discusión de una ley de inteligencia artificial, una ley de derechos digitales y una ley de ciberseguridad o ciberdefensa. “Teniendo esas leyes y el tema formativo, ya es como una buena base para arrancar a construir un ecosistema en nuestro país”, determinó.
Aunque recientemente salieron a la luz dos informes que predicen el futuro del país en torno a esas tecnologías, uno de ellos publicado por The Daily Journal Venezuela, que anticipa la llegada del desarrollo de IA para 2027 al oriente venezolano, con Anaco como punto de origen. Según el reportaje, se proyecta el primer centro de datos dedicado a la inteligencia artificial, el cual será alimentado por generación propia a gas natural. Un diseño que contempla “colmenas” de cómputo, cada una equipada con 1.024 unidades de procesamiento (GPU) NVIDIA H100.
El otro informe, sacado a la luz por Bloomberg Línea, reveló un proyecto privado que prevé la construcción de un campus de infraestructura tecnológica sobre 50 hectáreas de terreno en el eje Guarenas-Guatire.
No obstante, ambos desarrollos están en manos de privados.
Los datos son el nuevo petróleo
Rauseo indicó que “los datos son el nuevo petróleo, el nuevo oro”. Para entenderlo, propone comparar la lista de los más poderosos del mundo hace veinte años con la actualidad. Hace dos décadas los que dominaban eran grandes empresarios de la industria energética. “Actualmente, cuando revisas la lista de Forbes, los que encabezan son los dueños o los CEOs de las empresas de tecnología”, dijo. Rauseo explicó que se debe a que el mercado opera en torno a los datos que se obtienen de esas plataformas como Meta.
El ejemplo más claro fue Cambridge Analytica durante las elecciones en Estados Unidos. “Facebook recibió una multa súper millonaria por haber utilizado datos personales de sus usuarios con fines electorales para manipular la opinión pública”, precisó.
Pensamiento humanista y ético
Frente a esos paradigmas, para Rauseo, Venezuela tiene una oportunidad si se guía por las bases ideológicas que ha construido durante los últimos veinticinco años con la revolución bolivariana. “Yo creo que sí se podría crear una industria más humana y más sostenible en el tiempo”, precisó el experto.
Aunque mantiene su advertencia sobre el riesgo de reproducir las mismas lógicas de explotación de datos, Rauseo aseguró que en Venezuela se puede “si sostenemos nuestro pensamiento humanista y ético”.
En medio de este panorama, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado en la 81° Asamblea General de la ONU sobre el uso de la IA. Rauseo calificó ese mensaje como “sensato y adaptado a la realidad”, porque, mientras otros presidentes se centraron en la preocupación por el uso bélico de la IA, ella habló del uso humano y ético de la inteligencia artificial.
Es una de las preocupaciones plasmadas en el Pacto Digital Mundial de la ONU. Pero mientras unos hablan de ética, otros firman pactos de autorregulación y nombran zares de la superinteligencia.
La Unión Europea es la región que más restricciones impuso sobre la IA. Trump acaba de tomar medidas radicales. China aún no se pronuncia. Pero Venezuela, como el resto del Sur Global, mira desde la barrera un juego que no puede jugar, pero cuyo resultado le afectará de todas formas.
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
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