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Baile de humo

22/01/26. Más de cuatrocientas invasiones reconocidas y reseñadas en diversos medios y estudios ha ejecutado Estados Unidos sobre otros países. Este número no incluye acciones encubiertas, operaciones de inteligencia, intervenciones de fuerzas especiales no reconocidas o prácticas de apoyo a golpes de Estado. ¿La “razón”? terrorismo y narcotráfico son las más recurrentes, ah, y dictaduras. Qué coincidencia.   

 

 

Somos el Caribe negro e indígena. Amor, fuerza, vitalidad, cuidado, hogar, palenques, tambor rebelde, faro, mar, cacao, solidaridad, tierra. Oponerse a que se convierta en una postal turística empaquetada y sumisa es nuestra mayor osadía.

 

 

Estas intervenciones o invasiones no suelen venir sin previo aviso, generalmente le anteceden o conviven con guerras híbridas y de cuarta generación, que son denominaciones dentro de la doctrina militar estadounidense desarrolladas por Hoffman y Lind respectivamente. 

 

 

 

Mucho podríamos extendernos aquí con postureo político sobre por qué nos oponemos a la guerra, pero la principal razón es humana y vital. Aguas abajo el sufrimiento es mucho y el costo muy alto. Hablamos especialmente desde la esquina invisible siempre: de cuidadoras. Cuidar es agotador porque requiere poner el cuerpo, las horas incontables, la mente, el alma, conciliar con trabajo, estudios, administrar comida, gestionar vacaciones, médico, emociones, contradicciones, crisis país. Como leí en algún post viral; criar o cuidar “es como tener una olla a fuego lento siempre a punto de quemarse”. 

 

 

 

El 3 de enero en esa hora terrible, las dos de la madrugada, el cuerpo que cuida, el cuerpo que late, el cuerpo que mantiene la vida, se nos estremeció. La vida se hizo tan vulnerable y pequeña a la vez, como un caramelo que puedes acabar en segundos. La voz temblorosa y el amor gigante. Nos preocupó el hijo, la hija, el amigo, el vecino, el primo, la tía, la abuela, la hermana, mamá, papá. No había razón ni postura política aparente para no hacerlo...con las excepciones que se expresaron también.  

 

 

 

Y es esa energía vital de amor genuino, que sólo puede moverse y reafirmarse con tal convicción en la adversidad, desde donde queremos relatarnos en esta edición de la columna Tetas por el Cuidado de Vida. Cerramos esta vez la puerta a la razón y hablamos a corazón abierto de un episodio que ya es trascendental como muchos otros en la memoria colectiva. 

 

 

 

¿Qué sentiste en los primeros momentos?

 

 


Me asomé a mi platabanda pensando que serían fuegos artificiales pero en el fondo de mi corazón sabía que no. Ana Paula - artista circense.

 


Nubes confundidas en un tenebroso baile de humo… Amor materno florece en el remordimiento de la distancia. Novecientos kilómetros de agonía le separan de sus tesoros. Katiuska Duque - Abogada. 

 

 


Sentí mucho miedo. Apenas escuché, supe lo que pasaba, no me quedaba duda, vi un misil caer hacia Miraflores y luego el humo. Ari - Diseñadora gráfica.

 


No podía creerlo, me llené de miedo, de angustia porque estaba lejos de mi hijo y sin saber qué hacer a distancia. Gabby Bolívar- Facilitadora de Nacimiento. 

 


PÁNICO, mi cuerpo con inmensa sabiduría emitió todas las conductas propias de alerta, peligro, defensa: taquicardia, temblor involuntario, respiración jadeante (...) mientras mi mente construía conceptos, explicaciones que negaban lo que mi cuerpo supo de inmediato. Desde el sonido de ese "tacatacatacatacataca" constante que no terminaba nunca, se mantenía por una eternidad dentro de las nubes, no sabía qué era pero sabía que allí habitaba el peligro. Trina Patiño - Psicóloga. 

 


Sentí miedo, dolor profundo por todos nosotros. Compasión por los muertos, las familias, el miedo y llanto de los niños. Vanessa Delgado - Comunicadora alternativa. 

 

 

¿Cómo resumes tu sentir hasta ahora?

 


Ahora me siento vulnerable, dolida, impotente, todo mi sistema nervioso alterado, me asustan toda clase de sonidos, carros, motos, personas gritando, perros ladrando... pero sobre todo miedo a la noche y a dormir. Ari - Diseñadora gráfica.

 


Al principio tan asustada y triste porque una conoce la historia de las intervenciones latinoamericanas. Ahorita recibo contención, ofrezco contención del colectivo. Orgullosa de las redes de comunidad que hemos construido. De nuestra parte del individualismo que está muerto. Vanessa - Comunicadora alternativa. 

 


Inimaginable acontecimiento, ¿con qué derecho? ¿Quiénes son ellos para violarnos?, sí, me siento violada, ultrajada. ¿Quiénes son ellos? ¿Qué razón les habita para hacer algo así? - “Trina, siempre ha sido así ¿no lo sabes?” - No, no lo acepto, me niego a aceptarlo. Trina - Psicóloga. 

 


Mi sentir hoy es de resiliencia y madurez política. Han sido años de una "escuela de guerra" no convencional. Resumo este sentimiento como un orgullo herido pero digno.

 


Aunque reconocemos las dificultades económicas y las heridas sociales, hay una convicción de que hemos sobrevivido a intentos de desestabilización que habrían derribado a cualquier otro gobierno. Es la sensación de quien ha navegado una tormenta perfecta y, aunque el barco tiene marcas, sigue a flote y con el rumbo definido. Yennifer Mendible. 

 

 

¿Por qué y para qué resistimos?

 


Resistimos porque somos ELLA, la tierra, la mujer que no entiende de dónde viene tanto desprecio por la vida. Resistimos para que los que vienen detrás tengan derecho a existir. Angie - Doula.

 


Resistimos ¿realmente hemos resistido? Si, por supuesto… a la pelazón, a la escasez, a ver ir nuestros afectos, a sentir el rechazo o la lástima por ser venezolanos y lo peor a verme y sentirme bien alienada. Trina Patiño - Psicóloga. 

 


Resistimos porque creemos que el modelo de justicia social es la única alternativa frente a las políticas que buscan privatizar los recursos del país (especialmente el petróleo). Para garantizar un futuro donde la identidad nacional y el control de nuestros recursos sigan en manos del pueblo. Resistimos para demostrar que es posible sostener un proyecto popular a pesar de las sanciones y el bloqueo. Yennifer Mendible.

 

 


Porque estoy convencida que el camino es la Paz, la organización colectiva, resistimos para defender nuestra patria y soberanía, además porque ya sabemos de lo que son capaces de hacer esos seres inhumanos que nos adversan. Gabby Bolívar - Facilitadora de nacimiento. 

 


Resistimos al ultraje, a la barbarie, al abuso absoluto del poder... y lo hacemos porque somos un pueblo arrecho. Desde Guaicaipuro, los caribes y todas las tribus resistiendo dejaron en nuestro ADN sangre valiente y que no se deja dominar. Ari - Diseñadora Gráfica.

 

 

Somos el Caribe negro e indígena. Amor, fuerza, vitalidad, cuidado, hogar, palenques, tambor rebelde, faro, mar, cacao, solidaridad, tierra. Oponerse a que se convierta en una postal turística empaquetada y sumisa es nuestra mayor osadía.

 

 

 


POR KARINA GARCÍA • @tetasporelcuidadodelavida

 

ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta

#TetasXCuidadoVida #Resilencia #Resistencia #Mujeres

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