03/04/25.- Se ha vuelto muy popular el término “incel” en redes sociales y, recientemente, se ha vuelto viral debido a su uso en la serie Adolescencia transmitida por Netflix.
Derivado de “involuntariamente célibe”, esta expresión hace referencia a un grupo de hombres que sienten que no pueden tener una pareja romántica o sexual a pesar de desearlo. No obstante, lo oscuro de quienes se identifican con este concepto, es que responsabilizan a las mujeres por su incapacidad.
Si bien hay personas que no han tenido la oportunidad de entablar una relación amorosa o de tener su primera experiencia sexual, no culpan al género contrario y tampoco promueven el odio hacia ellos. Sin embargo, quienes se catalogan como “incel” promueven la misoginia.
Según algunos medios de comunicación, se han tenido que prohibir foros en plataformas digitales como Facebook o Reddit, por difundir contenidos violentos y hacer apología a la violencia contra la mujer. Asimismo, demostrando su frustración por la pérdida de privilegios en cuanto al poder o dominio masculino en las relaciones sexoafectivas, atribuyéndole esa falta al feminismo.
Hasta el momento, este movimiento sólo es bien reconocido en países europeos o en los Estados Unidos. Aunque en América Latina el término “incel” todavía no es muy común, por redes sociales se han normalizado los comentarios ofensivos, burlas o la justificación de la violencia hacia las mujeres, que no distan mucho de la definición aquí tratada.
¿Por qué no te elijo?
Las mujeres no nos hemos callado ante el auge de ese movimiento que es muy cercano o es fascismo. Por eso, en defensa nuestra hago unas acotaciones a quienes se identifican como “incel” o que están a poquito de serlo:
- Quizás no te eligen porque tienes actitudes negativas hacia nosotras. Haces comentarios sobre nuestros cuerpos, te burlas de nuestra manera de ser, nos criticas hasta la risa; en tus redes es evidente tu resentimiento hacia nosotras, y nos culpas de tu situación.
- No te haces responsable de tus actos y comportamientos, y, en cambio, buscas a alguien para que asuma lo que deberías asumir y, generalmente, ese “alguien” es una mujer.
- Careces de responsabilidad afectiva y, por lo tanto, no te importa cómo se sienten las demás personas por acciones negativas que hayas realizado. Es decir, no eres empático y, en consecuencia, no te solidarizas con otra persona y menos si esta es mujer.
- También invalidas los sentimientos de tu compañera sentimental, la revictimizas, enfocándote en cómo te sientes tú, aunque tus acciones hayan sido dañinas.
- No expresas tus emociones de manera saludable, lo que te puede llevar a relaciones superficiales o problemáticas.
- Tiendes a burlarte de las mujeres que consideras que no cumplen con los estereotipos de belleza, pero, al mismo tiempo, desprecias a las que sí cumplen con los estándares y las culpas de los rechazos o tus fracasos sexuales.
- Buscas a una mujer sumisa tanto en la relación como pareja, en la sexualidad y en lo social, para que “no te dé problemas”. Si no es feminista, mejor.
- Expresas tu odio contra las mujeres que denuncian las violencias, “porque para qué, si a los hombres también nos matan”.
- Glorificas la violencia contra la mujer.
Para muchas mujeres, estos comportamientos en hombres pueden ser una bandera roja. Es necesario que todos y todas reflexionemos sobre priorizar el respeto, la comunicación abierta, la empatía y, sobre todo, a propiciar una vida libre de violencia machista contra las mujeres, ya que, de no ser así, seguiremos subsistiendo en un mundo donde prolifere el fascismo en sus diversas expresiones.
POR SARAH ESPINOZA • @sarah.spnz