22/10/26.
Entonces el discípulo atravesó el país en busca del maestro predestinado. Sabía su nombre: Tilopa; sabía que era imprescindible. Lo perseguía de ciudad en ciudad, siempre con atraso.
Una noche, famélico, llama a la puerta de una casa y pide comida. Sale un borracho y con voz estrepitosa le ofrece vino. El discípulo rehúsa, indignado. La casa entera desaparece; el discípulo queda solo en mitad del campo; la voz del borracho le grita: Yo era Tilopa.
Otra vez un aldeano le pide ayuda para cuerear un caballo muerto; asqueado, el discípulo se aleja sin contestar; una burlona voz le grita: Yo era Tilopa.
En un desfiladero un hombre arrastra del pelo a una mujer. El discípulo ataca al forajido y logra que suelte a su víctima. Bruscamente se encuentra solo y la voz le repite: Yo era Tilopa.
Llega, una tarde, a un cementerio; ve a un hombre agazapado junto a una hoguera de ennegrecidos restos humanos; comprende, se prosterna, toma los pies del maestro y los pone sobre su cabeza. Esta vez Tilopa no desaparece.
De: Antología de la literatura fantástica, 1940 (compilada por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo).
Alexandra David-Néel (1868–1969)
Célebre exploradora, escritora, orientalista y anarquista franco-belga, conocida por ser la primera mujer occidental en entrar a Lhassa, la capital prohibida del Tíbet. Escribió más de 30 libros sobre budismo, misticismo y sus travesías, destacando Mi viaje hacia Lhasa (1927) y Místicos y magos del Tíbet (1929). Vivió más de cien años y dedicó gran parte de su vida a estudiar las filosofías orientales, convirtiéndose en una de las mayores divulgadoras del budismo en Occidente.
ILUSTRACIÓN: CLEMENTINA CORTÉS
