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Un, Dos, Tres y Fuera: un salto al futuro

14/03/26. El 13 de enero de 1971, cuando los hermanos Blanco desembarcaron en Guatire con la irreverencia bajo el brazo, pocos imaginaban que estaban firmando el acta de nacimiento de una vanguardia. No venían con la idea de reiterar la tradición sino a sacudirla. Hoy, a 53 años de aquel chispazo, la agrupación Un, Dos, Tres y Fuera es el recuerdo de la televisión en blanco y negro, pero también una tendencia de música global —la fusión— que va dictando cátedra sobre cómo suena el futuro del joropo.

 

 

Lo que hoy parece una fusión natural, en los años setenta fue un acto de rebeldía... decidieron que el joropo central podía prescindir del arpa y las maracas para abrazar los teclados, el bajo eléctrico y la batería.

 

 

El retorno a la imagen: música, cámara y acción

 

 

Bajo el pulso creativo de la productora NG Project y la dirección de Marcos Galletto, la agrupación ha vuelto a los sets de grabación. Esta vez, el objetivo es blindar visualmente el "joropop", ese género híbrido que ellos mismos inventaron al cruzar la síncopa tuyera con el jazz, la electrónica y el pop.

 

 

Preparan tres piezas audiovisuales que son, en esencia, un mapa de la identidad nacional: 3 de Mayo en Guatire, que no es sino un tributo a la Santa Cruz de Pacairigua, filmado en la plaza 24 de Julio de esa comunidad con la participación de joroperos locales y la letra de Antonio Armas. Cunaviche adentro: un rescate de la lírica de Alí Primera, ambientado en el verdor rural de Araira. Y Linda Barinas: la reinterpretación del clásico de Eladio Tarife, elevado a la categoría de himno regional.

 

 

Una genealogía de la audacia

 

 

Lo que hoy parece una fusión natural, en los años setenta fue un acto de rebeldía absoluta. Mientras el rock dominaba el dial, Néstor y Eudis Blanco —hijos del Delta criados en Anzoátegui— decidieron que el joropo central podía prescindir del arpa y las maracas para abrazar los teclados, el bajo eléctrico y la batería.

 

 

Aquella sustitución instrumental fue una auténtica revolución sonora. El tiempo les dio la razón: pasaron por el Show de Renny Ottolina y por Sábado Sensacional, conquistaron el Meridiano de Oro y, recientemente, vieron cómo su propuesta se alineaba con la declaratoria del joropo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

 

 

"La esencia se mantiene intacta, aunque los rostros cambien por ley de vida", parecen decir sus notas. Tras la partida física del fundador Néstor Blanco en 2023, su hijo Néstor Aquiles Blanco ha tomado el testigo en el bajo, acompañado por la maestría de Víctor Morles en las teclas y Rolando Canónico en la percusión, además de la voz del maestro Antonio Armas y el acompañamiento en los metales de Roy Herrera.

 

 

Patrimonio vivo en la era digital

 

 

El relanzamiento de la banda, que tuvo su punto de inflexión con el documental Joropop de José Rubén Tovar en el año 2023, confirma que los de Un, Dos, Tres y Fuera fueron, ante todo, unos adelantados a su época. Su capacidad para maridar la gastronomía guatireña, el baile de "Los Metralleta" y la síncopa de los valles centrales, los mantiene como una referencia obligatoria para las nuevas generaciones de músicos que buscan en la raíz el combustible para la modernidad.

 

 

La vigencia de su sonido demuestra que la tradición es un organismo vivo que, cuando se toca con respeto y audacia, no deja de contagiar. 

 

 

 


POR MARLON ZAMBRANO • @zar_lon

 

ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta

 

FOTOGRAFÍAS MARLON ZAMBRANO • @zar_lon

#FalsasMemorias #123Fuera #Joropo

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