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En la casa de todos los nombres acecha un eco diáfano como de voces reunidas, nos despierta cada cierto tiempo antes de que los pájaros del alba empiecen a cantar en el árbol de limón donde otras pequeñas bestias nos recuerdan la inhóspita soledad de nuestros pasos y uno corre las cortinas y abre la ventana para escuchar mejor aquellas melodías como si intentáramos ponernos de acuerdo con nuestro propio temblor matutino y alzamos la vista tal vez buscando una huella celeste cuando aún la noche no se ha despedido y nuestro aliento intenta marcar con otro ruido o más bien el más nítido silencio nuestra imagen que ha salido del sueño para eso, para que la tierra ahonde su horizonte en aquel instinto y todo adquiera su inusitada forma más allá de la casa y es cuando los nombres vuelven a nacer porque para eso han llegado a nosotros como si el mismo tiempo fuese un cuerpo recién bautizado y la ofrenda de todos los seres reunidos en aquel coro fuese la más ligera de las invocaciones y levantara la casa en cada sílaba y comprendiéramos finalmente que eso somos, una chispa encendiendo los motores de eso que llamamos lenguaje.
Benjamín Eduardo Martínez Hernández
Antropólogo, licenciado en Psicología, licenciado en Filosofía y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador de numerosos premios, entre los que destacan: la V Bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga, mención novela corta (2021); la VI Bienal Nacional de Literatura Gustavo Pereira, mención poesía (2021); el Premio Nacional de Literatura Solar, mención poesía (2023) y el primer lugar en el Concurso de Microrrelatos Navideños para los trabajadores del diario CiudadCCS (2023).
ILUSTRACIÓN: CLEMENTINA CORTÉS
