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Gonzalo Roig y Rodrigo Prats

29/01/26. Decíamos de Rodrigo Prats que era uno de los compositores, de la que muchos han denominado “la época de oro de la música cubana”, refiriéndose al período entre las dos guerras mundiales, la época en que brillaron junto a Prats: Alejandro García Caturla, Amadeo Roldán, Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet, Gonzalo Roig, Moisés Simons y Jorge Anckermann, casi todos reseñados en esta columna.

 

 

Roig fue muy versátil, aparte de su famoso bolero, compuso barcarolas, berceuses, boleros, canciones cubanas, canciones guajiras, caprichos afrocubanos, claves, congas, cuplés, criollas, criollas-boleros, danza cubanas, danzones, fantasías cubanas, guajiras, guarachas...

 

 

Y habría que agregar que, junto a Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet y Gonzalo Roig, Rodrigo Prats integró el grupo de autores indispensables de la zarzuela cubana, ese género llegado de España y que se acriolló en varios países hispanoamericanos y entre ellos, Cuba. De Prats es la famosa Amalia Batista, y de Roig, compositor, director musical y fundador de varias orquestas, la famosa Cecilia Valdés.

 

 

Como hemos visto y seguiremos viendo, estos músicos interactuaban mucho entre sí. Contaba su nieto Jorge Temprano, bajo barítono perteneciente al Teatro Lírico Nacional, que su abuelo Rodrigo Prats no estudió dirección de orquesta y que aprendió mirando a Gonzalo Roig, según sus propios testimonios. Como ya lo decíamos, a los trece años tocaba el violín en la Cuban Jazz Band, la primera banda de su tipo en Cuba, que dirigía su padre. Por la misma época ingresó en la recién fundada Orquesta Sinfónica de La Habana, fundada y dirigida por Gonzalo Roig.

 

 

Pero es de Gonzalo Roig que vamos a conversar hoy, y obviamente vamos a comenzar con el bolero Quiéreme mucho, del cual me enteré hará unos treinta años, por mi amigo Omar Vázquez, un redactor del Gramma que me entrevistó en La Habana por esa época, que Gonzalo Roig, compositor de la melodía, tuvo un lance amoroso con la vedete Blanca Becerra y de allí surgió la inspiración. La primera estrofa de la canción fue escrita por el poeta Ramón Gollury (Roger de Lauria): “Quiéreme mucho, dulce amor mío / Que amante siempre te adoraré, / Yo con tus besos y tus caricias / Mis sufrimientos acallaré...”.

 

 

Pero leí en Suenacubano que: “El propio autor contó que, en el año 1915, el letrista y dramaturgo cubano Agustín Rodríguez le pidió a Roig componer la música de un sainete denominado El servicio militar obligatorio, en el contexto de la guerra mundial. Creó entonces un dúo de amor, cuya música se convirtió tiempo después, en el bolero Quiéreme mucho… En 1917 compuso la primera sección a aquella que había hecho dos años antes, incorporándole la letra de Lauria a la ya escrita por Agustín. Surgió así Quiéreme mucho cual pieza independiente que fructificó muy pronto en el gusto del público cubano y el resto del mundo”.

 

 

“Como dúo del sainete, este bolero se estrenó en 1915, en las voces de Blanca Becerra (la musa inspiradora) y Rafael Llorens. Cual obra independiente, se escuchó por primera vez en 1917, interpretada en vivo por el tenor cubano Mariano Menéndez. Su primera grabación corrió a cargo del afamado tenor italiano Tito Schipa, para los discos de la RCA Víctor, que la difundieron por el mundo”, ya traducida al inglés.

 

 

Jesús Gómez Cairo señalaba que, “en una ocasión, el compositor afirmó que esa no era su obra maestra, y personalmente creo que su pieza cumbre es la zarzuela Cecilia Valdés. Pero, sin dudas, todo el legado de Roig tiene una enorme significación para la cultura musical cubana, Quiéreme mucho no sólo está dedicada a la pareja sino al cariño universal. Es una canción de alegría y del amor eterno, amplio, humano, que vivirá eternamente en quienes la escuchen”, concluyó Gómez Cairo.

 

 

Roig fue muy versátil, aparte de su famoso bolero, compuso barcarolas, berceuses, boleros, canciones cubanas, canciones guajiras, caprichos afrocubanos, claves, congas, cuplés, criollas, criollas-boleros, danza cubanas, danzones, fantasías cubanas, guajiras, guarachas, guarachas-rumbas, habaneras, marchas, marchas-canciones, popurríes, pregones, puntos guajiros, romanzas, rumbas, sones, sones-rumbas, tangos, tangos congos, tarantelas, valses, teatros líricos, juguetes cómicos, revistas musicales y zarzuelas.

 

 

Pero dejemos que sea mi amigo el maestro Leo Brouwer, quien ponga los puntos sobre la ies, sobre el maestro Gonzalo Roig: “Lo fundamental en su obra es la música escénica, en particular la famosa Cecilia Valdés. Pero, ¿por qué Roig no da más obras de esa categoría o alrededor de esa categoría o de esa feliz realización? Porque un trabajo bastante limitado, como dirigir la banda todos los domingos, como el que tenía Bach de dirigir una cantata también todos los domingos, los hombres lo encaran de una manera distinta. Roig me parece que era un carácter, en su juventud, bastante poco organizado, bastante bohemio; respondía a un determinado machismo nacional, y todo eso iba en contra de construir una obra con calma y tranquilidad, que era el sueño dorado del siglo pasado [...]. Sin embargo, y a pesar de carecer de un método de trabajo sistemático, la Cecilia Valdés se puede oír con más placer que Verdi y a veces con más profundidad que Meyerbeer o Bellini. Cuando yo era estudiante me molestaba que se refirieran a Roig diciendo que era el gran compositor cubano, el compositor más grande y genial y etcétera, etcétera.

 

 

El problema es que en formas, en obras, la misión del creador no puede equivocarse, en cualquier rama del trabajo. La función de la obra de Roig es muy específica. Es una obra cubana para masas, para ser utilizada ―palabra no común en el lenguaje artístico― en grandes consumos en el nivel de esa época. ¿Resultado? Una obra popular que hace pensar al mismo tiempo que tiene durabilidad y que se plantea entonces una permanencia estética e histórica en la cultura nacional. Es el gran compositor de nuestra música escénica y representa un momento peculiar en la historia de la música cubana. Pero esa historia hay que analizarla desde el punto de vista sociológico: la gran música cubana de Roig, Lecuona, etcétera, responde a las necesidades de una burguesía criolla de reafirmar una personalidad con aquellos productos que veían de abajo ―que eran las raíces del son; las del septeto, con su trompeta, su marímbula― y se situaban a un paso más arriba, o sea, se estilizaba apropiadamente la forma para una clase económica en desarrollo y en busca de personalidad propia.

 

 

En términos generales se puede decir de modo más preciso: esa burguesía se definió con sus autores ―aquellos autores que tenían algún rasgo estilístico más estilizado, porque ya se habían apropiado del producto popular―; es decir, que esa burguesía se definía como cubana a través de sus autores, pero con una diferencia de clase que no se podía omitir: los burgueses no reconocían la rumba de cajón, pero sí reconocían una rumba ligeramente adulterada de Lecuona, por ejemplo. Como tampoco reconocían un toque abakuá o yorubá, pero sí reconocieron el Po-po-po de la Cecilia. Y ese estudio inexistente desde el punto de vista sociológico no permitía analizar estos productos culturales. Ahora, desde el momento en que reconocemos que Roig y Lecuona se identifican absolutamente con la pequeña burguesía criolla, como producto cultural específico; cuando sabemos eso, independientemente de los valores y las características de la cubanía, etcétera, podemos analizar que Roig y Lecuona son grandes músicos de un producto específico que se identifica con la cultura criolla burguesa. ¿Qué ellos estaban enterados de eso? No me parece, en lo absoluto, por lo que no se les puede culpar: fueron fruto de su medio, de su historia, de su etapa. Cuando analizamos a Roig y Lecuona como productos derivados de su época, adquieren mayor valor para la historia de nuestra música, porque es importante estar en una sociedad y dar un producto que en un momento determinado revuelve a esa sociedad, aunque sea indirectamente. Y Roig logró ofrecer ese producto, como creador”.

 

 

 

 


POR HUMBERTO MÁRQUEZ • @rumbertomarquez

 

ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancorui

#Boleros #Música #Cuba #GonzaloRoig

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